En circular de 24 de octubre de 1925 la Rev. Madre Humilde Patlán dio razón de la manera cómo fueron hechas las Constituciones aprobadas el año anterior, a saber, el R. P. Ambrosio Frías elaboró la primera parte. Posteriormente el Ilmo. sr. Gerardo Anaya, obispo de Chiapas, se encargó de la segunda parte y de corregir la primera de acuerdo con las exigencias del derecho canónico de 1917. El propio señor obispo presentó el texto ya debidamente corregido, al arzobispado de México, para su aprobación, y añadiendo además una cálida recomendación de todo el Instituto para que éste recibiese del mismo arzobispado la aprobación diocesana, como efectivamente tuvo lugar. 
Hermanas Postulantes, Novicias y Profesas fueron captadas en los momentos que hacian la primera petición de la Posada. Una Postulante y una Novicia con las imagenes de los Santos Peregrinos. Nueva agregación de la Congregación a la Primera Orden Algunas autoridades del arzobispado de México juzgaron y estimaron que la Agregación que de la Congregación se había hecho a la Primera Orden Franciscana el año de 1921, había sido inválida. Se ignoran las razones reales en que apoyaron su dictamen. Corrió la voz de que la razón fundamental había sido que la Congregación, ese año de 1921 carecía de existencia legal, es decir, no estaba oficialmente reconocida por las autoridades eclesiásticas competentes como una verdadera congregación religiosa; ya que tal reconocimiento y aprobación no fue concedido sino hasta el año de 1924, al quedar la Congregación aprobada como Instituto Religioso de Derecho Diocesano. No creemos, empero, que tal haya sido la verdadera razón que movió a las autoridades competentes a pedir una nueva agregación a la Primera Orden; pues, según el canon 492, párrafo 1, la agregación debe hacerse precisamente antes de la erección canónica diocesana. Suponemos más bien que el R. P. Provincial, fray Domingo Reséndiz quien era un buen canonista; debió de encontrar algunos otros defectos jurídicos en la agregación que se hizo en 1921, por tales razones, acaso ad cautelam, es decir, para mayor seguridad, recurrió, al Rmo. padre Buenaventura Marrani, Ministro General de la Primera Orden Franciscana, quien, examinando ponderadamente el caso, concedió de buen grado otra vez la agregación de la Congregación de las Terciarias Franciscanas de la Purísima Concepción a la Orden Primera Franciscana, el día 9 de marzo de 1929. En cuanto a la famosa razón primero es existir, y después, agregarse, anotemos que el derecho canónico vigente, no requiere otra existencia, sino la de Pía Unión. Y el Instituto en 1921 no sólo era Pía Unión, sino más que eso. 
A imitación del Seráfico Padre San Francisco, en todas las Capillas de nuestras fraternidades se hace la representación del Pesebre. Trámites para obtener el Decreto Laudatorio El año de 1931 se abrió con una excelente noticia que llenó de consuelo a todas las religiosas de la Congregación; el 8 de febrero anunció la Madre Humilde, en el Consejo de ese día, que el Gobierno Eclesiástico del arzobispado de México había pedido ya el DECRETUM LAUDIS o DECRETO LAUDATORIO A LA SANTA SEDE EN FAVOR DEL INSTITUTO. El Decreto Laudatorio o de Alabanza es el primer acto por el cual la Santa Sede aprueba, aunque no de una manera definitiva, una Congregación o Instituto Religioso, de tal manera que éste, una vez que se le haya concedido ese decreto, deja de ser diocesano, para convertirse en Instituto de derecho pontificio. Por este acto y decreto la Santa Sede alaba y recomienda una Congregación como provechosa y benéfica para el pueblo de Dios, en todo el mundo. Por lo dicho se ve la gran importancia del decreto laudatorio, y la alegría que colmó a nuestras religiosas cuando tuvieron noticias que el Excmo. sr. arzobispo de México iniciaba los respectivos trámites. Todavía habrían de pasar algunos años antes de alcanzar tan preciada gracia; pero el hecho de que las supremas autoridades del arzobispado iniciaran los trámites respectivos habla muy claro de la benevolencia de las mismas autoridades para con nuestro Instituto, que, realmente, iba creciendo y aumentando rápidamente, por la gracia de Dios; si bien no le habrían de faltar pruebas, y algunas de ellas muy severas, como veremos en lo que sigue. 
En la celebración de la Santa Misa de Navidad (Capilla de la Casa General de nuestra Congregación de Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción) Síntesis histórica sobre el noviciado y Casa General - México Por lo que toca al noviciado de México, recordemos que el año de 1924 el Gobierno anticlerical había expropiado la casa de Coyoacán, donde estaba establecida la casa, el noviciado y el asilo. Como consecuencia de esa usurpación, las religiosas, según ya vimos, se distribuyeron de dos en dos, acompañadas por grupos de cuatro niñas, en diversas casas de bienhechores. Desde 1926 el noviciado tuvo casa pero en diversos lugares: primero en Juárez 15, Coyoacán, después sucesivamente en Turín 59, en una Hacienda de Atzcapozalco; de allí pasaron a la calle de las Cruces, en Coyoacán, y posteriormente en la calle de Zamora, de la misma población, ocuparon entonces la Quinta José. Más adelante el R. P. Domingo Reséndiz les consiguió una casa en Chimalistac, San Ángel; a continuación regresaron las novicias a la casa de Belisario Domínguez 40 también en Chimalistac. En fin se trataba, a causa de la persecución que se prolongaba por todos esos años, de una verdadera peregrinación de las valientes novicias, quienes, a pesar de incomodidades y cambios tan continuos de casa permanecían, la mayor parte de ellas, fieles a su sublime vocación. En efecto posteriormente pasaron a la calle de Frontera no. 24 en Villa Obregón; luego a Extremadura, Castañeda, Carraci, Augusto Rodín, Campana, a las calles de Leonardo da Vinci, Mixcoac; hasta que finalmente Nuestro Señor, premiando sus fatigas y paciencia, les concedió fijar el noviciado en año de 1947 en la Calle de la Otra Banda 35 San Angel, donde permaneció hasta principios de 2003. La Casa Central (Casa General), en este período de persecución, también hubo de emprender largas peregrinaciones, primero estuvo en Coyoacán, después en las calles del Cedro no. 328, colonia Santa María, posteriormente se trasladó sucesivamente a las calles de Velásquez de León, a las de Serapio Rendón, a la 3ª. de Gelati 53; y de aquí de nueva cuenta a Coyoacán. Hasta que por Providencia Divina se instaló a la par del noviciado en la dirección antes citada y que misericordiosamente aún se encuentra con los brazos extendidos y el corazón abierto esperando a todas las hermanas de la Congregación presentes y futuras.
Sierva de Dios Humilde Patlán Sánchez SI ESTA INTERESADA/O EN SABER MAS DE LA CONGREGACIÓN, PUEDE SOLICITAR LA HISTORIA DE LA CONGREGACIÓN A: 
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