Petición de la Sanatio in Radice En el acuerdo del 12 de enero de 1930, la Madre General avisó a sus Consejeras que por no haber llegado aún la dispensa de edad para ella y como se preveía tardaría otros dos o tres meses en llegar, por orden del Arzobispado Mexicano se suspenderían entre tanto las tomas de hábito, y las profesiones, inclusive las de votos perpetuos. A las religiosas cuyos votos caducaran en este tiempo, se les daría renovación de dos en dos meses. La razón de tan severas disposiciones, estribó en que por entonces, la Madre General, carecía de facultades para dar hábitos, y profesiones. El 12 de febrero en previsión de que las postulantes pudieran perder el derecho a las indulgencias de la orden, mandó la Madre Humilde que recibieran el hábito de terceras seculares. Además acudió al vicario de religiosas, elevando un ocurso en el que pedía la sanación de raíz de todos los defectos canónicos que hasta entonces se habían cometido en la Congregación, por no haber observado cumplidamente lo que prescribía el nuevo derecho canónico. Tal falta de observancia, no era imputable a mala voluntad, sino al desconocimiento de la nueva legislación, cuya aplicación frecuentemente, en los primeros años del nuevo Código Canónico, resultaba incierta y dudosa por las novedades que contenía y por otras muchas razones. El Vicario envió las preces de la Madre a la Santa Sede, pero como el trámite se prolongó por muchos meses, entonces la Madre Humilde creyó prudente recurrir al M. R. P. Procurador General de la Orden Franciscana, fray Antonio Iglesias, residente en Roma. He aquí esa carta: Apdo. 8 - Tacubaya, D.F. 5 de mayo de 1,930 M.R. P. Proc. Gral. Antonio Iglesias. O.F.M. Roma. Muy Rvdo. Padre: Por indicación del M. Iltre. Sr. Vic. de RR. de la Ciudad de México, tengo el honor de dirigirme a S.P.M.R., sintiendo que sea para inferirle una molestia: con fecha 18 de enero del presente año la Sgda. Mitra de México mandó a la Sgda. Congregación de Religiosos una súplica a favor de nuestro Instituto, el que gracias a S.P.M.R. fue agregado a la Primera Orden el año pasado; dicha, súplica tiene por objeto obtener la Sanación in Radice de los muchos defectos que ha habido en el referido Instituto, al que tengo el honor de pertenecer y el que indignamente vengo presidiendo como superiora desde hace ocho años, pero por carecer de la edad canónica para desempeñar mi oficio resulta que todos mis actos como Sup. fueron nulos, y por la misma razón no puedo proveer a ciertas necesidades del Instituto hasta que la Santa Sede se signe habilitarme convenientemente, pues en diciembre del año pasado fui reelecta por tercera vez en Capítulo General, y tengo pendientes muchas religiosas que debieran haber hecho ya su profesión perpetua, otras de profesiones de votos temporales y muchas postulantes detenidas desde hace cerca de tres años, de todo esto, como su Paternidad Muy Reverenda puede comprenderlo, con perjuicio del bien común. Por tanto, los deseos del Sr. Vic. de Religiosas y mi súplica para con S.P.M. Reverenda consiste en que, por el amor que tiene a la Orden Franciscana, se sirva activar ante la Sgda. Congregación de Religiosos el asunto que dejo referido, en el caso de que no haya sido aun despachado. Me es muy grato anticiparle mis agradecimientos, repitiéndome su affma. Hija en N.S.P. Sn. Francisco, que b.s.m. Sor Humilde Patlán [firma y rúbrica] El Padre General de la Orden, el ya citado padre Antonio Iglesias, interpuso sus buenos oficios ante la S. Congregación de Religiosos y logró que se despachara el asunto de la Sanatio in Radice, aunque, como veremos, no con toda la prontitud que hubiera deseado. Para la mayor comprensión anotamos aquí una pequeña explicación sobre la Sanatio in Radice. Es la revalidación de actos jurídicos que, por falta de las condiciones debidas, eran inválidos. En nuestro caso, se trataba de la revalidación de las tomas de hábito y profesiones, temporales y perpetuas, que habían resultado inválidas a causa de que la Superiora General había sido inválidamente elegida, por carecer de la edad exigida, a saber, cuarenta años cumplidos. Esa revalidación implica la dispensa y cesación del impedimento