EL ARTE DE LA GUERRA

Del maestro Sun Tzu

 INTRODUCCIÓN

El territorio de lo que hoy se conoce como China, constituye uno de los más importantes núcleos de evolución para la especie humana, en el cual es posible encontrar vestigios de asentamientos con una antigüedad superior a los 600,000 años;  pero con marco histórico más conocido que se asocia a una serie de legendarios soberanos que reinaron hace cuatro o cinco milenios, y en cuyo contexto se han sucedido diversas fases de desarrollo social, que van desde una sociedad de tipo esclavista, la cual evolucionó hacia una organización de tipo feudal, hasta llegar, tras un intento de instauración de un régimen democrático de tipo occidental, a una estructura social y política de tipo socialista.

Un aspecto importante, es el hecho de que la historia de China es muy diferente a la de cualquier país del mundo, en el sentido de que se trata de una historia fundamentalmente “interna”, esto es, que las evoluciones y cambios económicos, sociales, culturales y técnicos, se han desarrollado dentro de sus propias fronteras, y no como resultado de invasiones, grandes empresas, enfrentamientos o aventuras realizadas hacia el exterior de sus fronteras nacionales.  El resultado de este perfil de desarrollo histórico, ha sido la creación de una base cultural de gran solidez que ha llegado a conquistar a sus conquistadores, como fue el caso de los mongoles de Gengis Khan, de tal suerte que incluso en la actualidad es mucho mayor el impacto e influencia de la cultura china hacia el exterior del país, que en sentido inverso.

En este sentido se tiene que una muy destacada aportación de la cultura china, a lo largo de su historia, ha sido una serie de grandes filósofos, poetas y políticos, entre los que destaca el legendario maestro Sun Tzu, quien ha servido de inspiración para grandes jornadas bélicas, como el autor de “El Arte de la Guerra”.  Las más viejas tradiciones que hablan del maestro Sun, mencionan que inspirado por la quietud, meditó sobre las artes marciales, y por esta razón es que su nombre ha figurado siempre como el maestro de los principios esenciales de este arte.  La compilación de estos principios en los trece libros se atribuye a Sun Wu, general del período Chu, ya que “El Arte de la Guerra” se transmitió oralmente por más de un siglo, hasta que un descendiente de Sun Wu, Sun Pin, estableció el texto actual, en la época de los reinos combatientes.

Tan importante como el texto, son los comentarios adicionados al mismo, para lo cual se tiene que han existido numerosos comentaristas del libro, pero los más importantes y aceptados por la tradición son once:

  • El general Cao Cao, o T’s’ao Ts’ao (155 – 200).

  • Meng Shi, de la dinastía Liang (502 – 556).

  • Yia Ling, de la dinastía Tang (618 – 906).

  • Li Quan, de la dinastía Tang, un taoísta de quien se dice leyó mil veces el texto del Maestro Sun antes de comprenderlo.

  • Du Yu (735 – 812), quien sirvió como inspector general de las fuerzas armadas en distintas regiones.

  • Mu Du (803 – 852), nieto de Du Yu, llamado el Caballero de Honor Extraordinario, conocido también como excelente poeta.

  • Zhang Yu, de la dinastía Sung (960 – 1278), autor de biografías de grandes jefes militares, además de sus comentarios al Maestro Sun.

  • Mei Yaochen (1002 – 1060), oficial militar de la dinastía Tang.

  • Wang Xi, de principios de la dinastía Sung, autor de dos capítulos de los “Anales de Otoño”, uno de los libros del canon confuciano.

  • Chen Jo, de principios del siglo XIII, durante la dinastía Sung.  Importante jefe militar que defendió China de la invasión de los pueblos del norte de Asia, hacia el año 1220.

  • Jo Yanxi, de la dinastía Tang.

Al maestro Sun Tzu se le considera actualmente como la suma y esencia del saber estratégico, debido a la posibilidad de aplicar sus conceptos a una gran diversidad de aspectos de la vida, por lo cual es consultado, más que por militares, por políticos y altos ejecutivos del alto mundo empresarial.

