EL ARTE DE LA GUERRA

Del maestro Sun Tzu

 INTRODUCCIÓN

El territorio de lo que hoy se conoce como China, constituye uno de los más importantes núcleos de evolución para la especie humana, en el cual es posible encontrar vestigios de asentamientos con una antigüedad superior a los 600,000 años;  pero con marco histórico más conocido que se asocia a una serie de legendarios soberanos que reinaron hace cuatro o cinco milenios, y en cuyo contexto se han sucedido diversas fases de desarrollo social, que van desde una sociedad de tipo esclavista, la cual evolucionó hacia una organización de tipo feudal, hasta llegar, tras un intento de instauración de un régimen democrático de tipo occidental, a una estructura social y política de tipo socialista.

Un aspecto importante, es el hecho de que la historia de China es muy diferente a la de cualquier país del mundo, en el sentido de que se trata de una historia fundamentalmente “interna”, esto es, que las evoluciones y cambios económicos, sociales, culturales y técnicos, se han desarrollado dentro de sus propias fronteras, y no como resultado de invasiones, grandes empresas, enfrentamientos o aventuras realizadas hacia el exterior de sus fronteras nacionales.  El resultado de este perfil de desarrollo histórico, ha sido la creación de una base cultural de gran solidez que ha llegado a conquistar a sus conquistadores, como fue el caso de los mongoles de Gengis Khan, de tal suerte que incluso en la actualidad es mucho mayor el impacto e influencia de la cultura china hacia el exterior del país, que en sentido inverso.

En este sentido se tiene que una muy destacada aportación de la cultura china, a lo largo de su historia, ha sido una serie de grandes filósofos, poetas y políticos, entre los que destaca el legendario maestro Sun Tzu, quien ha servido de inspiración para grandes jornadas bélicas, como el autor de “El Arte de la Guerra”.  Las más viejas tradiciones que hablan del maestro Sun, mencionan que inspirado por la quietud, meditó sobre las artes marciales, y por esta razón es que su nombre ha figurado siempre como el maestro de los principios esenciales de este arte.  La compilación de estos principios en los trece libros se atribuye a Sun Wu, general del período Chu, ya que “El Arte de la Guerra” se transmitió oralmente por más de un siglo, hasta que un descendiente de Sun Wu, Sun Pin, estableció el texto actual, en la época de los reinos combatientes.

Tan importante como el texto, son los comentarios adicionados al mismo, para lo cual se tiene que han existido numerosos comentaristas del libro, pero los más importantes y aceptados por la tradición son once:

  • El general Cao Cao, o T’s’ao Ts’ao (155 – 200).

  • Meng Shi, de la dinastía Liang (502 – 556).

  • Yia Ling, de la dinastía Tang (618 – 906).

  • Li Quan, de la dinastía Tang, un taoísta de quien se dice leyó mil veces el texto del Maestro Sun antes de comprenderlo.

  • Du Yu (735 – 812), quien sirvió como inspector general de las fuerzas armadas en distintas regiones.

  • Mu Du (803 – 852), nieto de Du Yu, llamado el Caballero de Honor Extraordinario, conocido también como excelente poeta.

  • Zhang Yu, de la dinastía Sung (960 – 1278), autor de biografías de grandes jefes militares, además de sus comentarios al Maestro Sun.

  • Mei Yaochen (1002 – 1060), oficial militar de la dinastía Tang.

  • Wang Xi, de principios de la dinastía Sung, autor de dos capítulos de los “Anales de Otoño”, uno de los libros del canon confuciano.

  • Chen Jo, de principios del siglo XIII, durante la dinastía Sung.  Importante jefe militar que defendió China de la invasión de los pueblos del norte de Asia, hacia el año 1220.

  • Jo Yanxi, de la dinastía Tang.

Al maestro Sun Tzu se le considera actualmente como la suma y esencia del saber estratégico, debido a la posibilidad de aplicar sus conceptos a una gran diversidad de aspectos de la vida, por lo cual es consultado, más que por militares, por políticos y altos ejecutivos del alto mundo empresarial.

Por ello, hoy en día la popularidad de “El Arte de la Guerra” se ha extendido debido a esta facilidad de aplicación a aspectos no militares de la vida.  En especial, la causa de su éxito en países como Estados Unidos, es el descubrimiento que detrás del auge de los llamados Dragones del Lejano Oriente – Japón, Corea y Taiwán -, se hallan las tácticas consignadas en este texto clásico.

El resultado de este fenómeno, es que, por su tradicional conocimiento de los conceptos del maestro Sun, un ejecutivo oriental no necesita estudiar las reglas del juego de la actual guerra comercial, mientras que un ejecutivo de occidente si está obligado a leer “El Arte de la Guerra” para comprenderla.

Cómo interpretar y aplicar El Arte de la Guerra

Para la interpretación de los conceptos de “El Arte de la Guerra”, lo primero es delimitar el ámbito de aplicación, por ejemplo, si para el ámbito laboral se selecciona el concepto del Capítulo 6, primer párrafo:

Los que llegan primero al campo de batalla y esperan, están en reposo.  Los que llegan de últimos combates se desgastan.  Por consiguiente, el buen guerrero atrae al enemigo, no va hacia él”.

Se puede considerar la siguiente forma de aplicación:

El enemigo no es por fuerza alguien en contra o contrario a nosotros, o a nuestros ideales.  El enemigo puede ser nuestro objetivo (trabajo, un producto, una persona, etc.), para lo cual si nosotros realizamos primero una actividad que no es el común, y el campo de batalla es el área de desempeño, “los que lleguen de últimos combates” serán quienes vean nuestro trabajo y posteriormente nos imiten.  De tal manera que la gran ventaja radicará en que nosotros tomamos la iniciativa, y para los espectadores (clientes, jefes, etc.) ocuparemos un lugar muy especial en su memoria.

Otro ejemplo, en este caso para el ámbito emocional, se enfoca a la relación aún no consumada entre un hombre que pretende a una mujer, para lo cual se selecciona el concepto del Capítulo 3, décimo párrafo:

Es necesario enfrentar todas las fracciones para obtener una completa victoria a fin de que el ejército no sea cercado y el éxito sea total.  Esta es la ley de un asedio estratégico”.

Y se puede considerar la siguiente forma de aplicación:

No se debe confundir asedio con acoso, sino interpretarlo como la pretensión con fines de noviazgo entre el hombre y la mujer.  Para ello, el hombre busca conocer todo lo referente a ella, enfrentar todas las fracciones, ya sea a través de sus amigas, cartas, pláticas directas con ella, con el fin de identificar sus gustos, preferencias, saber que le molesta, en qué ambientes ella es más receptiva, etc.  Ya que el hombre, como el ejército, lleva la iniciativa, debe ser impredecible a fin de que, como lo señala el texto, el ejército no sea cercado y el éxito sea total.

 

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CONTENIDO

 Capítulo 

Tema 

1

EVALUACIONES ESTRATÉGICAS

2

EL COMBATE

3

PLAN PARA EL ASEDIO

4

LA FORMACIÓN

5

LA FUERZA

6

VACUIDAD Y PLENITUD

7

LUCHA ARMADA

8

ADAPTACIONES

9

EN MANIOBRAS CON EL EJÉRCITO

10

EL TERRENO

11

NUEVE TERRENOS

12

ATAQUE DE FUEGO

13

SOBRE EL USO DE ESPIAS

  1. EVALUACIONES ESTRATÉGICAS

 CONCEPTO

COMENTARIOS

Todo movimiento militar es importante para la nación, porque se trata de vida o muerte, de supervivencia o destrucción.  Es imperativo, por tanto, estudiarlo muy atentamente.

Ninguna guerra trae beneficios;  se justifica tan solo por ser vital para toda la nación, y es por esto por lo que se debe examinar en todos sus aspectos con el mayor detalle. 

Yia Lin recuerda un antiguo documento:  “Hay un camino de supervivencia que fortalece, pero hay uno de destrucción que empuja al olvido”.

Deben de considerarse por tanto cinco aspectos.  De su examen minucioso se concluyen las condiciones de lucha.  Los cinco aspectos son:  la vía, el tiempo, el terreno, el mando y la disciplina.

De esta evaluación general habrán de resultar las operaciones militares para confrontar al enemigo.  De antemano, y en el comando general, se efectuarán estos cálculos para no realizar acciones equivocadas.  Sólo entonces se designará al comandante que ejecute el plan diseñado y éste será el responsable de los movimientos militares.  Zhang Yu cita al maestro Guan y al general Cao Cao para mostrar la necesidad de hacer las evaluaciones en el cuartel general y considerar en primer lugar la sensatez y habilidad de los jefes y la armonía de éstos con el pueblo.

La vía significa que habrá de procurarse que el propósito del mando y el de las tropas sea el mismo, para que al compartir la vida y la muerte no se tenga miedo al peligro.

Cuando se mantiene una alegre confianza en las dificultades, olvidamos la muerte, dice el I Ching.  Si las tropas son manejadas con benevolencia y justicia, serán leales y se identificarán naturalmente con los intereses de los jefes.

El tiempo significa que hay que tener en cuenta el curso de las estaciones.

Wang Xi, citando a Fan Li, dice:  “Nunca vayas al territorio ajeno en tiempo desfavorable”.

El terreno se debe evaluar en términos de distancia, dificultad o facilidad de movimiento, dimensión y seguridad.

Lo primero que debe de tenerse en cuenta es la condición del terreno.  Con los datos correspondientes se maniobrará con seguridad, puesto que se conocen las ventajas y desventajas que tendrán las tropas en acción. 

Se sabrá así el número de tropas necesario y la relativa seguridad del medio en que se va a actuar.

 

En cuanto al mando, deben tenerse en cuenta la inteligencia, honradez, humanidad, coraje y severidad.

Cao Cao repite que todo general debe estar adornado por estas virtudes.  Los reyes antiguos consideraban el carácter humanitario como primordial.  Los estrategas, en cambio, han creído que la inteligencia está primero, puesto que es ésta la que permite efectuar bien los planes y hacer cambios sobre la marcha.

Mu Du explica que la humanidad consiste en el amor y la compasión por la gente, así como el coraje se reconoce en la forma de aprovechar las oportunidades para alcanzar la victoria sin vacilar, y la severidad en la forma apropiada de establecer la disciplina en todos los niveles por medio de castigos muy estrictos.  La honradez da a las tropas confianza y, al mismo tiempo, seguridad de tiempo o castigo.  El coraje permite obrar sin temores y la severidad establece la disciplina.