correspondiente, así como la dispensa de la renovación de las tomas de hábito y profesiones, y la retroactividad de las mismas en cuanto a sus efectos jurídicos, por lo que al pasado se refiere. Por esta somera declaración se advierte que la Sanatio in Radice que pedían la Sagrada Mitra y la Madre General era asunto muy complicado, y de ahí que la Sagrada Congregación de Religiosos se tomara largo tiempo para el estudio correspondiente. Mientras en Roma se ventilaban estos asuntos, el 10 de julio la R. M. Superiora General avisó al Consejo que el sr. vicario de religiosas de México había dispuesto que en caso de que tardara el documento de la dispensa de edad para ella, las hermanas que hubieran terminado el plazo de sus votos temporales deberían renovar por un año más, pues no era posible darles la profesión perpetua. El 15 de agosto se leyó en el Consejo la solicitud de una nueva fundación a realizarse en los Estados Unidos; pero, por entonces no se pudo realizar nada, pues todo estaba en suspenso, mientras no llegara la anhelada dispensa de edad para la Madre General, a quien faltaba aún cinco años para tener la edad canónica. Aprobación de la Sanatio in Radice En las vísperas de Navidad de ese año de 1930, llegó el ansiado documento de sanación, cuyo texto es el siguiente: Traducción de un rescripto de la Sagrada Congregación de Religiosos. Beatísimo Padre: El Procurador General de la Congregación de Misioneros de Señor San José, postrado a los pies de V. Santidad, humildemente expone: Que la Hermana Humilde Patlán, desde hacía nueve años fue nombrada Presidenta de la Orden Tercera de San Francisco en la Diócesis de México, sin advertir, y esto de buena fe, que la Hermana no tenía la edad canónica. Habiéndose conducido rectamente en todo el tiempo, implora de V. Santidad la sanación por todo el tiempo pasado y la dispensa para que pueda ser confirmada por otro sexenio. A la Hermana Humilde Patlán le faltan cinco años para la edad canónica, y en la postulación obtuvo trece votos de los 21 que eran en total. Y Dios, etc... En vigor de las facultades concedidas por Nuestro Beatísimo Padre, la Sagrada Congregación de Religiosos, oído el voto del Rmo. Ordinario de México, comisionó benignamente al mismo para que, según su arbitrio y conciencia y previa la sanación, conceda la gracia solicitada para otro sexenio, rindiendo, sin embargo, la Hermana de que se trata, cuenta exacta de su administración. No obstando nada en contrario. Dado en Roma el 13 de noviembre de 1930 Vicente La Puma, Secr. Un sello blanco que dice: Sagrada Congregación de Religiosos. México, 23 de diciembre de 1930. Certifico que esta traducción fue hecha del original a que se refiere. Marín Tremendo, Vic. de Religiosas  Trámites para obtener el Decreto Laudatorio El año de 1931 se abrió con una excelente noticia que llenó de consuelo a todas las religiosas de la Congregación; el 8 de febrero anunció la Madre Humilde, en el Consejo de ese día, que el Gobierno Eclesiástico del arzobispado de México había pedido ya el Decretum Laudis o Decreto Laudatorio a la Santa Sede en favor del Instituto. El Decreto Laudatorio o de Alabanza es el primer acto por el cual la Santa Sede aprueba, aunque no de una manera definitiva, una Congregación o Instituto Religioso, de tal manera que éste, una vez que se le haya concedido ese decreto, deja de ser diocesano, para convertirse en Instituto de derecho pontificio. Por este acto y decreto la Santa Sede alaba y recomienda una Congregación como provechosa y benéfica para el pueblo de Dios, en todo el mundo. Por lo dicho se ve la gran importancia del decreto laudatorio, y la alegría que colmó a nuestras religiosas cuando tuvieron noticias que el Excmo. sr. arzobispo de México iniciaba los respectivos trámites. Todavía habrían de pasar algunos años antes de alcanzar tan preciada gracia; pero el hecho de que las supremas autoridades del arzobispado iniciaran los trámites respectivos habla muy claro de la benevolencia de las mismas autoridades para con nuestro Instituto, que, realmente, iba creciendo y aumentando rápidamente, por la gracia de Dios; si bien no le habrían de faltar pruebas, y algunas de ellas muy severas. 
