PSICOTERAPIA GESTALT CON NIÑOS

(PARTE I)

 

Maestra María Guadalupe Covarrubias de la Torre

Otoño, 2005.

 

EL TRABAJO PSICOTERAPÉUTICO DE LA GESTALT CON NIÑOS

 

En torno a la enseñanza de la psicoterapia infantil con Gestalt, cabe aclarar primeramente que el enfoque, desde sus inicios históricos en el trabajo de Fritz Perls y sus primeros seguidores, no marca intervenciones específicas para la aplicación de este estilo terapéutico con esta población. Recordemos que lo mismo ocurrió en otros enfoques, como el psicoanalítico donde el trabajo específico y concreto en la clínica con niños no fue del interés profesional inmediato de Sigmund Freud.

 

Es la aportación de terapeutas ya formados en la psicoterapia Gestalt, aplicada y aprendida generalmente con adultos, quienes inquietos por trabajar con niños y adolescentes, inician un trabajo directo aplicando los fundamentos de la psicoterapia Gestalt. Una pionera en esta tarea es Violet Oklander, quién en su formación gestáltica, completó tres años de entrenamiento en el Instituto de Terapia Gestáltica de los Ángeles y que ha sido miembro oficial del mismo  Instituto desde 1973. Gran parte del trabajo de Oaklander se desarrolla en el entrenamiento de profesionales, y de acuerdo a la presentación de la autora en su bibliografía, se ha dedicado a impartir numerosos seminarios, talleres y cursos para diversas instituciones de Estados Unidos, Canadá, Europa, Israel y Australia. En fechas más recientes ha sido autora también, de una serie de cintas de audio y de video (producidas y distribuidas por MaxSound, E. O.) que se relacionan con el trabajo psicoterapéutico con niños. En su libro Ventanas a nuestros niños[1], en sus mismas palabras  menciona:

 

Me siento privilegiada de haber encontrado formas eficaces para ayudar a los niños a suavizar algunos difíciles pasajes de su vida. El mundo no ha sido bondadoso con los niños en ésta última década. Lo que sí encuentro alentador es la creciente toma de conciencia de las necesidades de los niños. He escrito este libro para compartir mis experiencias con aquellos de ustedes que conocen estas necesidades y están buscando las vías para ayudarlos a crecer fuertes a pesar de los traumas de su vida. 

 

En este texto expone sus propuestas y conocimientos partiendo desde su "modelo de trabajo", como enseñanza, para la psicoterapia Gestalt con niños.  Es evidente, a partir de su propuesta y de la experiencia clínica que he desarrollado en la Universidad de Guadalajara, que la terapia Gestalt  en su modalidad de aplicación a los niños fundamenta sus principios en el cuerpo teórico de la terapia Gestalt  ya que la mayoría de los conceptos se adaptan bien al trabajo terapéutico con esta población, además de que la intervención clínica se desarrolla respetando la unicidad y el proceso individual de cada menor atendido, al mismo tiempo que suministra actividades y experiencias para ayudarlo a renovar y fortalecer aquellos aspectos que han sido reprimidos, restringidos y tal vez perdidos, en su proceso de maduración psicoemocional.

 

Respecto a la enseñanza y aprendizaje de la psicoterapia Gestalt infantil, desde mi experiencia, tengo un personal cuidado de dejar claro para quienes se van formando en este enfoque, un elemento central del mismo: la Responsabilidad. Especialmente la responsabilidad (entendida en su acepción de responder con habilidad) de implicarnos personalmente en el proceso educativo con la misma actitud que lo hacemos en lo psicoterapéutico, independientemente de la edad de a quien se trate terapéuticamente; niños, adolescentes, adultos. Responsabilidad significa entonces, responsa-hábil (respuesta hábil)  que inicia en la técnica terapéutica Gestalt hablando en primera persona, en tanto el "yo" apunta Perls, desarrolla el sentido del individuo sobre los propios sentimientos pensamientos y síntomas. Centrando la responsabilidad no en lo que la persona siente, sino en como le hace con lo que siente.

 

En esta enseñanza es necesario incluir nuestro compromiso desde el aprendizaje mismo del enfoque, para que se capte la esencia de que este es una forma, un estilo de vida y que, como forma de vida implica reconstruir nuestra propia historia personal, en el proceso mismo del ?estudio? de la terapia Gestalt y no sólo desde su "aplicación" a los niños.

