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                        Dudas  frecuentes

 


¿En qué casos o a que personas no debe aplicarse la terapia Floral?
70 años de experiencia en todo el mundo avalan una conclusión: las flores de Bach son inocuas y no existe ninguna contraindicación.  Debido a que se trata de medicina energética, puede combinarse con cualquier otro medicamento. Las flores actúan a otros niveles y no se cruzan con antibióticos, antigripales, antisépticos, antidepresivos, o cualquier otro fármaco.
Por otro lado, es importante destacar que todo el mundo puede tomarlas. En los niños no sólo es recomendable, sino que actúan de forma más eficiente todavía que en los adultos. Asimismo es aconsejable para los ancianos, y no hay ningún inconveniente en administrarla a mujeres embarazadas. También puede aplicarse a personas con enfermedades graves (siempre de común acuerdo con el médico que está tratando la enfermedad).

¿Crean dependencia las flores de Bach?
Los concentrados florales no pueden crear ningún tipo de adicción o dependencia, ya que no contienen ningún componente material (físico-químico) de la planta.

¿Tienen efectos secundarios las flores de Bach?
 
Aunque son poco comunes, se pueden presentar pequeños "síntomas" en algunos casos. Estos "síntomas" no pueden considerarse efectos secundarios, ya que los efectos secundarios son aquellos trastornos que surgen como consecuencia directa (o más o menos directa) de determinado medicamento, es decir, el medicamento es el responsable de dichos efectos.
Las flores en cambio, no producen nada que el paciente no tenga de antemano. Las posibles "efectos sintomáticos" de la terapia floral son muy poco frecuentes y de deben a estas cuatro posibilidades: afloramientos de situaciones inconscientes, restablecimiento de la sabiduría organísmica, resistencias defensivas, o agravamientos curativos.
Afloramientos: Nuestra psicoafectividad es semejante a las capas de una cebolla. En la capa externa está lo que percibimos conscientemente (pensamientos, recuerdos, sensaciones corporales, sentimientos y emociones), los cuales hacen de tapadera de otros pensamientos, recuerdos, sensaciones y emociones que se encuentran en un nivel anterior de consciencia, y así sucesivamente hasta llegar a lo más profundo del inconsciente.
En la medida que atendemos lo que está en la superficie con una determinada fórmula floral, nuevas sensaciones, emociones o recuerdos pueden aflorar.
Ajustando la fórmula al nuevo estado anímico en cada consulta, es como se da seguimiento a un tratamiento floral.
RestablecimientoEn la terapia se dan casos como el de la persona estresada por exceso de trabajo, que con la ingesta de las flores empieza a sentir una necesidad de dormir; cuando esto sucede el paciente, acostumbrado al pensamiento materialista propio de la medicina tradicional, tiende a creer que el preparado floral contiene algo que produce sueño, cuando en realidad lo que está sucediendo es que se está restableciendo el buen funcionamiento del organismo, el cual busca recuperar el equilibrio perdido a través de lo que verdaderamente necesita, descansar.
 Resistencia:  Las flores de Bach no pueden ir más allá de nuestros límites de resistencia. Si nuestra psique advierte que nos aproximamos "peligrosamente" al contacto con recuerdos o emociones censuradas por nuestra consciencia,  se defenderá bloqueando el trabajo de las esencias, o incluso, si fuese necesario, boicoteando el proceso floral a través de un síntoma psicosomático (un malestar estomacal, talvez atribuido a la ridícula cantidad de alcohol utilizado como conservante, por ejemplo, puede ser un buen pretexto para tirar el frasco a la basura).
Agravamientos: Con el tratamiento floral, aunque con menos frecuencia aún, pueden presentarse crisis curativas similares a las que vemos en la homeopatía. Esto sólo significa que el tratamiento es acertado, y con reducir la frecuencia de las tomas (o atendiendo a los consejos del terapeuta floral) los síntomas desaparecen.
Este tipo de crisis sintomática suele estar relacionada de manera directa con la problemática de cada uno. Por ejemplo, vómitos biliares o diarreas pueden darse en una persona con resentimientos o tensiones almacenadas; de esta manera los saca de su interior y limpia su estado de ánimo (recordemos que lo físico y lo emocional no están separados).
Aun así, insistimos, estas "reacciones" se presentan en muy raras ocasiones.

