Para los empresarios, gerentes y demás implicados
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Hay empresarios o gerentes que dicen: "Les pago poco a mis empleados porque la mayor parte del
tiempo están inactivos".
Activos o inactivos el tiempo de cada persona vale y se le debe pagar por estar dando dicho
tiempo y su disposición para trabajar en el momento que se requiera. Cuando paguen a los
trabajadores no piensen en el tiempo activo, sino en el tiempo transcurrido, dedicado a su empresa.
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Hay empresarios o gerentes que piensan que pagando poco la empresa gana más y, como los
trabajadores tienen necesidades, habrán de permanecer en la empresa.
Esto es incorrecto, pues los trabajadores de una empresa así, sólo están de paso, esperando
una mejor oportunidad y, cuando abandonan la empresa generan pérdidas para esta última,
pues se reduce la producción y se gasta en contratación y entrenamiento.
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Hay empresarios o gerentes que piensan que pueden tratar de cualquier manera a las personas
subordinadas puesto que les están pagando y, como tienen necesidades que cubrir, tienen que
aguantar todas las humillaciones.
Nada más erróneo, ciertamente hay gente capaz de aguantar de todo por un miserable salario,
pero también hay gente que a la primera oportunidad se irá a una empresa donde el trato o el
salario sean mejores. Recuerden que compran los servicios de los trabajadores, no su dignidad
como personas.
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Hay empresarios o gerentes que contratan gente para un puesto determinado, pero como hace falta
personal en otro puesto y no quieren contratar más personal (pues no quieren pagar más),
asignan funciones que no deberían (pues no corresponde al puesto) a otras personas,
aumentándoles la responsabilidad por el mismo salario.
Por si no se dan cuenta, al estar pendientes de las otras funciones asignadas, descuidan las
propias del puesto y se incrementan las posibilidades de no hacer bien las cosas. Por otro
lado, no todos los empleados están dispuestos a aguantar que se les cargue responsabilidades
de más.
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Hay empresarios o gerentes que piensan que los trabajadores, como él, tienen que pasar todo
el día en la empresa, por lo que imponen jornadas de trabajo más largas de lo establecido o
hacen que el trabajador acuda dos veces al mismo lugar de trabajo.
Si el empresario no tiene vida personal (pues su vida la ha consagrado a la empresa), no
implica que los trabajadores tampoco deban tenerla. Es muy importante para los trabajadores
convivir con su familia o realizar otras actividades que le causen satisfacción, pues si el
trabajador es feliz por la tarde, a la mañana del siguiente día se sentirá más motivado para
hacer bien su trabajo, lo cual beneficiará a la empresa (Esto en la Unión Europea ya lo han
comprendido y lo están aplicando).
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Hay empresarios o gerentes que no se preocupan por la comodidad del centro de trabajo o no
quieren invertir para dicha causa, por ejemplo, en lugar de comprar un equipo de
acondicionamiento de aire para el departamento administrativo, instalan ventiladores y
abren las ventanas.
Deberían saber que sólo se trabaja a gusto (lo que implica una mayor productividad) si el
lugar es agradable, sobretodo si el trabajo es intelectual. Ustedes mismos no están a gusto
si su oficina no es adecuada para pasar una jornada de trabajo.
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Hay empresarios o gerentes que se entrometen en las funciones de los trabajadores, pues creen
tener un conocimiento amplio de esas funciones e interfieren en ellas creyendo que van a guiar
al trabajador por un mejor camino.
Deben hacer peticiones y evaluar resultados, tal vez inspeccionar el proceso, pero no deben
tratar de imponer sus puntos de vista u opinar tajantemente sobre algo que no conocen en
profundidad tanto como el especialista, pues eso hace perder el tiempo al trabajador tratando
de aclarar o sacar de sus equivocaciones al superior y por tanto, retarda la entrega de
resultados. En fin, "Zapatero a tus zapatos".
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Hay empresarios o gerentes que no se preocupan por la salud de sus trabajadores, pues fuman y
fuman o permiten que otros fumen dentro del centro de trabajo.
Se supone que las instalaciones de la empresa son un centro de trabajo, no de vicios; por otro
lado, deben hacer que las personas que quieren reforzar su debilidad mental fumando, lo hagan
en un lugar en el que no perjudiquen a nadie, al fin, los no fumadores no tienen la culpa de
la dependencia (derivada de la debilidad mental) de los fumadores.
En conclusión, si observan los puntos anteriores se darán cuenta porqué hay mucha deserción
laboral y por consiguiente, pérdidas económicas, pues se requiere tiempo y en ocasiones
entrenamiento para la persona que ocupará el puesto abandonado.
Sean inteligentes, mejoren la calidad de su empresa en todos los aspectos y los números hablarán
por sí solos.
Ariel Medina