 

            Los niños , hombres y mujeres en crecimiento no están exentos, en la medida de sus limitaciones del desarrollo físico y emocional y su dependencia al medio, de conseguir a través de esta labor terapéutica lo que denominamos toma de conciencia (awareness), pues la Gestalt combina e integra de una manera original, un conjunto de técnicas variadas tanto verbales como no- verbales, entre los que se encuentran: el contacto corporal, la utilización de la voz, el juego, la expresión de la emoción, la creatividad (diseño, modelado, música, danza, etc.) y que se adecuan al ritmo y nivel del cliente de manera individualizada dentro de un grupo. Técnicas que se utilizan como apoyo y ?eco? ampliador, para poner en acción un proceso de cambio personal que sigue una metodología sustentada en la teoría. Otra característica singular es que el terapeuta Gestalt no se entromete ni presiona, sino que crea un ambiente seguro en el que el niño pueda participar en una experiencia mas completa de su sí mismo (construcción de su autenticidad).

 

La terapia Gestalt holística que practico abarca entre otros aportes, también una mirada sistémica de los problemas, pues reconocemos que no son los hechos sino las interacciones lo que constituye los condicionantes de la salud o la enfermedad. Gregory  Bateson, quien enfiló la escuela de Palo Alto  y que introdujo explícitamente el pensamiento sistémico en la psiquiatría, estima que "cada cosa debería estar definida no por lo que ella es, sino por sus relaciones con otras cosas", por lo que se aplica a las personas, y en especial a los niños, ello implica atender las interacciones  que facilitan o dificultan el proceso de integración de su yo y de su sí mismo. Es frecuente que a partir de que los niños se van confirmando a través del otro (padres, familiares, maestros, etc.), en circunstancias problemáticas,  sea obvio que el niño sea el chivo expiatorio en su familia. Aún en este caso, al niño que ha sido individualizado como "el problema",  la psicoterapia Gestalt Infantil le ofrece una oportunidad de ganarse apoyo para sí mismo.

 

La terapia Gestalt es una terapia existencial, es decir, se fundamenta en el sentido de la vida, y no sólo en el vivir. Esta conciencia del sentido de nuestra vida, de nuestra existencia, propiamente dicho, engloba uno de los objetivos de la Psicoterapia que es la maduración del individuo, considerando la madurez como la consecuencia del proceso de transformación que va del apoyo ambiental al autoapoyo. Este es un objetivo que en la terapia Gestalt facilita el logro de que el individuo en la medida de sus posibilidades, deje de depender alienadamente de los demás, y descubra así prontamente que es capaz de valerse por si mismo. Este proceso de evolución al autoapoyo es precisamente en el que naturalmente se encuentran los niños, lo que nos permite, a diferencia del tratamiento con adultos, la movilización preventiva de aquellos bloqueos que pudieran impedirle sostenerse en sus propios pies, de una forma más fluida y rápida, de lo que sucede con los clientes que pasan de los 21 años.

 

En mi experiencia profesional a lo largo de la aplicación de la terapia Gestalt individual y en grupo, dirigida a los niños, me he percatado que esta permite tres aspectos importantes:

 

1.   Trabajo breve y profundo, tanto en lo  individual como en lo  grupal.

2.   Permite establecer relaciones nuevas y creativas en colectividad.

3.   Y esta se va realizando con rapidez cambiante.

 

El primer aspecto, se resalta al proporcionar al niño la ayuda necesaria para la expresión de sus sentimientos, a darse cuenta de su sí mismo, de sus necesidades y de su existencia en el mundo, con un trabajo suave y fluido mediante el restablecimiento de sus  funciones de contacto. Aclarando que las necesidades, impulso al cual es imposible sustraerse, designan una carencia de algo que resulta indispensable para la subsistencia y que para nuestra postura, pueden ser orgánicas, psicológicas, sociales o espirituales, aunque no siempre sean claramente percibidas ni expresadas, incluso por los adultos.  

 

El segundo punto, el carácter social de nuestro proceso de desarrollo grupal es específicamente respetado por este estilo terapéutico como algo propio y natural del ser humano, estimulado por el estrecho contacto que el grupo terapéutico ofrece, la fraternidad, la comprensión y solidaridad con los demás, el aprendizaje compartido y la capacidad de elegir la manera en que nos relacionamos. La función del terapeuta así contextualizado, se entiende como un agente de cambio de lo individual a lo social aún en la particularidad del trabajo individual.