Por ello, hoy en día la popularidad de “El Arte de la Guerra” se ha extendido debido a esta facilidad de aplicación a aspectos no militares de la vida.  En especial, la causa de su éxito en países como Estados Unidos, es el descubrimiento que detrás del auge de los llamados Dragones del Lejano Oriente – Japón, Corea y Taiwán -, se hallan las tácticas consignadas en este texto clásico.

El resultado de este fenómeno, es que, por su tradicional conocimiento de los conceptos del maestro Sun, un ejecutivo oriental no necesita estudiar las reglas del juego de la actual guerra comercial, mientras que un ejecutivo de occidente si está obligado a leer “El Arte de la Guerra” para comprenderla.

Cómo interpretar y aplicar El Arte de la Guerra

Para la interpretación de los conceptos de “El Arte de la Guerra”, lo primero es delimitar el ámbito de aplicación, por ejemplo, si para el ámbito laboral se selecciona el concepto del Capítulo 6, primer párrafo:

Los que llegan primero al campo de batalla y esperan, están en reposo.  Los que llegan de últimos combates se desgastan.  Por consiguiente, el buen guerrero atrae al enemigo, no va hacia él”.

Se puede considerar la siguiente forma de aplicación:

El enemigo no es por fuerza alguien en contra o contrario a nosotros, o a nuestros ideales.  El enemigo puede ser nuestro objetivo (trabajo, un producto, una persona, etc.), para lo cual si nosotros realizamos primero una actividad que no es el común, y el campo de batalla es el área de desempeño, “los que lleguen de últimos combates” serán quienes vean nuestro trabajo y posteriormente nos imiten.  De tal manera que la gran ventaja radicará en que nosotros tomamos la iniciativa, y para los espectadores (clientes, jefes, etc.) ocuparemos un lugar muy especial en su memoria.

Otro ejemplo, en este caso para el ámbito emocional, se enfoca a la relación aún no consumada entre un hombre que pretende a una mujer, para lo cual se selecciona el concepto del Capítulo 3, décimo párrafo:

Es necesario enfrentar todas las fracciones para obtener una completa victoria a fin de que el ejército no sea cercado y el éxito sea total.  Esta es la ley de un asedio estratégico”.

Y se puede considerar la siguiente forma de aplicación:

No se debe confundir asedio con acoso, sino interpretarlo como la pretensión con fines de noviazgo entre el hombre y la mujer.  Para ello, el hombre busca conocer todo lo referente a ella, enfrentar todas las fracciones, ya sea a través de sus amigas, cartas, pláticas directas con ella, con el fin de identificar sus gustos, preferencias, saber que le molesta, en qué ambientes ella es más receptiva, etc.  Ya que el hombre, como el ejército, lleva la iniciativa, debe ser impredecible a fin de que, como lo señala el texto, el ejército no sea cercado y el éxito sea total.

 

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CONTENIDO

 Capítulo 

Tema 

1

EVALUACIONES ESTRATÉGICAS

2

EL COMBATE

3

PLAN PARA EL ASEDIO

4

LA FORMACIÓN

5

LA FUERZA

6

VACUIDAD Y PLENITUD

7

LUCHA ARMADA

8

ADAPTACIONES

9

EN MANIOBRAS CON EL EJÉRCITO

10

EL TERRENO

11

NUEVE TERRENOS

12

ATAQUE DE FUEGO

13

SOBRE EL USO DE ESPIAS

  1. EVALUACIONES ESTRATÉGICAS

 CONCEPTO

COMENTARIOS

Todo movimiento militar es importante para la nación, porque se trata de vida o muerte, de supervivencia o destrucción.  Es imperativo, por tanto, estudiarlo muy atentamente.

Ninguna guerra trae beneficios;  se justifica tan solo por ser vital para toda la nación, y es por esto por lo que se debe examinar en todos sus aspectos con el mayor detalle. 

Yia Lin recuerda un antiguo documento:  “Hay un camino de supervivencia que fortalece, pero hay uno de destrucción que empuja al olvido”.

Deben de considerarse por tanto cinco aspectos.  De su examen minucioso se concluyen las condiciones de lucha.  Los cinco aspectos son:  la vía, el tiempo, el terreno, el mando y la disciplina.