Sin embargo, la confianza en la inteligencia puede resultar en rebelión;  el exceso de humanidad en debilidad;  la excesiva confianza puede terminar en locura;  demasiado coraje lleva a la violencia;  y las órdenes muy severas a la crueldad. El buen jefe se forma en el uso apropiado de estas virtudes.

Disciplina significa la organización y el establecimiento de una cadena de mando y logística.

El conjunto de los planes militares debe considerarse una armoniosa cadena de mando, que mantenga la unidad de las tropas y su normal abastecimiento.

Todo general ha oído hablar de estas cinco virtudes.  Los que las practican triunfan, los que no las practican son derrotados.

La sabiduría no está simplemente en conocer determinados métodos de acción, sino en practicarlos.

Han de usarse, por consiguiente, estas evaluaciones para comparar y averiguar la situación general.  Es decir:

  • ¿Qué mando político tiene la vía?

  • ¿Qué general tiene habilidad?

  • ¿Cuál es el mejor clima o terreno?

  • ¿De quién es más efectiva la disciplina?

  • ¿De quién son más fuertes las tropas?

  • ¿A quién pertenecen los oficiales y soldados mejor entrenados?

  • ¿De quién es más claro el sistema de recompensas y castigos?

Dando respuestas a éstas preguntas, se puede saber quién va a ganar.

Mu Du recomienda averiguar de qué lado está el jefe que convoca a los hombres sabios y rechaza a los aduladores.  En lo que se relaciona con el jefe, Mei Yaochen dice que éste debe ganarse los corazones del pueblo.  No sólo es necesario evaluar las condiciones del propio comando, sino las del comando enemigo.  Dijo un sabio antiguo:  “El jefe que me trata bien es mi amigo, el que me trata mal es mi enemigo”.  Cuando el superior y el inferior obran en armonía, son igualmente fuertes en la batalla;  de ahí su fortaleza.  Si esta no existe, profetizamos su derrota.

La mejor información es necesaria para evaluar ventajas.  De esta manera deben estructurarse las fuerzas, y los planes se deben complementar con tácticas extraordinarias.  Las fuerzas deben estructurarse de manera estratégica, basadas en lo más ventajoso

El general Cao Cao explica:  “La estructura depende de la estrategia, y ésta se determina de acuerdo a las eventualidades”.

Una empresa militar requiere de engaño.  Por esta razón un estratega competente debe parecer incapaz y, a pesar de ser efectivo, debe aparecer como todo lo contrario.

Sin el engaño no se puede establecer una estrategia, y sin ésta no es posible controlar al enemigo.  Cuando se es fuerte en realidad, se debe aparecer como débil;  y cuando se es valiente, como cobarde.  Por esto, el comentarista Li Quan dice que el ejército debe aparecer débil.

Wang Xi confirma:  “Cuando fuerte, muéstrate débil;  cuando valiente, temeroso;  cuando pleno, vacío;  cuando sabio, tonto;  cuando tienes muchos soldados, muestra pocos;  cuando avances, finge retirada;  si te mueves rápidamente, aparenta lentitud;  en el asalto, simula abandono;  muéstrate en un lugar para aparecer en otro”.

Cuando se va a atracar de cerca, hay que aparecer como si se viniera de muy lejos;  por el contrario, debe mostrarse cercano si el ataque se proyecta desde lejos.

Es precisamente esto lo que permite encontrar al enemigo cuando no se tiene la debida preparación.

Atrayendo al enemigo con la perspectiva de ganancia, se logra confundirlo.

Debe mostrarse al enemigo un buen botín para despertar su ambición.  Cuando esta locura lo confunda, es el momento de acometerlo.

Cuando el enemigo se halla preparado, hay que estar listo para combatirlo;  pero hay que evitarlo cuando está fuerte.

Cuando el enemigo está preparado y en buenas condiciones, debe mantenerse el ejército en guardia.  Si es muy fuerte debe evitársele hasta descubrir su punto débil.  La paciencia encuentra la oportunidad.

Hay que sacar de quicio al enemigo para crear el desorden.

Se debe irritar al enemigo hasta enfurecerlo.  Entonces se volverá impetuoso y olvidará sus estrategias.

Se debe ser humilde para que el enemigo se vuelva arrogante.  Una retirada estratégica puede agotarlo.  Es necesario procurar que se divida, atacarlo cuando no esté preparado y no realizar movimiento hasta cuando no lo espere.

Cuando el enemigo adula u obsequia, está tramando algo.  Se debe entonces aparentar humildad e ingenuidad para que aumente su arrogancia.  Cuando el desprecio hace que el enemigo se despreocupe, se debe atacar por sorpresa y en puntos diferentes hasta agotarlo.

La formación y los procedimientos militares nunca deben divulgarse.

Un gran general escribió:  “El movimiento más eficaz es el inesperado, y el mejor de los planes es el desconocido”.  Cao Cao explica:  “El buen militar no tiene una forma constante de atacar, así como el agua no tiene nunca el mismo aspecto,  es necesario adaptarse frente al enemigo sin permitirle descubrir lo que se va a hacer.  La evaluación del enemigo está en la mente, pero son los ojos los que observan la situación.  El enemigo debe desconocer los planes.  La esencia del éxito en el arte marcial, es el secreto”.

Cuando se tienen magníficos factores estratégicos a favor, a un general se le puede considerar victorioso en su propio cuartel.  Pero aquél que en el lugar de comando cree que no podrá vencer, tiene muy pocos factores estratégicos para su éxito.  El uno gana, el otro pierde.  Mirando las cosas desde este punto de vista, puedo pronosticar quien gana.

Los grandes guerreros ganan la batalla antes de ir a pelear.  Se puede saber quién va a ganar y quién va a perder si sus estrategias son de corto o largo alcance.  Los que aciertan en lo cercano, están perdidos al final.

 

 

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  1. EL COMBATE

 CONCEPTO

COMENTARIOS

Cuando se presenta la batalla, aunque se esté ganando, si se continúa por largo tiempo se agotarán las fuerzas y se mellará el filo de las espadas.  Si se está sitiando una ciudadela, los soldados terminarán extenuados.  Si se mantiene el ejército en el campo de batalla mucho tiempo, igualmente se agotarán las provisiones.

Li Quan cita el libro clásico Anales de primavera y Otoño:  “La guerra es como el fuego;  si no te apartas de él terminará quemándote”.  Yia Lin comenta que si una operación militar se prolonga por mucho tiempo sin lograr algo, los rivales empezarán a tener ideas.

Cuando las fuerzas están agotadas, mellada su fortaleza y faltan los aprovisionamientos, otros se aprovecharán de esta debilidad y atacarán.  Entonces, aunque tengas muy buenos consejeros no se podrá lograr que las cosas tengan un buen final.

Un gobierno sabio, dice Li Quan, no debe de mantener por mucho tiempo sus ejércitos en el campo de batalla, puesto que una operación muy larga agota al ejército y a la nación.

Por consiguiente, he oído de operaciones militares rápidas aunque no muy brillantes, pero nunca he sabido de una buena organización que se mantenga largo tiempo en la batalla.  Nunca es benéfico para la nación mantener ejércitos mucho tiempo en combate.

La rapidez es la mejor arma de un ejército.  Chen Jao recuerda un viejo dicho:  “Debes ser repentino como el trueno que retumba antes de que puedas taparte las orejas, y veloz como el relámpago que destella antes de que puedas cerrar los ojos”.

En consecuencia, quienes no están conscientes de las desventajas que trae el uso de las armas, tampoco lo estarán de las ventajas que estas tienen.

Si se piensa en la movilización de un ejército para embarcarlo en una campaña, dice Du Yu, debe pensarse primero en las calamidades y en la destrucción, de lo contrario no habrá ninguna ventaja.

Los mejores militares no reclutan sus tropas dos veces, y no dan comida tres veces.

Cao Cao explica:  “Si se recluta para una rápida victoria, no se regresa para reclutar más tropas.  Primero se abastecen las tropas, luego obtienes la comida del enemigo;  pero no necesitas más abastecimiento para el regreso”.

Si se avanza con el equipo propio y se toman abastecimientos del enemigo, esto será suficiente para la operación militar.

Li Quan confirma:  “Si tienes armas propias y le puedes quitar las provisiones al enemigo, nada te faltará, aunque la lucha se desarrolle lejos”.

Un país empobrece en las operaciones militares cuando tiene que transportar las provisiones a un lugar distante.  El pueblo se empobrece y se amarga con esto.

Mu Du cita al maestro Guan, quien dice:  “Cuando hay que llevar las provisiones a trescientas millas, el país no las tendrá por un año;  cuando se llevan a cuatrocientas millas, faltarán por dos años;  y cuando son quinientas millas, desfallecerá por hambre”.

Los que están cerca de las tropas venden a precios altos, y por esta razón la riqueza del pueblo se agota.

La especulación es inevitable cerca de un gran ejército.  Las cosas empiezan a escasear porque los comerciantes desean grandes ganancias que, finalmente, debe pagar el pueblo.  Por esto, campañas largas son una plaga para la nación.

Cuando se agotan los recursos, los reclutamientos se hacen con dificultad.  Cuando el poder y los recursos se agotan, la patria se agota.  El pueblo se ve privado del setenta por ciento de su presupuesto, mientras los gastos por los equipos llegan al sesenta por ciento del presupuesto del gobierno.

Una larga guerra agota la sustancia del pueblo que produce los bastimentos para las tropas.  Jo Yanxi explica que el pueblo es la base de la nación y la comida el cielo del pueblo.  Los que dirigen deben respetar este hecho y ser muy frugales.

Por consiguiente, un general sabio se abastece del enemigo.  Cada libra que toma de éste, equivale a veinte libras de la propia cosecha.  La ira es lo que destruye al enemigo, y la recompensa es la captura de su comida y de su equipo.

Se deben de tomar las provisiones del enemigo.  La ilusión de un gran botín hace valientes a los hombres, pero si se permite que las tropas asalten a su antojo, pueden salirse de las manos y obrarán sin control.

En una batalla en que intervengan carros, recompensa al primero que haya capturado por lo menos diez.

Si se tratan de entregar los despojos de la guerra a todos, nunca habrá botín suficiente.  Se debe premiar a uno para despertar el entusiasmo de los demás.

Deben cambiarse los colores del enemigo y mezclarlos con los propios colores.  Tratar bien a los soldados y preocuparse de ellos.

Noción esencial del camuflaje para no ser reconocido por el enemigo.  Se debe vestir al enemigo con los propios colores, pero se le debe tratar bien.

Esto se denomina vencer al enemigo y, al tiempo, aumentar el propio poder.