 

El tercer punto, la rapidez con que se están realizando en el niño, los cambios a todos los niveles (físico, cognitivo, emocional y social) requiere de que la intervención misma sea con una velocidad similar y además lo suficientemente creativa y flexible para reacomodarse al flujo de los cambios que están aconteciendo en el crecimiento, mediante ?la puesta en acción?,  que permite poner en escena deliberadamente un fenómeno que vuelva explicito lo implícito. La puesta en acción se opone conceptual y empíricamente ?al pasaje al acto? que también entendemos como un acto impulsivo que cortocircuita la toma de conciencia.

 

La terapia Gestalt individual o en grupo, permite al niño, reexperimentarse a si mismo de una manera nueva y positiva, y  el terapeuta está allí acompañando a sus  clientes, más que para encontrar una ?explicación? del origen de sus dificultades, para  experimentar con ellos, soluciones nuevas, desarrollando la responsabilidad, habilidad o capacidad para encontrar la respuesta a las propias necesidades y hacerse cargo de sí.

 

Las "problemáticas", conductas o comportamientos por los que llevan a los niños a psicoterapia, las entendemos dentro de su proceso de autorregulación organísmica. Los niños desarrollan ?síntomas? o conductas inadecuadas, que de alguna manera los autoprotegen, haciendo frente así a las carencias e interrupciones del funcionamiento natural de sus ciclos de experiencia, así que se necesita también la apertura a retroceder y recuperar lo que alguna vez se necesito, desde el aquí y ahora de la conciencia presente. Las características de la psicoterapia Gestalt de respetar el pasado, comprender el presente y crear el futuro, señala el desarrollo del bienestar armonioso y no la "cura" o "reparación" de algún "niño problema".   

 

 

 LA TERAPIA GESTALT

 

La terapia Gestalt es una terapia existencial cuyo objetivo es la maduración del individuo mediante la toma de conciencia y el asumir la responsabilidad  y, a los niños, se les puede ir guiando para mejorar su capacidad conciente de percatarse y asumir su responsabilidad, con las mismas técnicas eficaces para los adultos, como son:

                                                    

·        Compartir su yo.

·        Haciendo obvio lo que no nota.

·        Agudizando su toma de conciencia mediante la exageración.

·        Que establezca contacto con sus opuestos.

·        Trabajando la identificación.

·        Rescatar las Gestalt emergentes que surjan durante la sesión.

·        Frustrando y apoyando.  ¿Que hay  que frustrar? Los intentos del paciente a controlarnos mediante sus manipulaciones, esto  lo obligara a recurrir a sus propios recursos y desarrollar su propio autoapoyo apoyando las expresiones verdaderas de su  sí mismo.

·        Valoración de lo actual (aquí y ahora).

·        Valoración de la conciencia (darse cuenta).

·        Valoración de la responsabilidad.

                                                                         

Entre otras técnicas más. Sin olvidar que al planear  las técnicas nos servirán solo de medio para producir resultados terapéuticos y no la terapia en sí, pues en esta  forma creativa y original de trabajo, "El terapeuta, capacitado y respondiente es su mejor instrumento".

 

La formación en Gestalt, independientemente de a quien se aplique, desde mi perspectiva ha de respetar por un lado, la primacía de una postura fenomenológico-existencial que valora esencialmente, la práctica terapéutica mediante la experiencia directa de vivirse en proceso terapéutico para aprender terapia,  a la luz de sus docentes comprometidos existencialmente con su quehacer. Y por otra parte, como una postura de enriquecimiento teórico, no en la dirección "Cientificista" y positivista tradicional,  sino en el entendido de que sólo unas bases sólidas que beban de las fuentes directas, en lo filosófico y lo científico, tanto de los fundamentos que nos aportan el psicoanálisis, el humanismo y el pensamiento oriental, por citar algunos, proporcionaran al aprendiz los recursos  necesarios para un compromiso integral con la función de terapeuta.

 

Para mí es importante considerar en la enseñanza aquellos elementos que resultan básicos para la comprensión de la sencillez de este enfoque [que sabemos, no implica que sea fácil], al tiempo que muestre su riqueza y complejidad. Introduciré para ilustrar este aspecto y brevemente enriquecer al lector al respecto, los siguientes conceptos teóricos: La relación terapéutica,  Autorregulación organísmica,  Contacto, Darse cuenta,  Mecanismos de defensa (Introyección, Proyección, Retroflexión, Confluencia, Deflexión), Neurosis, Normalidad, Presente: Aquí y ahora,  Self y mecanismos de defensa y el concepto clásico de Figura- fondo.