De esta evaluación general habrán de resultar las operaciones militares para confrontar al enemigo.  De antemano, y en el comando general, se efectuarán estos cálculos para no realizar acciones equivocadas.  Sólo entonces se designará al comandante que ejecute el plan diseñado y éste será el responsable de los movimientos militares.  Zhang Yu cita al maestro Guan y al general Cao Cao para mostrar la necesidad de hacer las evaluaciones en el cuartel general y considerar en primer lugar la sensatez y habilidad de los jefes y la armonía de éstos con el pueblo.

La vía significa que habrá de procurarse que el propósito del mando y el de las tropas sea el mismo, para que al compartir la vida y la muerte no se tenga miedo al peligro.

Cuando se mantiene una alegre confianza en las dificultades, olvidamos la muerte, dice el I Ching.  Si las tropas son manejadas con benevolencia y justicia, serán leales y se identificarán naturalmente con los intereses de los jefes.

El tiempo significa que hay que tener en cuenta el curso de las estaciones.

Wang Xi, citando a Fan Li, dice:  “Nunca vayas al territorio ajeno en tiempo desfavorable”.

El terreno se debe evaluar en términos de distancia, dificultad o facilidad de movimiento, dimensión y seguridad.

Lo primero que debe de tenerse en cuenta es la condición del terreno.  Con los datos correspondientes se maniobrará con seguridad, puesto que se conocen las ventajas y desventajas que tendrán las tropas en acción. 

Se sabrá así el número de tropas necesario y la relativa seguridad del medio en que se va a actuar.

 

En cuanto al mando, deben tenerse en cuenta la inteligencia, honradez, humanidad, coraje y severidad.

Cao Cao repite que todo general debe estar adornado por estas virtudes.  Los reyes antiguos consideraban el carácter humanitario como primordial.  Los estrategas, en cambio, han creído que la inteligencia está primero, puesto que es ésta la que permite efectuar bien los planes y hacer cambios sobre la marcha.

Mu Du explica que la humanidad consiste en el amor y la compasión por la gente, así como el coraje se reconoce en la forma de aprovechar las oportunidades para alcanzar la victoria sin vacilar, y la severidad en la forma apropiada de establecer la disciplina en todos los niveles por medio de castigos muy estrictos.  La honradez da a las tropas confianza y, al mismo tiempo, seguridad de tiempo o castigo.  El coraje permite obrar sin temores y la severidad establece la disciplina.

Sin embargo, la confianza en la inteligencia puede resultar en rebelión;  el exceso de humanidad en debilidad;  la excesiva confianza puede terminar en locura;  demasiado coraje lleva a la violencia;  y las órdenes muy severas a la crueldad. El buen jefe se forma en el uso apropiado de estas virtudes.

Disciplina significa la organización y el establecimiento de una cadena de mando y logística.

El conjunto de los planes militares debe considerarse una armoniosa cadena de mando, que mantenga la unidad de las tropas y su normal abastecimiento.

Todo general ha oído hablar de estas cinco virtudes.  Los que las practican triunfan, los que no las practican son derrotados.

La sabiduría no está simplemente en conocer determinados métodos de acción, sino en practicarlos.

Han de usarse, por consiguiente, estas evaluaciones para comparar y averiguar la situación general.  Es decir:

  • ¿Qué mando político tiene la vía?

  • ¿Qué general tiene habilidad?

  • ¿Cuál es el mejor clima o terreno?

  • ¿De quién es más efectiva la disciplina?

  • ¿De quién son más fuertes las tropas?

  • ¿A quién pertenecen los oficiales y soldados mejor entrenados?

  • ¿De quién es más claro el sistema de recompensas y castigos?

Dando respuestas a éstas preguntas, se puede saber quién va a ganar.

Mu Du recomienda averiguar de qué lado está el jefe que convoca a los hombres sabios y rechaza a los aduladores.  En lo que se relaciona con el jefe, Mei Yaochen dice que éste debe ganarse los corazones del pueblo.  No sólo es necesario evaluar las condiciones del propio comando, sino las del comando enemigo.  Dijo un sabio antiguo:  “El jefe que me trata bien es mi amigo, el que me trata mal es mi enemigo”.  Cuando el superior y el inferior obran en armonía, son igualmente fuertes en la batalla;  de ahí su fortaleza.  Si esta no existe, profetizamos su derrota.