¿Se puede manipular a una persona con el uso de las flores de Bach?
Imposible, las esencias florales solamente pueden armonizar lo que está en desarmonía. Tomar una flor que no se está necesitando es como tomar agua, no produce ningún efecto, ya que no se puede equilibrar más lo que ya está en equilibrio. Lo mismo sucede con las esencias que han terminado de hacer su trabajo, no pueden ir más allá (no por tomar mucho una flor para la depresión, me pondré eufórico, por ejemplo).
El tratamiento floral es liberador (elimina bloqueos) y sólo puede incrementar la autenticidad de quien lo toma, es decir, sólo puede favorecer que la persona sea cada vez más ella misma.

¿Se pueden administrar las flores de Bach a los animales?
Miedo, agresividad, timidez, convalecencias, celos, tristeza, estrés, cansancio, entre otros, son situaciones y emociones también frecuentes en los animales. En la práctica se ha observado que reaccionan casi de inmediato a las flores (incluso aún más rápido que los niños), quizás porque su afectividad es más sencilla que la de los humanos.
(En CentralBach nos especializamos en la terapia personal y no recibimos mascotas en la consulta, sin embargo sí podemos preparar remedios florales para plantas o animales a través de una entrevista con el dueño/a.)

  ¿Quién es la persona indicada para dar las flores de Bach?
 Desafortunadamente el hecho de que las flores de Bach no tengan efectos secundarios ha favorecido que algunas personas no cualificadas se animen a dar terapia floral.
Ciertamente el Dr. Bach deseaba que en el futuro todas las familias tuvieran en sus hogares un stock de flores para uso personal, pero de la misma manera que no se es médico por asistir a un curso de primeros auxilios o por tener un botiquín en casa, no se es terapeuta floral por haber leido dos libros o por haber comprado las esencias. Mucho es el daño que se hace cada vez que se indica una fórmula inadecuada, ya que el paciente, al no experimentar absolutamente nada, termina por desconfiar del tratamiento floral, desaprovechando así una maravillosa oportunidad de beneficiarse de él.
Un psicoterapeuta floral confiable es aquel que ha asistido a algo más que un curso de fin de semana sobre flores de Bach u otros repertorios florales, que ha vivido su propio proceso terapéutico y conoce el trabajo de las flores en propia persona, que tiene años de experiencia en su aplicación a terceros, y que, preferentemente, posee alguna formación académica afín y complementaria: tal vez  psicología clínica o entrenamiento psicoterapéutico.

¿Qué puedo esperar de las flores de Bach?
Cuando las flores están bien indicadas, los primeros efectos benéficos pueden aparecer incluso desde los primeros días.
En la medida en que se vayan tratando cuestiones más crónicas o estructurales el trabajo de las esencias será más profundo y pausado. Esta acción "poco ostentosa" de las flores en los tratamientos a largo plazo favorece que algunas personas no sean muy conscientes del progreso obtenido. Pero cuando se detienen un momento a reflexionar, y contrastan el estado actual con el de tiempo atrás, se dan cuenta que han avanzado en el conocimiento de sí mismos, que existen diferencias en su forma de pensar que permiten encontrar mejores soluciones a sus problemas, cambios positivos en su estado de ánimo y personalidad, mejoras en sus relaciones personales y hasta, muy probablemente, en sus síntomas físicos.
Frecuentemente son los familiares y amigos de la persona que ha tomando las flores durante algunos meses, los primeros en advertir el maravilloso cambio de carácter que ésta ha tenido.

 


La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda el sistema terapéutico del Dr. Bach desde el año 1978 por su sencillez y efectividad (Medicine traditionnelle et coverture des soins OMS Géneve 1983 pg.162)