 

·        La relación terapéutica

 

No pocos adultos creen que hacer terapia con niños es cosa fácil, o consideran que estos son seres temibles de los que hay que alejarse o, más simplemente otros piensan que estos necesitan básicamente control y corrección; además hay otros que excepcionalmente se relacionan natural y fácilmente con ellos, son estos los que encuentran más cercana afinidad con esta perspectiva terapéutica. Los empecinados en la disciplina, el "enseñar" o socializar al niño , se las verán más difícil en el aprendizaje de este enfoque, puesto que  la Gestalt se presenta mas como un arte que como una ciencia y motiva la búsqueda de cada uno (cliente y terapeuta), del estilo personal de vida y no una aplicación de reglas inmutables o de recetas terapéuticas. Por ello va implícito el involucramiento personal del terapeuta en la relación terapéutica, fundamentada en la relación yo-tu [como la planteo Martín Buber] en la cual se encuentra la visión  de respeto y de libertad responsable que torna las relaciones en interacciones creativas, es decir, una relación en que se crean los individuos en el proceso y crean una relación mediante el proceso, directo, auténtico, de persona a persona.

 

Perls propone la simpatía como la implicación autentica del terapeuta en la relación, oponiéndola a la empatìa y la apatía, estado en el que generalmente los niños son llevados a terapia, pues no van conscientes de la necesidad de una ayuda, ni motivados a llevar un proceso terapéutico, por lo que la terapia debe ir resultando atrayente para el, de tal manera que la motivación se vuelva intrínseca. Esta, por supuesto, es una responsabilidad y tarea del terapeuta que, sin caer en la manipulación, mediante promesas de que la pasara bien, ni regalos o estímulos tangibles, atenderá auténticamente al niño desde la primera sesión.

 

Hacemos resaltar la parte actitudinal del terapeuta pues dentro del contexto de la terapia Gestalt es un acuerdo común, que el fundamento real de cualquier elaboración teórica es el trabajo gestáltico que se realiza en la relación viviente del encuentro existencial. La teoría es solo "un mapa" de un territorio que rebasa cualquier intento de cartografiarlo.  El encuentro entre nuestra labor de terapeutas, si mantenemos una "actitud gestáltica" con nuestros niños, clientes o personas en situación de terapia, nos relaciona en modos únicos y a veces irrepetibles de interacción, donde la conciencia tiene lugar para hacer de ese momento, algo más que el estancamiento de lo convencional.

 

 "lo importante es la actitud ?orgánica?, abierta al riesgo, a la responsabilidad y al gozo de lo nuevo y creativo, que promueve ese encuentro terapéutico en clave gestáltica, capaz de abrir a la persona a lo mas verdadero de sí misma". (Casso, 2003:23).

 

Bien sabemos en Gestalt que "el mapa no es el territorio", por ello comprendemos que la base existencial y fenomenológica de nuestro enfoque terapéutico es sólo un intento que nos acerca a la riqueza del encuentro terapéutico y que sólo compartimos experiencialmente con nuestros alumnos del enfoque o con nuestros clientes, de cualquier edad, en la terapia.

 

·        Autorregulación organísmica

 

Se entiende en la Terapia Gestalt como un proceso que se lleva a cabo para lograr el equilibrio homeostático [dinámico]. Perls distingue la "regulación debeística" basada en la satisfacción parcial de las necesidades del individuo de acuerdo con lo que debería o no debería ser (y luego, citando a Perls y  a Simkim), "Hay solamente una cosa que controla sanamente: la situación. Si entendemos la situación en la que nos encontramos y permitimos que la situación controle nuestros actos, entonces sí que hemos aprendido a encarar la vida?...?En la autorregulación organísmica, escoger y aprender suceden holísticamente, esto es, con una integración natural de cuerpo y mente, pensamientos y sentimientos, espontaneidad y premeditación. En la regulación debeística la razón reina y no hay sentido holístico. En la regulación impulsiva no hay ni razón que restrinja, ni apoyo en la integración holística de cuerpo/mente". ( Salama y Villareal,1988: 26-27)

 

Los niños desde este precepto teórico, harán cualquier cosa para satisfacer sus necesidades, estas básicamente se centran en la seguridad, física y emocional. Si viven temiendo al rechazo, abandono o viviendo en un continuo estado de estrés excesivo, debido a su natural falta de madurez, físico y emocional y a la dependencia de estos al medio que lo rodea, desarrollaran posiblemente procedimientos inadecuados para estar en el mundo, el resultado pueden ser una serie de conductas que se establecen, como parte de su "forma de ser" en la medida que el medio las retroalimenta y refuerzan positivamente, hasta que resultan "molestas" para otros, volviéndolo un niño problema.