La mejor información es necesaria para evaluar ventajas.  De esta manera deben estructurarse las fuerzas, y los planes se deben complementar con tácticas extraordinarias.  Las fuerzas deben estructurarse de manera estratégica, basadas en lo más ventajoso

El general Cao Cao explica:  “La estructura depende de la estrategia, y ésta se determina de acuerdo a las eventualidades”.

Una empresa militar requiere de engaño.  Por esta razón un estratega competente debe parecer incapaz y, a pesar de ser efectivo, debe aparecer como todo lo contrario.

Sin el engaño no se puede establecer una estrategia, y sin ésta no es posible controlar al enemigo.  Cuando se es fuerte en realidad, se debe aparecer como débil;  y cuando se es valiente, como cobarde.  Por esto, el comentarista Li Quan dice que el ejército debe aparecer débil.

Wang Xi confirma:  “Cuando fuerte, muéstrate débil;  cuando valiente, temeroso;  cuando pleno, vacío;  cuando sabio, tonto;  cuando tienes muchos soldados, muestra pocos;  cuando avances, finge retirada;  si te mueves rápidamente, aparenta lentitud;  en el asalto, simula abandono;  muéstrate en un lugar para aparecer en otro”.

Cuando se va a atracar de cerca, hay que aparecer como si se viniera de muy lejos;  por el contrario, debe mostrarse cercano si el ataque se proyecta desde lejos.

Es precisamente esto lo que permite encontrar al enemigo cuando no se tiene la debida preparación.

Atrayendo al enemigo con la perspectiva de ganancia, se logra confundirlo.

Debe mostrarse al enemigo un buen botín para despertar su ambición.  Cuando esta locura lo confunda, es el momento de acometerlo.

Cuando el enemigo se halla preparado, hay que estar listo para combatirlo;  pero hay que evitarlo cuando está fuerte.

Cuando el enemigo está preparado y en buenas condiciones, debe mantenerse el ejército en guardia.  Si es muy fuerte debe evitársele hasta descubrir su punto débil.  La paciencia encuentra la oportunidad.

Hay que sacar de quicio al enemigo para crear el desorden.

Se debe irritar al enemigo hasta enfurecerlo.  Entonces se volverá impetuoso y olvidará sus estrategias.

Se debe ser humilde para que el enemigo se vuelva arrogante.  Una retirada estratégica puede agotarlo.  Es necesario procurar que se divida, atacarlo cuando no esté preparado y no realizar movimiento hasta cuando no lo espere.

Cuando el enemigo adula u obsequia, está tramando algo.  Se debe entonces aparentar humildad e ingenuidad para que aumente su arrogancia.  Cuando el desprecio hace que el enemigo se despreocupe, se debe atacar por sorpresa y en puntos diferentes hasta agotarlo.

La formación y los procedimientos militares nunca deben divulgarse.

Un gran general escribió:  “El movimiento más eficaz es el inesperado, y el mejor de los planes es el desconocido”.  Cao Cao explica:  “El buen militar no tiene una forma constante de atacar, así como el agua no tiene nunca el mismo aspecto,  es necesario adaptarse frente al enemigo sin permitirle descubrir lo que se va a hacer.  La evaluación del enemigo está en la mente, pero son los ojos los que observan la situación.  El enemigo debe desconocer los planes.  La esencia del éxito en el arte marcial, es el secreto”.

Cuando se tienen magníficos factores estratégicos a favor, a un general se le puede considerar victorioso en su propio cuartel.  Pero aquél que en el lugar de comando cree que no podrá vencer, tiene muy pocos factores estratégicos para su éxito.  El uno gana, el otro pierde.  Mirando las cosas desde este punto de vista, puedo pronosticar quien gana.

Los grandes guerreros ganan la batalla antes de ir a pelear.  Se puede saber quién va a ganar y quién va a perder si sus estrategias son de corto o largo alcance.  Los que aciertan en lo cercano, están perdidos al final.

 

 

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  1. EL COMBATE

 CONCEPTO

COMENTARIOS

Cuando se presenta la batalla, aunque se esté ganando, si se continúa por largo tiempo se agotarán las fuerzas y se mellará el filo de las espadas.  Si se está sitiando una ciudadela, los soldados terminarán extenuados.  Si se mantiene el ejército en el campo de batalla mucho tiempo, igualmente se agotarán las provisiones.