Se lee en el comentario de Jo Yanxi:  “Si usas a tu enemigo para derrotar a tu enemigo, serás fuerte donde vayas”.

Lo más importante en una operación militar es la victoria, y no la persistencia.

De nuevo el maestro insiste en la importancia de la rapidez para alcanzar el éxito en el combate.  Mei Yaochen agrega que así se lograrán grandes economías en los gastos y, de esta manera, el pueblo estará tranquilo.

Sabremos así que el general en jefe tiene a su cargo las vidas del pueblo y la seguridad de la nación.

El soldado es un hombre del pueblo cuya vida debe ser protegida por un sabio jefe.  Por esto, dice Wang Xi, la dificultad de encontrar un buen jefe será un problema eterno.

 

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  1. PLAN PARA EL ASEDIO

CONCEPTO

COMENTARIOS

La regla general para uso de los militares consiste en mantener intacta una nación en ves de destruirla.  Mejor mantener un ejército que destruirlo.  Mejor mantener una división en vez de destruirla.  Mejor mantener un batallón en vez de destruirlo.  Mejor mantener una unidad que destruirla.

Si se ataca en forma destructiva, dice Cao Cao, y se toma un país a la fuerza, no es éste un logro significativo.  Jo Yanxi agrega:  “La mejor política es usar estrategia e influencia para conducir los hechos de manera que el enemigo se rinda buenamente”.

Por lo tanto, los que ganan todas las batallas no son los mejores.  La excelencia está en aquellos que someten al enemigo sin entrar en combate.

Li Quan dice que hay que someter al enemigo por el cálculo.  Jo Yanxi cuenta al respecto una historia:

Cuando Wang Po, general de la dinastía Han, atacó a Chu Chien y a Su Mo, retornó a su cuartel después de su batalla.  Sus enemigos provocaron un nuevo combate, pero Wang Po rehusó enfrentarlo.  Cuando el general cenaba con sus oficiales, una lluvia de flechas cayó sobre el cuartel, y una de ellas muy cerca de una jarra de vino.  Wang Po, sin embargo, mantuvo la calma.  Un oficial indicó que en ese momento Su Mo estaba a punto de agotarse y era fácil atacarlo.  Wang Po rechazó la propuesta y contestó:  “Los mercenarios de Su Mo vienen desde muy lejos, se les acaban las provisiones y por esto se están jugando el todo por el todo.  Mantendré cerrados los cuarteles con los soldados dentro.  Esto es lo que yo llamo lo mejor”.

El mejor guerrero ataca cuando los planes se preparan.

Cao Cao señala que el momento de atacar es cuando el enemigo está preparando su estrategia.  Y Mei Yaochen agrega que esto significa ganar por medio de la inteligencia.

Lo mejor, en segundo lugar, es atacar a los aliados.

Meng Shi explica que si se mantienen fuertes alianzas con países poderosos, nunca se atreverán a atacar los enemigos.  Y Mei Yaochen explica que esto significa ganar por medio de la intimidación.

Lo mejor, en tercer lugar, es atacar los ejércitos.

Yia Lin recuerda las palabras de un antiguo emperador y gran guerrero:  “El que lucha por la victoria teniendo enfrente espadas desnudas, no es un buen general”.

Lo peor que se puede hacer es atacar una ciudad.  Su sitio debe hacerse solamente como último recurso.

Cuando se ha sitiado una ciudad amurallada, los oficiales se aburren y los soldados se aperezan, dice Li Quan.

Deben emplearse tres meses para preparar las máquinas de guerra, y tres meses para completar la ingeniería de asedio.

Algunos comentaristas piensan que lo que quiso decir al Maestro es que un buen general nunca se apresura.  Si la intimidación y la inteligencia no han sido suficientes para derrotar al enemigo, de todas maneras es necesario prepararse con el tiempo adecuado, comenta Mei Yaochen.

Si el general no puede dominar su furia y lanza su ejército contra una ciudadela, y mata un tercio de sus soldados sin lograr conquistarla, es éste un ataque desastroso.

Lo que debe hacerse, recomienda Yia Lin, es congraciarse con el pueblo y propiciar luchas internas entre los soldados bajo el sitio.  Entonces, la ciudadela caerá por sí sola.

Por consiguiente, el guerrero que domina las artes marciales vence a los otros sin batallar;  conquista las ciudades sin necesidad de sitiarlas y domina rápidamente al país enemigo.

Zhang Yu confirma que un buen jefe arruina los planes, enreda las relaciones, corta el flujo de las provisiones y vence sin luchar.

Es necesario enfrentar todas las fracciones para obtener una victoria, a fin de que el ejército no sea cercado y el éxito sea total.  Esta es la ley de un asedio estratégico.

La victoria completa está en ganar sin luchar;  en tomar una ciudad sin sitiarla;  en no avanzar destruyendo y en dominar al enemigo por medio de la estrategia, comenta Mei Yaochen.

La regla es, pues, la siguiente:  si la lucha es de diez a uno debes cercar al enemigo;  de cinco a uno atacarlo;  y de dos a uno dividirlo.

Cao Cao explica que en el último caso se dividen las fuerzas en forma que pueda realizarse un ataque de frente y otro por sorpresa.

Si las fuerzas son iguales hay que luchar, si es posible.  Si el enemigo es superior hay que efectuar la retirada, si es posible.  En una situación de pérdida hay que escapar, si es posible.

Cao Cao comenta:  “Si las fuerzas son iguales a las del enemigo, aún cuando te sientas más fuerte, debes tratar de emboscarlo y hacer ataques por sorpresa.  En otras condiciones debes mantenerte a la defensiva y no aceptar un ataque frontal;  y si no puedes igualarlo, debes retirarte”.  Chen Jao agrega:  “Lo que esto significa es que si los enemigos son más numerosos debes retirarte, lo que hará más arrogantes a los otros.   Servirá para hacer mejores planes, lo cual no significa derrota o humillación”.

Esto significa que si los menos numerosos son muy resistentes, la parte más numerosa los tomará cautivos al final.

Li Quan comenta:  “Si la parte menos numerosa lucha sin tener en cuenta su verdadera fuerza, al final serán dominados por los mayores en número”.

Los generales son los que definen la nación.  Si su defensa es completa, la nación es fuerte,  cuando no lo es, la nación es débil.

Jo Yanxi dice:  “Defensa completa significa habilidad e inteligencia.  En el campo de batalla los generales deben dominar todas las ciencias de la guerra antes de dirigir una batalla.

Un mando civil puede causar problemas en tres formas distintas.

  • Cuando es ignorante de los hechos y ordena avanzar cuando no se debe, o retirarse cuando no es posible.  Esto significa que se está enredando al ejército.

  • Cuando ignora la ciencia de la guerra pero comparte el mando hay confusión.

  • Cuando no conoce las maniobras que se realizan y comparte igualmente el mando, hay vacilación en el frente.

Una vez que los ejércitos están confusos y vacilantes, más oportunidades tendrá el enemigo.  Es esto lo que se llama quitar la victoria trastornando a los propios

Mu Du es terminante al afirmar:  “Si los militares gobiernan en la misma forma que los civiles, entonces habrá confusión, puesto que existen reglas militares que pueden, en efecto, estar en contradicción”.  Y Meng Shi confirma:  “Cuando las tropas tienen dudas sobre sus responsabilidades, y están confundidas sobre lo que se debe hacer, el enemigo tomará ventaja de esta desorganización y causará perjuicios”.

Hay pues, cinco maneras de saber quien va a ganar:

  • Los que saben cuando entrar en combate y cuando no.

  • Los que saben cuando usar muchas o pocas tropas.

  • Los que en rangos superiores y bajos tienen la misma voluntad.

  • Los que enfrentan a los mal preparados con gran preparación.

  • Y aquellos con generales expertos que no han sido limitados por su gobierno.

Estas son las maneras de saber quién saldrá victorioso.

Yia Lin comenta que las tropas deben adaptarse a la situación sobre el terreno, y nada puede causar mayores problemas que tratar de manejarlas desde la retaguardia.

Por eso se ha dicho:  Si conoces a lo otros y te conoces a ti mismo, no estarás en peligro en cien batallas.  Si no conoces a los otros y te conoces a ti mismo, puedes ganar una y perder otra.  Si no te conoces a ti mismo, estarás en peligro en cada batalla.

Comenta Zhang Yu:  “Cuando conoces a los otros eres capaz de atacarlos.  Cuando te conoces a ti mismo, puedes protegerte.  El ataque es el tiempo de defenderse, y la defensa es la estrategia del ataque.  Si sabes esto no correrás peligro si te bates en cien batallas.  Cuando te conoces puedes conservar tu energía y esperar”.

 

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  1. LA FORMACIÓN

CONCEPTO

COMENTARIOS

En tiempos antiguos los buenos guerreros buscaron primero su invulnerabilidad y, luego, la vulnerabilidad de sus enemigos.

Hacerse invulnerables es conocerse a sí mismo, dice Zhang Yu, y buscar la vulnerabilidad del enemigo, es conocer a los otros.

Lo invencible está en uno mismo, lo vulnerable en el oponente.

Mu Du aconseja:  “Mantener los soldados en orden, estar siempre preparado para el enfrentamiento, borrar toda clase de huellas y mantenerse escondido, es la forma de hacerse inescrutable al opositor.  De esta manera, cuando se presenta la oportunidad, se debe tomar la ventaja y emprender el ataque”.

Es así como los buenos guerreros pueden ser invencibles, pero esto no quiere decir que puedan hacerse vulnerables a los otros.

Zhang Yu comenta:  “Si puedes esconderte y borrar tus huellas y mantenerte permanentemente escondido, puedes considerarte invulnerable.  Pero, si no conoces la fuerza o la debilidad del enemigo ¿cómo podrás asegurar la victoria?”.

Por eso se ha dicho que la victoria puede vislumbrarse, pero no puede fabricarse.

A esto comenta Du Yu:  “Cuando se ha estimado la capacidad del enemigo y se conoce su formación, puede presumirse la victoria.  Pero si este es inescrutable, no pueden hacerse presunciones”.

Ser invencible es cuestión de defensa, ser vulnerables es problema de ataque.

Cao Cao aconseja:  “Esconde tus formaciones para una defensa invulnerable.  Así cuando los enemigos ataquen, serán ellos los vulnerables”.

La defensa es para tiempos de insuficiencia, el ataque para tiempos de abundancia.

  • Los que saben defender se esconden en las profundidades de la tierra.

  • Los que saben atacar maniobran en las alturas del cielo.

Así logran preservarse y alcanzar la total victoria.