 

·        Contacto

 

      Es una idea central de la terapia Gestalt, y se considera que es el ciclo normal de satisfacción de necesidades. Se utiliza abarcando por igual un darse cuenta sensorial aunado a una conducta motora. El concepto más importante dentro de este apartado es el llamado límite o frontera de contacto, que es aquello que enmarca lo que ocurre, es decir dentro de éste se llevará a cabo la interacción entre el individuo y su ambiente. Para Perls se entra en contacto con tres zonas: Zona externa (todo lo que existe de la piel hacia fuera), la Zona Intermedia (todo lo que existe de la piel hacia adentro) y la Zona de la Fantasía (pensamientos, conceptos, abstracciones, imágenes, sueños, etc.). citando a Perls se habla de lo que otros autores denominan, contacto-retirada: "Este "contactarse con" y "retraerse de", esta aceptación y rechazo, son las funciones más importantes de la personalidad integral y son ambas, aspectos diferentes de la misma cosa: la capacidad de discriminar". La terapia se libra en la frontera- contacto entre el organismo y su medio. (Salama y Villareal,1988: 33-34)

 

            La tarea del desarrollo de los niños, es básicamente separar y desarrollar sus propias fronteras y apoyo en sí mismos, sin embargo la inestabilidad propia de esta edad y la falta de capacidad para manejar el ambiente, se marcan en una lucha continua de acercamiento y separación de su contexto. En este continuo proceso el niño va inhibiendo, obstruyendo, reprimiendo, restringiendo, saturando o adecuadamente estableciendo límites de su frontera contacto, proceso establecido mediante los órganos de los sentidos, el cuerpo, las emociones o el intelecto, desarrollándose, si es una expresión inadecuada, los trastornos de la frontera-contacto o resistencias.

 

            En el trabajo con niños, se debe poner mayor atención a lo que denominamos la  zona de la fantasía, pues esta tiene funciones trascendentes para la comprensión de su mundo interno. Es a partir del trabajo clínico de Melanie Klein, dentro del psicoanálisis, que se amplia el concepto de fantasía, de la cual rescatamos la apreciación de que la fantasía esta siempre presente y activa en los niños, lo que no implica necesariamente una manifestación de enfermedad mental ni falta de sentido de la realidad. Reconocemos entre las funciones principales de la fantasía: que es un mecanismo defensivo gratificante para escapar de la realidad externa de privación. Una defensa contra la realidad interna se utiliza principalmente para no experimentar emociones internas desagradables, evita la frustración y también defiende sobre la realidad llena de carencias. Es defensa contra otras fantasías. Una fantasía cumple la función de que no aparezca otra fantasía más amenazante y destructora.

 

            Una fuente inagotable de trabajo de fantasía es la experiencia de juego en la psicoterapia con los niños. Como Oklander (1978) explica:

 

 "Mediante el juego, los niños someten a prueba al mundo y aprenden sobre el. Por tanto, el juego es esencial para el desarrollo saludable. Para los niños el juego es un asunto serio y que tiene un propósito determinado a través  del cual se desarrollan mental, física y socialmente. El juego es la forma de autoterapia del niño mediante la cual con frecuencia se llega al centro de las confusiones, ansiedades y conflictos. A través de la seguridad del juego, los niños pueden someter a prueba sus nuevas formas de ser. El juego representa una función vital para el niño. Es bastante mas que una actividad frívola, despreocupada y placentera que los adultos generalmente consideran. El juego (también) sirve como lenguaje simbólico... Los niños experimentan mucho de lo que aún no pueden expresar en el lenguaje y, por tanto, utilizan el juego para formular y asimilar lo que experimentan."

 

·        Darse cuenta

 

 "El darse cuenta o awareness[2] esta caracterizado por el contacto, el sentir, la excitación y la formación de una gestalt. El contacto es importante ya que éste puede existir sin el darse cuenta, pero el darse cuenta no puede existir sin el contacto. El sentir determina la naturaleza del darse cuenta..... La exitación, es un excelente término que nos indica con claridad otra de las propiedades del darse cuenta, pues éste no puede existir sin que haya excitación, ya sea física o emocional" ... "Darse cuenta es el sentir espontáneo que aflora en la persona, en lo que esta haciendo, sintiendo o planeando". (Salama y Villareal,1988: 37-38)

 

            A través de experimentar por medio de la terapia, el encuentro con su sí mismo, el niño se volverá mas consiente de quien es, que siente, que quiere, que desea, que necesita, que hace y sobre todo como lo hace, es decir descubrir el proceso  consiente de sus sensaciones, sentimientos, emociones y pensamientos, que le permitan  dejar conductas inadecuadas por nuevas y congruentes a sus procesos reales. La toma de conciencia global en el momento presente significa atención al conjunto de procesos corporales y emocionales internos y del medio, en este proceso global organísmico hay un experto, el niño, quien absorto en sus experiencias, compromete todas las respuestas en todos los campos posibles de su conducta, es un  funcionamiento sano, que significa aprender con todos los sentidos el mundo fenomenológico interno y externo, tal como este es y ocurre.