EN LA EXPOSICIÓN PRESENTAMOS DIFERENTES FOTOGRAFÍAS DE NUESTRA SIERVA DE DIOS. Síntesis histórica sobre el noviciado y Casa General - México Por lo que toca al noviciado de México, recordemos que el año de 1924 el Gobierno anticlerical había expropiado la casa de Coyoacán, donde estaba establecida la casa, el noviciado y el asilo. Como consecuencia de esa usurpación, las religiosas, según ya vimos, se distribuyeron de dos en dos, acompañadas por grupos de cuatro niñas, en diversas casas de bienhechores. Desde 1926 el noviciado tuvo casa pero en diversos lugares: primero en Juárez 15, Coyoacán, después sucesivamente en Turín 59, en una Hacienda de Atzcapozalco; de allí pasaron a la calle de las Cruces, en Coyoacán, y posteriormente en la calle de Zamora, de la misma población, ocuparon entonces la Quinta José. Más adelante el R. P. Domingo Reséndiz les consiguió una casa en Chimalistac, San Ángel; a continuación regresaron las novicias a la casa de Belisario Domínguez 40 también en Chimalistac. En fin se trataba, a causa de la persecución que se prolongaba por todos esos años, de una verdadera peregrinación de las valientes novicias, quienes, a pesar de incomodidades y cambios tan continuos de casa permanecían, la mayor parte de ellas, fieles a su sublime vocación. En efecto posteriormente pasaron a la calle de Frontera no. 24 en Villa Obregón; luego a Extremadura, Castañeda, Carraci, Augusto Rodín, Campana, a las calles de Leonardo da Vinci, Mixcoac; hasta que finalmente Nuestro Señor, premiando sus fatigas y paciencia, les concedió fijar el noviciado en año de 1947 en la Calle de la Otra Banda 35 San Angel, donde permaneció hasta principios de 2003. La Casa Central (Casa General), en este período de persecución, también hubo de emprender largas peregrinaciones, primero estuvo en Coyoacán, después en las calles del Cedro no. 328, colonia Santa María, posteriormente se trasladó sucesivamente a las calles de Velásquez de León, a las de Serapio Rendón, a la 3ª. de Gelati 53; y de aquí de nueva cuenta a Coyoacán. Hasta que por Providencia Divina se instaló a la par del noviciado en la dirección antes citada y que misericordiosamente aún se encuentra con los brazos extendidos y el corazón abierto esperando a todas las hermanas de la Congregación presentes y futuras.
TAMBIÉN PRESENTAMOS OBRA Y VIDA DE NUESTRA SIERVA DE DIOS HUMILDE PATLÁN SÁNCHEZ Y DE NUESTRO PADRE FUNDADOR FRAY JOSÉ DEL REFUGIO MORALES, ASI COMO MATERIAL QUE HABLA SOBRE SUS ESCRITOS. SI ESTA INTERESADA /O POR RECIBIR MAS INFORMACIÓN SOBRE NUESTRA SIERVA DE DIOS LA PUEDE PEDIR |