Explica Cao Cao:  “Esconderse en las profundidades de la tierra es tomar ventaja de la seguridad que ofrecen las montañas, los ríos, las colinas.  Maniobrar en lo alto del cielo significa tomar ventaja de los tiempos de la naturaleza”.

No es inteligente cantar victoria cuando todos lo saben.  Es bueno cantar victoria en plena batalla, pero en realidad no es bueno.

Lo que todos conocen es lo que ha pasado o lo obvio, dice Zhang Yu.  Lo que un hombre inteligente conoce es lo que aún no ha sucedido.  Todos dicen que cantar victoria en la batalla es bueno, siempre y cuando pueda verse lo sutil, y pueda distinguirse lo escondido,  entonces es bueno cantar victoria.

No se requiere mucha fuerza para levantar un pelo.  No se requieren ojos muy agudos para ver el Sol y la Luna.  No se requieren oídos muy finos para escuchar el trueno.

Dice Lin Quan:  “Un jefe militar hábil y sabio establece sus planes en forma que los otros no puedan conocerlos.  Es por esta razón que el Maestro Sun habla de ser insondable como la sombra”.

En tiempos antiguos los conocidos como buenos guerreros eran aquellos que ganaban cuando era fácil ganar.

Cao Cao explica que estos guerreros conocían los puntos sutiles que se deben conocer para alcanzar la victoria.

Así pues, las victorias de los grandes guerreros no se distinguieron por su ingeniosidad o bravura.  Pero esas cosas no fueron accidentales porque se colocaron en una posición en la que era inevitable ganar sobre los que habían perdido de antemano.

Jo Yanxi se pregunta:  “Cuando los problemas se resuelven antes de que se presenten, ¿cómo puede llamarse a esto ingeniosidad?  Cuando se logra una victoria sin batallas ¿cómo puede llamarse a esto bravura?”.

Los buenos guerreros se ubican en terrenos en los cuales no es posible perder, y no pierden de vista las condiciones que inclinan al enemigo a la derrota.

Explica Mu Du:  “El terreno en el cual no se puede perder es en donde se ha planeado una estrategia invencible.  Y no perder de vista las condiciones que inclinan al enemigo a la derrota, significa espiar las debilidades del enemigo, sin descuidar ninguna”.

Un buen ejército gana primero y luego puede ir a la batalla.  El perdedor primero se lanza al atraque y posteriormente busca la victoria.

En una operación militar, se lee en Jo Yanxi, primero se determina una estrategia victoriosa y luego se envían las tropas al frente.  Si no se hacen planes con anticipación y se confía en la propia fuerza, la victoria no es segura.

Los que usan las mejores armas cultivan la Vía y guardan las reglas.  De esta manera pueden gobernar y prevalecer de lo corrupto.

Li Quan explica el significado de la Vía:  “Cuando se usa armonía para aplacar la oposición, cuando no se ataca a un pueblo intachable y no se toma botín o cautivos en todas partes, ni se destrozan los árboles, ni se envenenan las aguas y, más bien, se purifican los santuarios de las aldeas o de las montañas por donde pasan las tropas, es decir, cuando no se cometen los errores de una nación moribunda, esto es lo que se llama la Vía y sus reglas”.

Las reglas de un buen militar son cinco:

  • Moderación

  • Evaluación

  • Cálculo

  • Comparación

  • Victoria.

Es el terreno donde se califica la moderación y ésta permite la evaluación que, a su vez, permite el cálculo, que da lugar a las comparaciones y, éstas a la victoria.

Es por esto por lo que un ejército victorioso es como una libra comparada con un adarme y un ejército derrotado como un adarme comparado con una libra.

Cuando un jefe victorioso lanza a un pueblo, como si estuviera empujando un gran torrente de agua hacia un vasto cañón, es esto lo que significa una buena formación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  1. LA FUERZA

 CONCEPTO

COMENTARIOS

Gobernar un gran número de gente es lo mismo que gobernar un pequeño número, en lo que se refiere a división de grupos.  Combatir con un gran número de tropas es lo mismo que combatir con pocas, en relación con las formas y las llamadas.

Cao Cao explica que las formas y las llamadas se refieren a la formación y a las señales que se emplean para disponer las tropas y coordinar los movimientos.

Hacer que las tropas dominen a las enemigas es cuestión de métodos ortodoxos y no ortodoxos.

Jo Yanxi nos explica:  “Un cuerpo militar sufre miríadas de transformaciones en las que todo se mezcla.  Todo es ortodoxo y todo es no ortodoxo.  Si la guerra se libra por una causa justa entonces es ortodoxa.  Pero si tiene que adaptarse al cambio frente al enemigo es entonces no ortodoxa.  Lo que es ortodoxo para uno es visto por el oponente como no ortodoxo, y lo que no es ortodoxo para uno no es para otro.  Lo ortodoxo es no ortodoxo y viceversa.  Por lo general en las operaciones militares hay de lo uno y de lo otro.  El ataque frontal o el sorpresivo”.

El que el impacto de las fuerzas armadas sea como piedras lanzadas contra huevos, es un problema de vacuidad y plenitud.

Zhang Yu recuerda que el maestro, en un capítulo anterior, enseñó que un buen guerrero logra que sus enemigos vayan hacia él, y no lo contrario.  Este es el principio de vacuidad y plenitud.  Cuando se obliga a los oponentes a venir estarán vacíos de fuerza, y en tanto no tengamos que ir hasta ellos conservaremos la fuerza.  Atacar la vacuidad con la plenitud es como lanzar piedras contra huevos que se romperán sin remedio.

En la batalla, la confrontación se realiza directamente;  la victoria se gana por sorpresa.  Por ello, los que con habilidad manejan los métodos no ortodoxos son infinitos como el Cielo y la Tierra e inexhaustibles como los grandes ríos.  Cuando llegan al final vuelven a empezar como los días y los meses;  mueren y renacen como las cuatro estaciones.

Explica Li Quan:  “El Cielo y la Tierra significan movimiento y quietud.   Los ríos representan el incesante movimiento.  Los cambios en los movimientos sorpresivos no ortodoxos son como los cambios incesantes del tiempo”.

Sólo hay cinco notas en la escala musical, pero sus variaciones son tan innumerables que no se alcanzan a oír.  Sólo hay cinco colores básicos, pero son tantas sus variaciones que no todas se pueden ver.  Sólo hay cinco sabores básicos, pero no todas sus variaciones se pueden gustar.  Solo hay dos clases de ataque en la batalla, el no ortodoxo, por sorpresa, y el frontal ortodoxo, pero las variaciones de éstos son también innumerables.  Puesto que el uno origina al otro en un interminable círculo ¿quién podría agotarlos?

Cuando la velocidad del agua llega al punto en que puede mover pedregones se le llama fuerza de impulso.  Cuando la velocidad de un halcón es tal que al atacar mata, se llama precisión.  Así en los buenos guerreros su fuerza es rápida y su precisión exacta.  Su fuerza es como la tensión de una catapulta y su precisión como la de apretar el disparador.  El desorden nace del orden, la cobardía del coraje, y la debilidad de la fortaleza.

Mu Du comenta la última frase del Maestro, de la siguiente manera:  “Se finge desorden cuando se quiere engañar al enemigo.  Primero se tiene un orden completo para crear un desorden artificial.  Si se quiere fingir cobardía para espiar al enemigo, se debe mostrar primero bravura para actuar con una timidez artificial.  Si se quiere fingir debilidad para provocar la altanería de los otros, primeramente se debe mostrar fortaleza para pretender ser débil”.

Orden y desorden son cosas de organización, coraje y cobardía de impulso y fortaleza, y debilidad de formación.

Li Quan hace la siguiente observación:  “Cuando la tropa tiene la fuerza del impulso, hasta el tímido se convierte en un bravo.  Nada hay fijo en las leyes de la guerra;  Todo se desarrolla con base en los impulsos”.

Por tanto, los verdaderamente hábiles mueven al enemigo de manera que no tiene nada más que hacer, y le ofrecen lo que está dispuesto a recibir.  Se atrae al enemigo con perspectiva de ganancia, pero sólo a una emboscada.

Dice al respecto Wang Xi:  “Si quieres atraer al enemigo o le enseñas algo que desee tomar, debes precaverte de tener fuerzas de ataque suficientes para dominarlo”.

Por esto los buenos guerreros buscan la efectividad del combate en la fuerza del impulso y no en los individuos.  Así están en condiciones de escoger a su propia gente y dejar que obre el impulso.

Agrega Zhang Yu:  “La regla para delegar responsabilidades es usar la codicia, la locura, la inteligencia y la bravura, permitiendo el desarrollo de la fuerza natural de cada cual sin culpar a ninguno por lo que no ha podido hacer, pero escogiendo las responsabilidades apropiadas, de acuerdo con las respectivas capacidades”.

Hacer que los soldados luchen dejando que la fuerza del impulso trabaje, es como hacer rodar troncos y rocas.  Están quietos en lugar plano pero ruedan en plano inclinado.  Los cuadrados no se mueven, pero sí los redondos.  Por consiguiente, cuando se dirige con habilidad en la batalla, el impulso es como el de las piedras redondas que ruedan desde una alta montaña.  Esta es la fuerza.

Este es el comentario de Mu Du:  “Las piedras que ruedan desde una montaña de cien pies de altura no pueden detenerse.  Esto se debe a la montaña, no a las piedras.  Para lograr que se luche ganando en todo tiempo, se debe buscar que el fuerte se una al débil;  esto es lo que se alcanza por el impulso, no por los individuos”.

 

 

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  1. VACUIDAD Y PLENITUD

CONCEPTO

COMENTARIOS

Los que llegan primero al campo  de batalla y esperan, están en reposo.  Los que llegan de últimos al combate se desgastan.  Por consiguiente, el buen guerrero atrae al enemigo, no va hacia él.

Lo que dispone al enemigo para acercarse, es la perspectiva de beneficio, y lo que lo desalienta es la perspectiva de daño.  Cuando el enemigo está en reposo, es posible cansarlo;  cuando está bien alimentado, dominarlo por hambre;  y cuando está en descanso, es necesario moverlo.  Agrega el general Cao Cao:  “Causar problemas al enemigo de alguna manera, cortar las rutas de abastecimiento, atacarlo en donde aparezca, dando lugar a que otros vengan a rescatarlo”.

Permanecer donde los otros no pueden llegar y aparecer en lugares inesperados.  Para viajar cientos de millas sin fatiga, buscar siempre los despoblados.  Para conseguir sin falla lo que se ataca, deben buscarse puntos indefensos;  y para mantener una defensa segura, es necesario defender todos los flancos, aunque no haya ataque.