 

·        Neurosis

 

   Dice Perls: "Cuando el individuo se hace incapaz de alterar sus técnicas de manipulación y de interacción, surge la neurosis".  La vivencia neurótica es autorreguladora... una maniobra defensiva para protegerse a sí mismo de la amenaza de ser aplastado por un mundo avasallador ... la evitación es un factor general que se encuentra probablemente en todo mecanismo neurótico... Las conductas neuróticas, nos dicen los autores, son ajustes creativos a un campo en el que existen represiones. (Salama y Villareal, 1988: 46-47)

 

            Los niños manifiestan conductualmente el gran esfuerzo por enfrentarse y sobrevivir en el medio ambiente, estas manifestaciones serán adecuadas o manifiestamente inadecuadas debido a un contacto imperfecto. El punto principal al desarrollar una "neurosis infantil" radica en el "asentamiento" de las resistencias como parte  se su ser en el mundo, que interrumpe llanamente la experiencia, al manifestarse las resistencias. En la "neurosis" se transparenta el principal punto de trabajo terapéutico. Sin embargo recordemos que estas son "un ajuste a la realidad" y respetarlas como tales será un punto de intervención gestáltica.

 

            En la medida en que el niño se desenvuelve con un terapeuta que desarrolla una estabilidad en la relación, este estará dispuesto a experimentar conductas nuevas que abrirán un lugar lleno de opciones para crecer, desarrollando el ajuste creativo, termino propuesto por Goodman para caracterizar la interacción activa (y no la adaptación pasiva) que se produce en la frontera-contacto entre la persona sana y su medio.

 

·        Normalidad

 

Perls en el Enfoque Gestáltico expresa:

 

"El hombre que puede vivir en contacto significativo con su sociedad, sin ser tragado completamente por ella y sin retirarse completamente de ella, es el hombre bien integrado...El es el hombre que reconoce el límite de contacto entre sí y su sociedad, que le da al César lo que es del César y se deja para sí lo que es propio. El fin de la psicoterapia es crear precisamente este tipo de hombres." (Salama y Villareal, 1988: 47)

 

            La Gestalt no pretende una "cura" o "reparación"  de un problema, si no un ajustamiento creativo entre el medio o contexto y el sí mismo, actuante y respondiente, disminuyendo lo pasivo y restringido. Los niños en la medida de sus posibilidades podrán desarrollar conductas adecuadas al medio sin pérdida de su propia esencia, eligiendo por ejemplo, dejar de pelear cuando descubre que lo que en realidad quiere es tener amigos y esa manera de acercarse le resultaba contraria a sus deseo y necesidad, pero el trabajo consistirá en que sea él, el propio niño el que experimente, descubriendo su deseo real, nuevas conductas.

 

·        Presente: Aquí y ahora.

 

Perls en su primer libro, Yo, Hambre y Agresión señala que "El punto cero psicológico es el siempre presente, que se alarga, según nuestra organización, hacia delante y hacia atrás como el gusanillo que se abre camino al comer el queso y deja detrás de sí rastros de su existencia...El centro de nuestro tiempo y espacio es el presente. No hay otra realidad más que el presente?...en la obra de Fagan y Shepherd agrega: ?En mis charlas sobre terapia guestáltica me guía sólo un propósito: impartir una fracción del significado de la palabra ahora. Para mí sólo el ahora existe. Ahora = experiencia = conciencia = realidad. El pasado ya no está y el futuro no ha llegado todavía, únicamente el ahora existe". (Salama y Villareal, 1988: 47-49)

 

            Los niños son nuestros principales maestros en el manejo del eterno presente, para ellos no hay otro tiempo, y este entusiasmo de vivirlo, los pone en el punto inicial del proceso terapéutico Gestalt. El  aquí y ahora es de por si ya terapéutico, y marca en lo sucesivo la práctica constante de "la toma de conciencia" de lo que estoy sintiendo, viviendo, experimentando "durante mi experiencia de la  psicoterapia Gestalt" y con ello  iniciar el proceso de ...encarnar la teoría  en palabras vivas que representen la actualidad presente del paciente en su involucramiento. Sobre todo poniendo atención al aquí y ahora y mediante ello amplificar los sentidos en el momento presente, esto resulta tan curativo como una toma de conciencia racional y, si esta hace emerger una emoción, moviliza angustias enterradas que se evocan por medio de recuerdos, que revividos en el presente, serán la puerta de entrada al contacto mas profundo. Este contacto permite reexperimentar; junto con el niño la oportunidad de un estar en el mundo, completo y pleno.