Li Quan cita el libro clásico Anales de primavera y Otoño:  “La guerra es como el fuego;  si no te apartas de él terminará quemándote”.  Yia Lin comenta que si una operación militar se prolonga por mucho tiempo sin lograr algo, los rivales empezarán a tener ideas.

Cuando las fuerzas están agotadas, mellada su fortaleza y faltan los aprovisionamientos, otros se aprovecharán de esta debilidad y atacarán.  Entonces, aunque tengas muy buenos consejeros no se podrá lograr que las cosas tengan un buen final.

Un gobierno sabio, dice Li Quan, no debe de mantener por mucho tiempo sus ejércitos en el campo de batalla, puesto que una operación muy larga agota al ejército y a la nación.

Por consiguiente, he oído de operaciones militares rápidas aunque no muy brillantes, pero nunca he sabido de una buena organización que se mantenga largo tiempo en la batalla.  Nunca es benéfico para la nación mantener ejércitos mucho tiempo en combate.

La rapidez es la mejor arma de un ejército.  Chen Jao recuerda un viejo dicho:  “Debes ser repentino como el trueno que retumba antes de que puedas taparte las orejas, y veloz como el relámpago que destella antes de que puedas cerrar los ojos”.

En consecuencia, quienes no están conscientes de las desventajas que trae el uso de las armas, tampoco lo estarán de las ventajas que estas tienen.

Si se piensa en la movilización de un ejército para embarcarlo en una campaña, dice Du Yu, debe pensarse primero en las calamidades y en la destrucción, de lo contrario no habrá ninguna ventaja.

Los mejores militares no reclutan sus tropas dos veces, y no dan comida tres veces.

Cao Cao explica:  “Si se recluta para una rápida victoria, no se regresa para reclutar más tropas.  Primero se abastecen las tropas, luego obtienes la comida del enemigo;  pero no necesitas más abastecimiento para el regreso”.

Si se avanza con el equipo propio y se toman abastecimientos del enemigo, esto será suficiente para la operación militar.

Li Quan confirma:  “Si tienes armas propias y le puedes quitar las provisiones al enemigo, nada te faltará, aunque la lucha se desarrolle lejos”.

Un país empobrece en las operaciones militares cuando tiene que transportar las provisiones a un lugar distante.  El pueblo se empobrece y se amarga con esto.

Mu Du cita al maestro Guan, quien dice:  “Cuando hay que llevar las provisiones a trescientas millas, el país no las tendrá por un año;  cuando se llevan a cuatrocientas millas, faltarán por dos años;  y cuando son quinientas millas, desfallecerá por hambre”.

Los que están cerca de las tropas venden a precios altos, y por esta razón la riqueza del pueblo se agota.

La especulación es inevitable cerca de un gran ejército.  Las cosas empiezan a escasear porque los comerciantes desean grandes ganancias que, finalmente, debe pagar el pueblo.  Por esto, campañas largas son una plaga para la nación.

Cuando se agotan los recursos, los reclutamientos se hacen con dificultad.  Cuando el poder y los recursos se agotan, la patria se agota.  El pueblo se ve privado del setenta por ciento de su presupuesto, mientras los gastos por los equipos llegan al sesenta por ciento del presupuesto del gobierno.

Una larga guerra agota la sustancia del pueblo que produce los bastimentos para las tropas.  Jo Yanxi explica que el pueblo es la base de la nación y la comida el cielo del pueblo.  Los que dirigen deben respetar este hecho y ser muy frugales.

Por consiguiente, un general sabio se abastece del enemigo.  Cada libra que toma de éste, equivale a veinte libras de la propia cosecha.  La ira es lo que destruye al enemigo, y la recompensa es la captura de su comida y de su equipo.

Se deben de tomar las provisiones del enemigo.  La ilusión de un gran botín hace valientes a los hombres, pero si se permite que las tropas asalten a su antojo, pueden salirse de las manos y obrarán sin control.

En una batalla en que intervengan carros, recompensa al primero que haya capturado por lo menos diez.

Si se tratan de entregar los despojos de la guerra a todos, nunca habrá botín suficiente.  Se debe premiar a uno para despertar el entusiasmo de los demás.