Si el enemigo está alerta en el flanco oriental, hay que atacarlo en el occidental, dice Mu Du;  atraerlo al frente para atacarlo en la retaguardia.

En esta forma, el jefe hábil en el ataque engaña al contenedor, que no sabe cómo defenderse.  En el caso de los que son hábiles para defenderse, el antagonista no sabe por donde atacar.

Mei Yaochen dice que los buenos en el ataque no divulgan sus secretas operaciones, y Cao Cao confirma que esto significa que no se ha filtrado ninguna información importante.

Ser extremadamente sutil al extremo de no dejarse ver.  Extremadamente misterioso hasta el punto de no ser oído.  Así podrá adueñarse del destino de los enemigos.

Mu Du señala que esto significa que hay que ser tan sutil hasta el extremo de volverse imperceptible, y efectuar movimientos tan inesperados que más bien parezcan los de un espíritu misterioso.

Para avanzar en forma irresistible, se debe atacar en los puntos débiles.  En la retirada se debe ser elusivo y más veloz que el contenedor.

Dice Jo Yanxi:  “Si tus fuerzas atacan los puntos débiles del enemigo cuando avanza, y si eres más veloz cuando te retiras, podrás dominar a tu enemigo”.

Si se desea entrar en combate, aunque el enemigo esté muy bien atrincherado en una posición defensiva, no podrá evitar el combate si se ataca un punto vital.

Dice Mu Du:  “Si se está en territorio propio, y el enemigo es invasor, se debe cortar sus provisiones y sus rutas de retirada.  Si se lucha en campo enemigo, deben atacarse los jefes civiles”.

Cuando no se desea combatir, aún si se establece una línea de terreno que se requiere conservar, el enemigo no podrá hacerlo siempre y cuando se le haya puesto en el camino equivocado.

Tanto Li Quan como Mu Du señalan este pasaje y mencionan la importancia de mantener confundido al enemigo.

Cuando se induce a los otros a presentarse en una formación determinada, mientras no se está en forma, quiere esto decir que se está concentrado mientras el enemigo está dividido.

Zhang Yu explica:  “Lo que es ortodoxo para ti hay que hacerlo ver como no ortodoxo por el enemigo, y lo que es no ortodoxo para ti que el enemigo lo vez como ortodoxo”.

Cuando se concentra en uno mientras el enemigo está dividido en diez, se está atracando una concentración de diez a uno, excediendo así en número al antagonista.

Zhang Yu explica:  “Cuando no se sabe cuáles son los puntos fuertes y débiles del enemigo, no es necesario elaborar grandes planes sino concentrar toda la fuerza en una guarnición.  El enemigo entonces se dividirá en numerosos puntos, puesto que no distingue los planes de ataque;  de esta manera se podrá atacar al enemigo fragmentando”.

Si se puede atacar a pocos con muchos se minimizará el número de los que hay que combatir.  El campo de batalla no debe conocerse, puesto que cuando el enemigo no sabe donde esta su contenedor, coloca varios puestos de guardia avanzados.  En estas condiciones, el combate se realizará con escuadrones pequeños.  De esta manera, cuando el frente está preparado, no lo está la retaguardia, y cuando se ha preparado ésta, no lo está el frente.

Si se está preparado en la izquierda, quiere decir que hay fallas en la derecha, y viceversa.  Preparación en todos los frentes quiere decir que hay fallas en todos.  Muy pocos aprovechan que el enemigo esté a la defensiva;  los más inducen al enemigo a adoptar defensas que los perjudicarán.

Si se conoce el lugar y el tiempo de la batalla se puede aceptar el enfrentamiento desde mil millas de distancia.  Si estos datos no se conocen, el flanco izquierdo no podrá defender al derecho, ni el derecho al izquierdo;  la vanguardia no podrá salvar a la retaguardia, ni desde una corta distancia de pocas millas.

El general Du Yu cita a un filósofo antiguo que dijo:  “Si se avanza sin una estrategia determinada, tú mismo te destruirás en la batalla”.

Según mi propia evaluación, si tienes muchas más tropas que los otros ¿cómo podré ayudarte en la victoria?.

No se podrá vencer nunca si no se conocen al lugar y el tiempo, confirma Li Quan.

Se ha dicho que, sin embargo, se puede vencer.  Puesto que si los enemigos son numerosos puede no combatirse.  Habrá que evaluar, pues, los planes de los otros, tanto los éxitos como los fracasos, y luego entrar en acción para conocer los planes de avance y descanso de los enemigos.  Así se les inducirá a tomar determinadas posiciones para conocer realmente el campo donde se juegan la vida y la muerte.

Mu Du comenta:  “El campo de vida o muerte es el campo de batalla.  Si llevas al enemigo a un campo de muerte, vivirás;  en cambio, si dejas al enemigo en un campo de vida, morirás.  Esto significa que debes usar variados métodos para confundir al enemigo y observar respuestas.  Si esto se hace correctamente, podrás saber qué situaciones significan vida, y cuáles significan muerte”.

Es necesario hostigar al enemigo para saber en qué parte está fuerte o débil.  Ahora bien, la perfección de un ejército es no presentar una formación definida.  De esta manera el espionaje no podrá sacar nada en claro, y del simple espionaje no se logrará una estrategia.

Si no es perceptible la formación del ejército, el enemigo estará confundido.  El Maestro insiste en la importancia de no dejar huellas en forma que los espías no puedan suponer los planes de la operación.

La victoria sobre las multitudes, por medio de formaciones, no puede ser conocida por las multitudes.  Todos saben la forma en que triunfé, pero ninguno sabe cómo logré la victoria.

La victoria en la guerra es aparente a todos, dice Li Quan;  pero la ciencia de asegurar esta victoria es un misterioso secreto desconocido por la mayoría.

Es por esto por lo que la victoria en la guerra no se repite, sino que adopta cada vez aspectos sin fin.  Las formaciones militares son como el agua, que esquiva lo alto para ir a lo bajo.  El militar evita la plenitud y busca la vacuidad.  La corriente de agua está determinada por el terreno. La victoria de una fuerza militar está determinada por el enemigo.  Esta es la razón por la que una fuerza militar no tiene una constante formación, en la misma forma que el agua no conserva en su curso el mismo aspecto.  La habilidad para vencer cambiando y adaptándose con la presentación que hace el enemigo, es lo que se llama genio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  1. LUCHA ARMADA

CONCEPTO

COMENTARIOS

La regla ordinaria para el uso de la fuerza militar es la siguiente:  El comando recibe órdenes de las autoridades civiles, luego se reclutan las tropas y se acuartelan.

No hay nada más difícil que un conflicto armado.  La dificultad radica en que hay que convertir distancias lejanas en cercanas, y en hacer que los problemas redunden en provecho.  Es necesario hacer larga la ruta del enemigo, atrayéndolo con la esperanza de ganar.  Cuando se parte, después de los otros y se llega antes, se conoce la estrategia de volver cercano lo distante.  Por esto el conflicto armado puede ser provechoso o puede ser peligroso.

Para los que sabe, comenta el estratega Cao Cao, es ventajoso;  para los que no sabe, es peligroso.

Movilizar un ejército completo par aun enfrentamiento ventajoso, toma demasiado tiempo.  Y no es posible realizar un combate sin un ejército bien equipado.  Si se avanza con equipo ligero, sin parar ni de día ni de noche, doblando el ritmo usual y tratando de ganar en lugar distante, los jefes inevitablemente serán capturados.

Si bien los soldados fuertes llegan primero y los fatigados más tarde, la regla es que sólo llegará a tiempo uno de diez.  Luchando por ganar a una distancia de cincuenta millas, se frustra el mando delantero.  En estas condiciones sólo alcanza a llegas la mitad de las tropas, y a treinta millas sólo llegan dos de tres.  Es así como se destruye un ejército por no ir bien equipado, o por no tener provisiones, o por falta de dinero.

Mei Yaochen dice que las tres cosas son necesarias, y que es imposible luchar con tropas mal equipadas.

Si no se conocen los planes de los enemigos, no será posible conseguir aliados bien informados.  A menos que se conozcan las montañas y las selvas, los desfiladeros y los malos pasos, el estado de los pantanos y las ciénegas, no es posible maniobrar con una fuerza armada.  Sin guías locales, es imposible aprovechar el terreno.

Li Quan cita a este respecto el I Ching:  “Ir a cazar ciervos sin un guía, sólo te llevará a los breñales”.

Es así como una fuerza militar se establece por medio del engaño, se moviliza por el deseo del botín, y se adapta por división y combinación.

Mu Du explica:  “Una fuerza se establece por el engaño en el sentido de confundir al enemigo de manera que no pueda conocer las propias condiciones.  Se moviliza por el ansia de ganar, y las divisiones y combinaciones se efectúan para observar cómo reacciona el enemigo, para de esta manera, adaptarse a un ritmo victorioso”.

Entonces, hay que moverse rápidamente como el viento, o cuando se va con lentitud se debe ser como una floresta.  Es decir, rapaz como el fuego o inmóvil como una montaña.  De esta manera tus enemigos note reconocerán, como no se reconoce la oscuridad, y tus movimientos serán como el relámpago atronador.

Para saquear una localidad se deben dividir las tropas.  Para ampliar el territorio debe dividirse el botín.  Se debe actuar siempre después de evaluar las circunstancias.  El primero en conocer las medidas que se deben tomar de cerca y de lejos, es el ganador:  ésta es la regla en le conflicto armado.

Un libro antiguo de órdenes militares dice:  “Las palabras no se oyen, por eso retumban los címbalos y los tambores.  Por la falta de visibilidad se inventaron los estandartes y las banderas”.

Estos instrumentos se utilizan para unificar el oído y los ojos, la tropa está unificada;  los valientes no proceden solos, ni los tímidos pueden retirarse.  Esta es la regla que se emplea por el grupo.

En las batallas nocturnas se usan muchas fogatas y tambores, en las diurnas muchas banderas y estandartes para unificar los oídos y los ojos de las tropas.  Así se restará energía al ejército enemigo y se arrancará el corazón de sus generales.

Comenta Jo Yanxi:  “Hay que tener el corazón firme para arrancar el corazón de un general enemigo.  Por esto la tradición ha dicho que en la antigüedad se tenía corazones para arrebatar corazones”.

La energía en la mañana es fuerte, al mediodía decae y por la tarde retrocede.  Por esto los buenos guerreros evitan la energía del alba y atacan cuando ésta decae o retrocede.  Esto se llama dominar la energía.

El alba significa el principio, dice Mei Yaochen, mediodía significa el medio, y la tarde significa el final.  Es decir, al principio los soldados son agresivos, pero con el tiempo se cansan y piensan en regresar a casa;  y es en este punto en el que son vulnerables.