 

·        Self o Sí mismo

 

            Al complejo sistema de contactos necesarios para la adaptación del organismo se le llama self. El self puede ser visto como la frontera del organismo, sin que se entienda por esto que está aislado, sino por el contrario, contacta al ambiente; no es una entidad estática sino dinámica....el self es el que se identifica con alguna de las posibilidades y aleja a las otras, la dirección de este proceso es lo que continúa en el momento inmediato. Así la inhibición del self en la neurosis, resulta en una incapacidad para concebir la situación como cambiante...la neurosis es una fijación en el pasado.... también se encarga de contactar para aceptar o rechazar lo que creativamente se está formando como figura a cada momento.

 

·        Propiedades del self  y mecanismos de defensa.

 

"El self es espontáneo, es la base de la pasión y la acción y está enganchado con la situación...la acción de interconectar el organismo con su ambiente... Por espontaneidad se entiende el sentimiento de estar actuando junto con lo que está sucediendo en el campo: organismo-ambiente...La espontaneidad no es directiva ni autodirectiva, es un descubrir e inventar conforme se continúa comprometiéndose." (Salama y Villareal, 1988: 51-52).

 

            El Self o si mismo del niño, es tan frágil debido a la dependencia al medio que le da la subsistencia, porque para él es necesario aferrarse al mundo, esto a los niños les da una ?realidad falsa? de existencia de su Sí mismo y los volverá confluentes, necesitando siempre la retroalimentación de los demás.  Su pobre fortaleza del yo, les hará negar la propia experiencia, proyectando, redundando en  la perdida de sus propias capacidades. El niño cree de manera natural todo lo que le dicen de si mismo, introyectando, sin reflexionar ni discriminar sobre las cosas que absorbe e incorpora. La deflexión se hará presente cuando el niño, al vivir en continuo sentimiento de incomodidad en su medio, inicia a evitar el contacto desviando más sus sensaciones a la zona de fantasías, creando ideas, ensoñaciones y fantasías que suplen la realidad.  La Retroflexión,  se presenta cuando el medio, al reprimir expresiones de las emociones negativas de los niños, hacia el exterior, permitirá el uso de regresarse así mismo la energía movilizada, haciéndose así el mismo lo que va dirigido hacia fuera  y termina por hacerse a sí mismo lo que quisiera que otros le hicieran (autocomplacencias, autodiálogos, etcétera.). 

 

            Todos estas experiencias acerca de su Sí mismo, se arraigaran en la profundidad de su autopercepciòn y la experiencia terapéutica Gestalt le pueden ofrecer enriquecer ese proceso de asimilación y rechazo entre él  y su contexto, quedándole mas claro que es "yo" y que es "lo ajeno", y así al crecer de manera constante cambiara su frontera para incluir nuevos aprendizajes y experiencias.

 

·        FIGURA FONDO.

 

            Noción básica de la psicología de la Gestalt (o teoría de la forma), retomada en la Terapia Gestalt. La persona sana debe discernir claramente la figura dominante en ese preciso instante (o Gestalt)), la cual solo toma todo su sentido en relación con el fondo, el plano posterior.

 

            Los niños mantienen sus figuras dominantemente, a excepción de algún problema neurológico que se los impida, y exigen que estas sean consideradas pues es la parte significante para ellos y con frecuencia no resulta muy clara para los adultos, pues sus limitaciones lingüísticas, es decir su manera de expresarlas no siempre resultan claras  y pueden estar en contradicción con lo que esta diciendo y haciendo, es decir, el niño se dará a entender como mejor consiga obtener su figura: hambre, sueño, dulces, jugar, sed, atención, etc. Hasta que esta sea transformada, aunque esto incluya comportamientos "inadecuados" para el adulto del que depende. No se trata en muchos casos de hacer claras las figuras si no de apoyar al niño para que pueda expresar de una manera mas precisa para el adulto lo que necesita, y viceversa apoyar al adulto para que se implique en el mundo del niño y pueda detectar prontamente sus figuras y el fondo.