Deben cambiarse los colores del enemigo y mezclarlos con los propios colores.  Tratar bien a los soldados y preocuparse de ellos.

Noción esencial del camuflaje para no ser reconocido por el enemigo.  Se debe vestir al enemigo con los propios colores, pero se le debe tratar bien.

Esto se denomina vencer al enemigo y, al tiempo, aumentar el propio poder.

Se lee en el comentario de Jo Yanxi:  “Si usas a tu enemigo para derrotar a tu enemigo, serás fuerte donde vayas”.

Lo más importante en una operación militar es la victoria, y no la persistencia.

De nuevo el maestro insiste en la importancia de la rapidez para alcanzar el éxito en el combate.  Mei Yaochen agrega que así se lograrán grandes economías en los gastos y, de esta manera, el pueblo estará tranquilo.

Sabremos así que el general en jefe tiene a su cargo las vidas del pueblo y la seguridad de la nación.

El soldado es un hombre del pueblo cuya vida debe ser protegida por un sabio jefe.  Por esto, dice Wang Xi, la dificultad de encontrar un buen jefe será un problema eterno.

 

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  1. PLAN PARA EL ASEDIO

CONCEPTO

COMENTARIOS

La regla general para uso de los militares consiste en mantener intacta una nación en ves de destruirla.  Mejor mantener un ejército que destruirlo.  Mejor mantener una división en vez de destruirla.  Mejor mantener un batallón en vez de destruirlo.  Mejor mantener una unidad que destruirla.

Si se ataca en forma destructiva, dice Cao Cao, y se toma un país a la fuerza, no es éste un logro significativo.  Jo Yanxi agrega:  “La mejor política es usar estrategia e influencia para conducir los hechos de manera que el enemigo se rinda buenamente”.

Por lo tanto, los que ganan todas las batallas no son los mejores.  La excelencia está en aquellos que someten al enemigo sin entrar en combate.

Li Quan dice que hay que someter al enemigo por el cálculo.  Jo Yanxi cuenta al respecto una historia:

Cuando Wang Po, general de la dinastía Han, atacó a Chu Chien y a Su Mo, retornó a su cuartel después de su batalla.  Sus enemigos provocaron un nuevo combate, pero Wang Po rehusó enfrentarlo.  Cuando el general cenaba con sus oficiales, una lluvia de flechas cayó sobre el cuartel, y una de ellas muy cerca de una jarra de vino.  Wang Po, sin embargo, mantuvo la calma.  Un oficial indicó que en ese momento Su Mo estaba a punto de agotarse y era fácil atacarlo.  Wang Po rechazó la propuesta y contestó:  “Los mercenarios de Su Mo vienen desde muy lejos, se les acaban las provisiones y por esto se están jugando el todo por el todo.  Mantendré cerrados los cuarteles con los soldados dentro.  Esto es lo que yo llamo lo mejor”.

El mejor guerrero ataca cuando los planes se preparan.

Cao Cao señala que el momento de atacar es cuando el enemigo está preparando su estrategia.  Y Mei Yaochen agrega que esto significa ganar por medio de la inteligencia.

Lo mejor, en segundo lugar, es atacar a los aliados.

Meng Shi explica que si se mantienen fuertes alianzas con países poderosos, nunca se atreverán a atacar los enemigos.  Y Mei Yaochen explica que esto significa ganar por medio de la intimidación.

Lo mejor, en tercer lugar, es atacar los ejércitos.

Yia Lin recuerda las palabras de un antiguo emperador y gran guerrero:  “El que lucha por la victoria teniendo enfrente espadas desnudas, no es un buen general”.

Lo peor que se puede hacer es atacar una ciudad.  Su sitio debe hacerse solamente como último recurso.

Cuando se ha sitiado una ciudad amurallada, los oficiales se aburren y los soldados se aperezan, dice Li Quan.

Deben emplearse tres meses para preparar las máquinas de guerra, y tres meses para completar la ingeniería de asedio.

Algunos comentaristas piensan que lo que quiso decir al Maestro es que un buen general nunca se apresura.  Si la intimidación y la inteligencia no han sido suficientes para derrotar al enemigo, de todas maneras es necesario prepararse con el tiempo adecuado, comenta Mei Yaochen.