Se debe tener orden para dominar el desorden y calma para tranquilizar a los clamorosos.  Esto es dominar el corazón.  Mantenerse en su sitio esperando a los que están a gran distancia, proporcionando comodidades a los agotados y esperando a los hambrientos con buenos alimentos, es lo que se llama dominar la fuerza.  Evitar las confrontaciones con tropas ordenadas y no atacar grandes formaciones, es lo que se llama la adaptación.

Una regla para operaciones militares es la de no enfrentar a los que están en una alta montaña, ni a los que tiene protegida la retaguardia por una colina.  No hay que perseguir a soldados que fingen una retirada, ni a tropas de primer orden.  No se deben comer provisiones abandonadas por el enemigo.  Nos e debe detener un ejército que está de vuelta a casa.  A un ejército que se rinde, se le debe proporcionar la manera de escapar.  No se debe presionar a un enemigo desesperado.  Estas son reglas de una operación militar.

Mei Yaochen agrega:  “Un animal exhausto aún puede pelear, es una ley natural”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  1. ADAPTACIONES

CONCEPTO

COMENTARIOS

La regla general en las operaciones militares es que los comandantes reciben órdenes del gobierno civil para reclutar las tropas.  No se deben instalar campamentos en terrenos difíciles.  Es necesario establecer relaciones diplomáticas en las fronteras.  No ubicarse en territorios áridos o aislados.  Cuando se está rodeado por el enemigo, se debe maquinar.  Cuando se está en territorio mortal, se debe pelear.

Li Quan señala:  “En una situación que puede ser mortal, los soldados lucharán por sí solos”.

Hay rutas que no se deben seguir, ejércitos que no se deben atacar, ciudadelas que no se deben asediar, terrenos sobre los cuales no se deben disputar y órdenes civiles que se deben acatar.  Por esto, los generales que saben adaptarse a todas las situaciones de la guerra, para tomar ventaja en el terreno, saben usar su fuerza.  Si no tienen capacidad de adaptación, aún cuando conozcan el terreno no pueden ganar.  Si se comanda un ejército sin conocer las reglas de adaptabilidad, aún cuando se sepa cuál puede ser la ganancia, no se logrará el respaldo de la tropa.

El jefe inteligente siempre tiene en cuenta tanto el beneficio como el daño.  Considerando el beneficio puede ampliar sus acciones.  Conociendo el daño se pueden resolver de antemano muchos problemas.

Jo Yanxi agrega que beneficio o daño son independientes, y por esto los jefes ilustrados siempre los tienen en cuenta.

 

Por consiguiente, lo que constriñe al enemigo es daño, lo que lo mantiene ocupado es trabajo, y lo que lo motiva es ganancia.

Mu Du dice:  “Se agota al enemigo manteniéndolo ocupado sin dejarlo descansar.  Pero es necesario haber realizado antes el propio trabajo, es decir, haber desarrollado una fuerza militar poderosa, haber mantenido rica la nación dentro de una sociedad armoniosa y un buen orden de vida”.

Una buena regla en la operación militar es no contar con que el enemigo no ataque, sino estar preparado para enfrentarlo y haberse establecido en un lugar donde no pueda atacar.

Hay cinco rasgos que indican peligro en los generales:

  • Los que están listos para morir pueden ser sacrificados.

  • Los que prefieren vivir, prefieren ser capturados.

  • Los iracundos pueden ser avergonzados.

  • Los muy severos pueden ser deshonrados.

  • Los que aman a la gente pueden tener sufrimientos.

Estos son defectos en un general, pero pueden ser desastrosos en una guerra.

 

 

 

 

 

 

 

 

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  1. EN MANIOBRAS CON EL EJÉRCITO

CONCEPTO

COMENTARIOS

Cuando se estaciona un ejército para observar al enemigo, hay que incomunicar las montañas y ubicarlo cerca del valle.  Es necesario vigilar la luz y permanecer en la parte alta cuando la lucha es en una montaña.  Nunca se debe ascender cuando el combate es en lo alto.  Esto se aplica al combate en la montaña.

Cuando es el agua la que incomunica, hay que apartarse de ella.  No se debe enfrentar a un enemigo en un río.  Si es el caso, hay que esperar a que pase la mitad de sus tropas.  Entonces, atacar de frente.

Tanto Cao Cao como Li Quan recomiendan que se debe incitar al enemigo a que cruce el río.

En combate no se debe enfrentar al enemigo cerca del agua.  Vigilando el movimiento del sol se debe permanecer en las alturas evitando las corrientes del agua.  Esto se aplica a un ejército cerca del río.

No hay que demorarse en las ciénegas saladas.  Si se choca con el enemigo en una de ellas, debe buscarse el lugar en que la retaguardia dé a los matorrales.  Esto para un ejército en ciénega salada.

En un nivel plano, hay que tomar posiciones para realizar maniobras fáciles, manteniendo las partes más altas en la retaguardia derecha, el terreno bajo al frente, y el alto en la retaguardia.  Esto se aplica a un ejército en maniobra.

Mu Du recuerda que el emperador y gran guerrero Tai gong dijo:  “Un ejército debe mantener los ríos y los pantanos a la izquierda, y las montañas a la derecha”.

Fue así como, utilizando las cuatro tácticas básicas, el Emperador Amarillo dominó a sus cuatro grandes vasallos.

Zhang Yu recuerda que con el Emperador Amarillo (cerca de 2400 A.C.), se iniciaron las artes marciales.

Los ejércitos, pro regla general, prefieren los lugares altos a los bajos, y la luz a la oscuridad.  Hay que cuidar la salud física y mantenerse donde hay abundancia de recursos.  Cuando no padece enfermedades, se ha dicho que un ejército es invencible.

Donde hay colinas o lugares de embarque debe mantenerse en la parte soleada con los soldados en la retaguardia derecha.  Tener ayuda de tierra es una ventaja para una fuerza militar.  Cuando llueve río arriba y la corriente baja espumosa, debe esperarse la calma para cruzar.

Cao Cao cuenta su experiencia de que a veces el río crece cuando lo están cruzando.

Cuando el terreno es accidentado y presenta intransitables cañadas, pasos cerrados, trampas naturales, grandes grietas, se debe abandonar rápidamente.  De mí sé decir que siempre me mantengo retirado de esa clase de lugares para atraer hacia ellos a mis enemigos, a los que enfrento cuando el terreno accidentado está a sus espaldas.

Cuando el enemigo está cerca, pero inmóvil, se defiende en una fortaleza natural.  Cuando está lejos y trata de provocar hostilidades, está tratando de que te acerques, y si sus posiciones son accesibles, es ventajoso para él.  Cuando los árboles se mueven, el enemigo viene;  cuando hay camuflajes entre las malezas, éstos se han puesto ahí para el engaño.  Cuando vuelan los pájaros en forma precipitada, hay gente emboscada.  Si los animales se espantan, hay atracadores.  Cuando hay polvaredas, hay carros en movimiento.  Si la polvareda es baja y ancha, se acerca la infantería.  Espirales de humo dispersas indican la presencia de leñadores.  Polvo disperso en el aire indica el establecimiento de campamentos.

Mei Yaochen explica que pequeños grupos de soldados moviéndose de un lado a otro, levantan polvo en pequeñas cantidades.

Los de palabras humildes, hacen preparaciones de guerra para avanzar.  Los que hablan en forma arrogante y agresiva, van a retirarse.

Cao Cao recomienda:  “Cuando los emisarios vienen con palabras humildes, envía espías y encontrarás que el enemigo está haciendo preparaciones para el ataque”.

Cuando vienen carros ligeros y se colocan de lado a lado, el enemigo va a establecer una línea de batalla.

Mu Du explica que los vehículos ligeros demarcan la línea de batalla.

Los que buscan la paz sin hacer un tratado, están conspirando.  Los que cuidadosamente alinean vehículos armados, están esperando refuerzos.  Si la mitad de la fuerza enemiga avanza, y el resto se retira, es que tratan de atraerte.

Cuando se mantienen muy juntos, cuando paran, es que están hambrientos.  Si los que mandan por agua la toman antes de llevarla, es porque están sedientos.  Cuando el enemigo vislumbra una ventaja y no avanza, es porque está agotado.  Si se ven muchos pájaros, es porque el enemigo se ha ido.  Si hay llamadas en la noche, es porque tienen miedo.  Si las tropas son inestables, es porque al jefe no lo toman en serio.  Si hay estandartes que se mueven, es porque hay confusión.  Si los mensajeros se presentan de forma irritada, es señal de cansancio.  Cuando matan a sus caballos para procurarse comida, significa que no tiene provisiones;  cuando no tienen cantinas y no regresan a los cuarteles, son adversarios desesperados.  Cuando se murmura, hay lentitud en el cumplimiento de los deberes;  y cuando hay largas conversaciones, se ha perdido la lealtad del grupo.  Cuando se distribuyen muchas recompensas, es de que están en dificultades;  cuando se castiga con frecuencia, es señal de que se están agotando.  Cuando se es violento al comienzo, para terminar temiendo a su propia gente, es el colmo de la ineptitud.  Los que se acercan en forma conciliadora, quieren descansar.  Cuando hay fuerzas que atacan con violencia, pero no se comprometen en una lucha frontal sin retirarse, es necesario vigilarlas muy cuidadosamente.

Cao Cao comenta que están preparando un ataque por sorpresa.

En cuestiones militares no es benéfico tener más fuerza.  Se deben evitar las actuaciones agresivas, y es suficiente para consolidar la fuerza evaluar las acciones de los antagonistas y conseguir gente.  Eso es todo.

El que trabaja individualmente sin una coherente estrategia y descuida al enemigo, inevitablemente se convertirá en su cautivo.

Los soldados que se castigan antes de que se logre una vinculación personal con el mando, no se someten, y si no se someten son difíciles de manejar.  Si los castigos no se realizan después de la vinculación personal con el mando, no será posible tener confianza en estos soldados.

Hay que atraer a los soldados por medio de actividades culturales y unificarlos por medio de las artes marciales;  esto significa una victoria segura.

Mei Yaochen señala:  “El comando debe ser humanitario y benevolente, pero la unificación debe ser firme y severa.  Cuando la benevolencia y la severidad son evidentes, es posible asegurar la victoria”.

Cuando las directivas para ordenar al pueblo se llevan a cabo en forma consistente, el pueblo las acepta.  De lo contrario, no.  Cuando éstas son firmes y consistentes, hay satisfacción mutua entre los jefes y el pueblo.