 

 

CONCLUSIÓN

 

 

            Resumiendo, diré parafraseando a los Ginger (1993) que en los aspectos del enfoque gestáltico aplicado a los niños, también aplica la importancia de la vivencia, especialmente corporal. El niño prefiere actuar a hablar. La estrategia de concientización (awareness), el darse cuenta a su nivel de experiencias y amplificación del sentimiento, es lo que nos permite llevarlo a experimentar más de las emociones que le han reprimido. La experienciación a través de situaciones simbólicas o metafóricas permitiendo la identificación de las necesidades profundas y verdaderas, es un aspecto que nos ofrece el juego del niño. Podemos ejercitar y permitirle discriminar La toma de responsabilidad, desde su si mismo respondiente y una mejor definición de la frontera de contacto entre el yo y los otros. E ir descubriendo y descubriéndole mediante el Señalamiento de bloqueos del ciclo normal de satisfacción de necesidades (o ciclo de contacto-retirada).

 

Me permito entonces proponer y aceptar que el enfoque Gestalt y sus  términos fundamentan igualmente su aplicación en adultos, como en los niños, advirtiendo de mi parte  que: la enseñanza de la Terapia Gestalt  es un ejercicio que implica abordar los fundamentos teóricos y prácticos de la misma, y el acercarnos al aprendizaje mediante los libros muestra solo una parte de  la diversidad de formas de acuerdo al autor que presenta su ?asimilación? y transformación de los fundamentos que Perls nos lego. Ni son los únicos, ni serán los únicos que nos compartan sus ?mapas?. Y en tanto el mapa no es el territorio, planteare aquí,  que la Técnica Terapéutica Gestáltica elegida  no hay que desvincularla, como ya lo mencione respecto a la relación terapéutica, de la llamada dimensión actitudinal del terapeuta.

 

 

 

            BIBLIOGRAFIA CITADA

 

-          Casso, Pedro de (2003) Gestalt, terapia de autenticidad. La vida y la obra de Fritz Perls. Kairós. España.

-          Ginger, Serge y Anne (1993) La Gestalt, una terapia de contacto. Manual Moderno, México.

-          Salama y Villareal (1988) El enfoque Gestalt. Una psicoterapia Humanista. Manual Moderno. México.

 

            BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

 

-          Violet Oklander (1988) Ventanas a nuestros niños, terapia gestáltica para niños y adolescentes. Edit. Cuatro Vientos, Santiago de Chile.

-          Janet West (1992) Terapia Centrada en el Niño. Manual Moderno. México.

-          Kevin J. O´Connor, Charles E. Schaefer. (1997) Manual de Terapia de Juego, avances e innovaciones, volumen 2. Edit Manual Moderno. México.

-          Naranjo, Claudio (1990) La vieja y novísima Gestalt. Actitud y práctica. Cuatro Vientos. Chile.

-          Naranjo, Claudio (2002) Gestalt de vanguardia. Saga ediciones. Argentina.

-          Perls, F.(1975) Yo, hambre y agresión. F.C.E. México.

-          Perls, F. (1975) Dentro y fuera del tarro de la basura. Cuatro Vientos. Chile.

-          Perls, F. (1976) El enfoque Gestáltico. Testimonios de terapia. Cuatro Vientos. Chile.

-          Perls, F. Y Baumgardner (1994) Terapia gestalt, teoría y práctica y Una interpretación. Árbol Editorial. México

-          Perls, F.(1974)  Sueños y existencia. Cuatro Vientos. Chile.

-          Polster, Irving y Miriam (2001) Psicoterapia Gestalt. Amorrortu. Argentina.

-          Schaefer, Charles E. y O.Connor, J. (1983) Manual de Terapia de Juego. Manual Moderno, México.

-          Zinker, Joseph (2003) El Proceso Creativo de la Terapia Guestáltica. Paidós. México.

 



[1] Violet Oklander (1988) Ventanas a nuestros niños, terapia gestáltica para niños y adolescentes, Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile.

[2] término que recientemente analiza ampliamente en sus diferencias e implicaciones, Jean Marie Robine (alumno de Isadore Fromm) autor ya citado en este trabajo y a quién sugiero consultar, aun y cuando se ubica en la tradición teórica de la escuela Neoyorkina, como ejemplificación de las complejidades teóricas actuales que se desarrollan en esa escuela, que se fundamenta básicamente en Paul Goodman, Hefferline y Laura Perls.

 

 

 

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