 

 

 

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  1. EL TERRENO

CONCEPTO

COMENTARIOS

Algunos terrenos se transitan fácilmente;  en otros se puede quedar atascado;  algunos empatan, otros son estrechos, otros empinados y otros completamente abiertos.

Cuando se puede pasar por el lado y lado, se dice que es fácil.  En este terreno se establece la posición escogiendo primero la parte alta y soleada, conveniente par alas rutas de suministro y para tener ventaja en combate.

Cuando se puede ir, pero existen dificultades en el regreso, se dice que quedas colgado.  En este terreno, si el enemigo no está preparado, se logrará vencer si se avanza;  pero si está preparado y al avanzar no se gana, se tendrán dificultades al regresar, lo cual es una desventaja.

Cuando avanzar es desventajoso para cualquiera, esto se llama terreno d empate.  En esta clase de terreno no se debe atacar, así ofrezca ventajas el enemigo a salir un tanto fuera, y entonces se podrá atacar con ventaja.

En un terreno estrecho, si se llega primero se debe llenar para esperar al enemigo.  Si éste ha llegado antes, no hay que avanzar si el contenedor no tiene brechas.  Se debe atacar si las tiene.

Si se llega primero a un terreno inclinado, se debe ocupar el lado alto y soleado para esperar al enemigo.  Si éste ha llegado primero, retírate y no lo ataques.

En un terreno abierto se iguala la fuerza de impulso,  por tanto, es difícil desafiar o pelear.

Entender estas seis clases de terreno es alta responsabilidad del comandante y, por tanto, es muy importante examinarlos.

En las fuerzas militares suele haber los que se afanan, los que tardan, los que caen y los que desmayan, los que alborotan y los golpeados.  No son estos defectos naturales, sino faltas del comandante.

Los hay con igual impulso y atacan precipitadamente diez contra uno.  Hay también soldados fuertes con soldados débiles que se retardan.  Los hay con oficiales fuertes y soldados débiles;  son los que caen.

Cuando los coroneles son fanfarrones y vocingleros, y pelean por su propia cuenta por venganzas, y los generales no conocen sus habilidades, éstos se derrumban.

El alboroto se produce cuando los generales son débiles y carecen de autoridad.

Cuando las instrucciones no son claras y los oficiales y los soldados carecen de consistencia, se crean líneas de combate sin buenos informes.

La derrota viene cuando no se puede evaluar al enemigo y se choca con un número mayor o con fuerzas más poderosas y no se han clasificado bien los propios niveles de fuerza.

Son las seis maneras de ser derrotado.  Entender esto es la final obligación de los comandantes, que deben hacerlo muy claramente.

Zhang Yu confirma que éstas son, con certeza, las maneras de ser derrotado.

El contorno del terreno es una ayuda para las tropas, y si se juzga bien al enemigo, examinando peligros y distancias, se está en el curso correcto de la acción.  Los que saben esto ganan;  los que no lo saben, pierden.

Así pues, cuando las leyes de la guerra indican victoria inevitable, es apropiado entrar en combate.  Cuando estas leyes indican lo contrario, no es apropiado combatir, aún cuando se tengan órdenes en contra.

De esta forma se avanza sin buscar gloria o se retira evitando culpa, de todas maneras protegiendo a la gente.  Se beneficia así el gobierno y se presta un servicio a la nación.

Dice Zhang Yu:  “El avance o la retirada en contra de las órdenes del gobierno no se puede hacer por razones de personal interés, y sólo para salvar la vida de los soldados, de acuerdo con un verdadero bien del país.  Estos leales jefes son valiosos par ala nación”.

Cuida a tus soldados como si fueran niños, y ellos voluntariamente irán contigo a los valles más hondos;  cuida a tus soldados como niños amados, y voluntariamente morirán contigo.

Pero si eres tan gentil que no puedes emplearlos, tan amable que no puedes mandarlos, y tan casual con ellos que no puedes establecer el orden, entonces serán como niños consentidos, serán inútiles.

Si sabes que tus soldados son capaces de atacar, pero no sabes si el enemigo es invulnerable, tiene apenas media posibilidad de ganar.

Si sabes que el enemigo es vulnerable, pero no sabes que tus soldados tienen capacidad de atacar, y no conoces si el estado del terreno es apropiado para el combate, tienes también media posibilidad de triunfo.

Wang Xi señala:  “Si un jefe se conoce a sí mismo pero no conoce al otro, o si conoce al otro pero no se conoce como a sí mismo, no hay en ninguno de los casos seguridad de victoria”.

Por consiguiente, los que conocen las artes marciales no van como errantes cuando se mueven, ni se agotan al armarse.

Por esto se ha dicho que cuando te conoces a ti mismo y a los otros, la victoria no está en peligro.

Cuando conoces el Cielo y la Tierra, la victoria es inagotable.

 

 

 

 

 

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  1. NUEVE TERRENOS

CONCEPTO

COMENTARIOS

Según las reglas de las operaciones militares hay nueve clases de terrenos:

  • Donde los intereses locales pelean unos contra otros, es lo que se lama terreno de disolución.

  • Cuando penetras en territorio ajeno sin profundidad, se llama terreno liviano.

  • El espacio que puede ser ventajoso para cualquiera de los contrincantes se llama terreno de contención.

  • La tierra en la cual ambos bandos pueden ir y venir, se llama terreno transitado.

  • La tierra que tiene tres lados rodeados por el enemigo y uno de unión con el terreno propio, se llama terreno de intersección.

  • Cuando se penetra profundamente en el territorio enemigo, cruzando muchas ciudades y pueblos, se llama terreno pesado.

  • Cuando se cruzan montañas selváticas, desfiladeros empinados, ciénegas, o cualquier campo difícil de transitar, se llama terreno malo.

  • Cuando el camino es estrecho y la salida tortuosa, de manera que una pequeña fuerza enemiga pueda atacar, aún cuando se tenga un número mayor, se llama terreno rodeado.

  • Cuando se puede sobrevivir si se batalla con rapidez o al contrario, perecer, se llama terreno de muerte.

Así pues, no debes batallar en un terreno de disolución, no debes detenerte en un terreno liviano, ni atacar en terreno de contención, ni dejarte aislar en terreno transitado.  En terreno de intersección debes crear comunicaciones;  en terreno pesado saquea;  en terreno malo sigue;  en terreno rodeado haz planes;  y en terreno de muerte, pelea.

Li Quan agrega:  “Cuando se penetra profundamente en territorio enemigo no se debe antagonizar con la gente, obrando con injusticia.  Cuando el fundador de la gran dinastía Han penetró en la tierra de la suplantada dinastía Qin, no hubo rapiñas ni despojos y de esta manera se ganó el corazón del pueblo”.

Los que antaño se llamaron buenos guerreros hicieron que sus enemigos perdieran contacto entre el frente y la retaguardia;  hicieron perder la confianza entre los grupos grandes y los pequeños, y el mutuo interés entre los diferentes niveles sociales, lo mismo que el mutuo acuerdo entre gobernantes y gobernados;  debilitaron los reclutamientos y la cohesión de los ejércitos.  Entraron cuando era ventajoso y se detuvieron cuando no lo era.

Se me preguntará ¿qué hacer cuando se me viene encima un enemigo bien organizado?  La respuesta es:  retira lo que el quiere, y te escuchará.

Los factores clave de una fuerza militar son:  la velocidad, tomar ventaja de las fallas de los otros, ir por rutas inesperadas y atacar cuando tienen baja la guardia.

En general, el patrón de una invasión es que el invasor redoble su intensidad mientras más penetre en territorio enemigo, hasta el punto de que el mando nativo no pueda superarlo.

Busca campos ricos para que tus soldados tengan alimentos.  Maniobra con tus tropas con bien evaluadas estrategias para ser inescrutable.  Arrincona a tus enemigos y morirán antes de huir.  ¿Qué puedes hacer si es esa su suerte?

Los guerreros ejercen toda su fuerza y cuando están en grave peligro se atemorizarán.  Cuando no hay forma de retirarse resisten firmes, y cuando están batallando, perseveran.  Y luchan cuando no tienen alternativa

En esta situación, están alerta sin necesidad de ejercicios;  se alistan sin necesidad de ser reclutados;  son amables sin buenos tratos y fiables sin necesidad de órdenes.

Prohíbe los presagios para librarlos de duda, y tus soldados no te abandonarán.  Si no tienen muchos bienes no quiere decir que no estén muy interesados en ellos.  Si no tienen más vida es porque no quieren vivir mucho.  Pero el día en que reciben la orden de marcha, lloran.

Una operación hábilmente dispuesta será como la serpiente que contraataca con la cola cuando se le golpea la cabeza, y muerde con la cabeza cuando alguien le golpea la cola, y golpea con ambas cuando se le ataca al centro.  La pregunta que se puede hacer es la siguiente:  ¿es posible constituir una fuerza militar como una serpiente veloz?  La respuesta es afirmativa.

Aun la gente que no se quiere, cuando va en la misma embarcación, se ayuda al menor peligro.  Los caballos atados y las ruedas atascadas nunca son de confiar.

Lograr que el coraje sea parejo y uniforme constituye el Tao de una organización.  Para tener éxito en lo duro y en lo suave, es necesario basarse en el patrón del terreno.

Una competente operación militar logra la cooperación del grupo en forma tal que éste se comporte como un solo individuo, sin ninguna otra opción.

El buen negocio de un gran general es silencioso y secreto, justo y ordenado.  Así podrá mantener a sus soldados inadvertidos y también mantener su ignorancia.

Mu Du y Zhang Yu lo corroboran al decir que ellos no deben saber otra cosa que seguir las órdenes y desconocer lo demás.

El buen jefe cambia sus acciones y revisa sus planes para que nadie pueda reconocer sus tácticas.  Cambia de sitio aún siguiendo rutas tortuosas para que nadie se le pueda anticipar.

Zhang Yu cita a este respecto al Gran Hombre Blanco de la Montaña, que dijo:  “El engaño no solo es valioso para confundir al enemigo, sino también para que los propios no sepan cuál es su destino”.

Cuando un jefe fija una meta para sus tropas, es como aquel que sube a un alto lugar y arroja la escalera.  Cuando penetra profundamente en territorio enemigo es porque obtuvo todo el potencial de sus tropas.  Hace que quemen sus barcos y destruyan su trinchera porque las maneja como manadas de ovejas que no saben para dónde van.

Reunir ejércitos y colocarlos en situaciones peligrosas es tarea de un buen general.  Sin embargo, deben examinarse muy bien su adaptación a los diferentes terrenos, así como las ventajas de contracción y expansión, lo mismo que los sentimientos humanos y las circunstancias.

Una invasión debe unificarse por lo general cuando se ha penetrado profundamente en territorio enemigo, pues en los bordes se tiende a la dispersión.

  • Cuando se sale del país y se cruza la frontera en operación militar, esto se llama terreno aislado.

  • Cuando es accesible en todas direcciones, es terreno transitado.

  • Cuando la penetración es profunda, es terreno pesado.

  • Cuando es superficial, terreno liviano.

  • Cuando en la retaguardia hay una fortaleza insuperable y al frente hay pasos estrechos, es terreno cercado.

  • Cuando no hay a donde ir, es terreno de muerte.

 Por esto:

  • En un terreno de disolución debe unificarse la mentalidad de las tropas.

  • En un terreno liviano se mantendrá la comunicación.

  • En terreno de contención se enviarán rápidos refuerzos.

  • En terreno de intersección se cuidará la defensa.

  • En terreno transitado se establecerán firmes alianzas.

  • En terreno pesado, abastecimiento continuo.

  • En terreno malo, se impulsará el avance de las tropas.

  • En terreno cercado hay que cerrar las brechas.

  • En terreno de muerte, debo indicar que no hay sobrevivencia.

Así pues, es necesario educar la mente del soldado para resistir cuando esté cercado, para pelear cuando no es posible evitarlo, y para obedecer en situaciones extremas.

El general que no conoce los planes enemigos no podrá establecer alianzas.  El que no conoce la situación del terreno no puede maniobrar con sus fuerzas.  El que no usa guías locales no tomará ventaja del terreno.

Un general creativo debe conocer todas estas cosas.

Un general competente, al atacar un país grande, procurará que su pueblo no esté unido.  Y cuando lo arrasa, el enemigo no podrá aliarse fácilmente.

Zhang Yu comenta:  “Cuando se establece una arrasadora amenaza, los jefes de los países rivales tendrán miedo y no se atreverán a formar alianzas”.

Por tanto, no se debe competir por alianzas nunca ni anticipar la autoridad en ninguna parte, sino mas bien ampliar la influencia personal, amenazando a los oponentes, lo que hará que el pueblo o el país sean vulnerables.

Se deben dar recompensas que no estén en el código.  Emplear la totalidad de las fuerzas como si fueran un solo individuo.  No es necesario hablarles sino emplearlas en labores reales.  Motivarlas con beneficios sin hablar de daños.

Si confrontan la aniquilación, sobrevivirán y en una situación mortal, vivirán.  Cuando el pueblo se ve en peligro busca la victoria.

La labor de una operación militar consisten en obrar engañosamente frente a las intenciones del enemigo;  si se concentra totalmente en él podrá destruir a sus jefes a miles de millas de distancia.  Esto es lo que significa la competente realización de una operación.

Cuando una guerra se ha declarado, primero que todo se deben cerrar las fronteras, destruir los pasaportes y no permitir la entrada de emisarios.  En el cuartel general se deben mantener estrictamente el negocio de la guerra.  Las brechas que presente el enemigo deben penetrarse inmediatamente.  Debe averiguarse lo que quiere y anticiparlo.  Mantener la disciplina y adaptarse al enemigo para determinar el resultado de la guerra.

Así, presentando el aspecto de una doncella, el enemigo abrirá las puertas;  entonces te convertirás en un conejo suelto que el enemigo no podrá echar fuera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  1. ATAQUE DE FUEGO

CONCEPTO

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Hay cinco clases de ataque con fuego:  quema de personas, de abastecimientos, de equipo, de almacenes y de armas.

El uso del fuego debe tener una base y requiere herramientas especiales.  El tiempo bueno para esta clase de operaciones es especialmente el seco y ventoso.

Generalmente, en los ataques con fuego es imperativo mantener las situaciones críticas creadas.  Cuando el fuego llega al interior de un campamento, se complementa desde fuera.  Si los soldados se mantienen tranquilos es necesario esperar para el ataque.  Cuando el fuego alcance su mayor poder, se debe penetrar, si es posible, o aguardar.

Cuando se ha encendido el fuego en campo abierto no hay que esperar, sino llevarlo dentro cuando la unidad se presente.  Cuando el fuego está contra el viento no se debe atacar con el viento.  Si en el día hay mucho viento, dejará de haberlo en la noche.

El ejército debe saber que hay cinco formas de atacar con fuego y seguirlas estrictamente.  El uso del fuego en un ataque significa claridad.  El uso de agua como ayuda en un ataque significa fuerza.  El agua puede aislar, pero no permite saquear.

Ganar una batalla o lograr un asedio con éxito sin recompensar a los meritorios es de mala suerte y puede conseguirse el renombre de tacaño.  Por esto se ha dicho que un gobierno inteligente tiene esto en mucha consideración, puesto que un buen comando debe tener una recompensa.  No movilizarse cuando hay desventaja;  no actuar cuando no hay que ganar, ni pelear cuando no hay peligro.

Zhang Yu comenta:  “Las armas son instrumentos de mal agüero, y la guerra es negocio de peligro.  Es imperativo, pera prevenir una desastrosa derrota, inmovilizar las tropas por razones de poca monta.  Las armas se deben usar sólo cuando no hay alternativa”.

Un gobierno no debe movilizar su ejército cuando está furioso y los jefes militares no deben provocar una guerra por ira.  Se debe actuar cuando es provechoso y desistir si no lo es.

La furia se puede volver alegría y la ira volverse encanto, pero una nación destruida no se podrá restaurar y los muertos no volverán a la vida.

Un gobierno ilustrado se cuidará de esto y un buen mando militar estará también alerta.  Así se asegura una nación y se mantiene la totalidad de la fuerza.

Cao Cao agrega:  “Que tus emociones no manejen tus armas”.

 

 

 

 

 

 

 

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  1. SOBRE EL USO DE ESPIAS

CONCEPTO

COMENTARIOS

Una operación militar grande es una carga muy pesada para la nación y puede mantenerse por años para la victoria de un día.  Fallar en el conocimiento de las condiciones enemigas por titubear en el pago de espías es inhumano y no caracteriza a un verdadero jefe militar, ni a un consejero de gobierno, ni a un jefe victorioso.

El conocimiento anticipado es lo que capacita a un gobierno inteligente y a un militar sabio para lograr acciones extraordinarias.  El conocimiento anticipado no se logra por medio de fantasmas o de espíritus;  no se consigue por analogía, ni por cálculo.  Se debe obtener de la gente.  De la gente que conoce las condiciones del enemigo.

Hay cinco clases de espías:  el espía local, el interno, el doble, el muerto y el viviente.  Cuando los cinco están activos nadie conoce sus rutas, lo que significa genio de la organización y es valioso para el mando.

Los espías locales se buscan en una localidad.  Los internos se contratan entre los oficiales enemigos.  Los espías dobles se contratan entre los espías enemigos.  Los muertos transmiten información falsa al enemigo y los vivos regresan para informar.

Explica Mu Du:  “Entre los oficiales del gobierno enemigo se encuentran muchos inteligentes que han perdido sus empleos, o los que han sido castigados por sus excesos, como también favoritos codiciosos.  Muchos han estado reducidos a rangos inferiores;  los hay que nunca han sido nombrados, los que buscan aumentar sus riquezas y su poder.  Y los que actúan siempre con engaño y duplicidad.  Cada uno de estos debe ser sobornado secretamente, a fin de conocer las condiciones del país y descubrir los planes contrarios.  Estos pueden usarse también para fomentar motines y desarmonía”.

Li Quan agrega:  “Cuando el enemigo empieza a espiarte, soborna generosamente a sus agentes para que te sirvan.  Estos son los renegados o espías dobles”.

Sobre esto dice Wang Xi:  “Los espías han sido detenidos e inducidos a dar información, o se han devuelto con informaciones falsas.  Los espías muertos han sido engañados por sus jefes con el objeto de pasar información falsa.  Cuando concluyen sus actividades resultan muertos inevitablemente”.

Du Yu agrega:  “Cuando tus espías han dado informaciones falsas al ser capturados por el enemigo, este se organiza de acuerdo con los datos obtenidos.  Pero cuando las cosas resultan diferentes los espías son ejecutados.  Por esto se llaman espías muertos”.

Sobre los espías vivos escribe Mu Du:  “Estos son los que van y vienen con informaciones.  Para ello es imperativo escoger gente inteligente, en apariencia estúpida;  aquellos que no se dejan ver mucho pero son fuertes de corazón, rápidos, poderosos y bravos, inmunes a la seducción y que pueden aguantar hambre, frío o deshonor”.

Por esto nadie, en las fuerzas armadas, es tratado tan cordialmente como los espías;  a nadie se premia como a los espías, y nada es tan secreto como el espionaje.

Du Yu dice:  “Si no se trata bien a los espías se convierten en renegados y sirven al enemigo filtrando informaciones perjudiciales.  Se les recompensa ricamente y se dan de baja después de su trabajo.  Es suicida si no se logra que se mantengan secretas sus informaciones”.

No se pueden usar espías sin sagacidad y sin conocimiento, sin humanidad y justicia.  No se puede conseguir de ellos la verdad sin sutileza.  Esto es materia verdaderamente delicada.  Los espías son útiles en todas partes.  Si una información llega antes del reporte del espía, deben morir tanto el que dio la información como el espía.

Si se quiere atacar un ejército, asediar una ciudad o matar a una persona, primero deben conocerse la identidad de sus generales defensores, sus asociados, sus visitantes, sus guardias y sus camareros.  Los espías hacen estas averiguaciones.

Es necesario tomar contacto con los espías enviados por el enemigo para sobornarles y persuadirlos a entrar al servicio propio, utilizándolos como espías dobles.  Por sus informaciones se obtiene el servicio de espías locales y espías internos.  Se puede así transmitir informaciones falsas al enemigo por medio de espías muertos. Igualmente su información puede servir para el trabajo de los espías vivos.

Zhang Yu comenta:  “Por medio de los espías dobles se logra conseguir oficiales enemigos ambiciosos que pueden servir.  Se puede informar sobre la manera de engañar y enviar informaciones falsas al enemigo, así como también sobre la situación del enemigo, puesto que los espías vivos van y vienen según lo planeado”.

Es esencial para un líder conocer las cinco clases de espionaje y esto puede lograrse por medio de los espías dobles, a los cuales hay que tratar muy bien.  De esta manera, un brillante soberano o un sabio general que utilicen la más alta inteligencia para el espionaje estarán seguros del éxito.  Esto es esencial para las operaciones militares, puesto que las tropas dependen de ese trabajo.

 

 

 

 

 

 

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