Si el general no puede dominar su furia y lanza su ejército contra una ciudadela, y mata un tercio de sus soldados sin lograr conquistarla, es éste un ataque desastroso.

Lo que debe hacerse, recomienda Yia Lin, es congraciarse con el pueblo y propiciar luchas internas entre los soldados bajo el sitio.  Entonces, la ciudadela caerá por sí sola.

Por consiguiente, el guerrero que domina las artes marciales vence a los otros sin batallar;  conquista las ciudades sin necesidad de sitiarlas y domina rápidamente al país enemigo.

Zhang Yu confirma que un buen jefe arruina los planes, enreda las relaciones, corta el flujo de las provisiones y vence sin luchar.

Es necesario enfrentar todas las fracciones para obtener una victoria, a fin de que el ejército no sea cercado y el éxito sea total.  Esta es la ley de un asedio estratégico.

La victoria completa está en ganar sin luchar;  en tomar una ciudad sin sitiarla;  en no avanzar destruyendo y en dominar al enemigo por medio de la estrategia, comenta Mei Yaochen.

La regla es, pues, la siguiente:  si la lucha es de diez a uno debes cercar al enemigo;  de cinco a uno atacarlo;  y de dos a uno dividirlo.

Cao Cao explica que en el último caso se dividen las fuerzas en forma que pueda realizarse un ataque de frente y otro por sorpresa.

Si las fuerzas son iguales hay que luchar, si es posible.  Si el enemigo es superior hay que efectuar la retirada, si es posible.  En una situación de pérdida hay que escapar, si es posible.

Cao Cao comenta:  “Si las fuerzas son iguales a las del enemigo, aún cuando te sientas más fuerte, debes tratar de emboscarlo y hacer ataques por sorpresa.  En otras condiciones debes mantenerte a la defensiva y no aceptar un ataque frontal;  y si no puedes igualarlo, debes retirarte”.  Chen Jao agrega:  “Lo que esto significa es que si los enemigos son más numerosos debes retirarte, lo que hará más arrogantes a los otros.   Servirá para hacer mejores planes, lo cual no significa derrota o humillación”.

Esto significa que si los menos numerosos son muy resistentes, la parte más numerosa los tomará cautivos al final.

Li Quan comenta:  “Si la parte menos numerosa lucha sin tener en cuenta su verdadera fuerza, al final serán dominados por los mayores en número”.

Los generales son los que definen la nación.  Si su defensa es completa, la nación es fuerte,  cuando no lo es, la nación es débil.

Jo Yanxi dice:  “Defensa completa significa habilidad e inteligencia.  En el campo de batalla los generales deben dominar todas las ciencias de la guerra antes de dirigir una batalla.

Un mando civil puede causar problemas en tres formas distintas.

  • Cuando es ignorante de los hechos y ordena avanzar cuando no se debe, o retirarse cuando no es posible.  Esto significa que se está enredando al ejército.

  • Cuando ignora la ciencia de la guerra pero comparte el mando hay confusión.

  • Cuando no conoce las maniobras que se realizan y comparte igualmente el mando, hay vacilación en el frente.

Una vez que los ejércitos están confusos y vacilantes, más oportunidades tendrá el enemigo.  Es esto lo que se llama quitar la victoria trastornando a los propios

Mu Du es terminante al afirmar:  “Si los militares gobiernan en la misma forma que los civiles, entonces habrá confusión, puesto que existen reglas militares que pueden, en efecto, estar en contradicción”.  Y Meng Shi confirma:  “Cuando las tropas tienen dudas sobre sus responsabilidades, y están confundidas sobre lo que se debe hacer, el enemigo tomará ventaja de esta desorganización y causará perjuicios”.

Hay pues, cinco maneras de saber quien va a ganar:

  • Los que saben cuando entrar en combate y cuando no.

  • Los que saben cuando usar muchas o pocas tropas.

  • Los que en rangos superiores y bajos tienen la misma voluntad.

  • Los que enfrentan a los mal preparados con gran preparación.

  • Y aquellos con generales expertos que no han sido limitados por su gobierno.

Estas son las maneras de saber quién saldrá victorioso.

Yia Lin comenta que las tropas deben adaptarse a la situación sobre el terreno, y nada puede causar mayores problemas que tratar de manejarlas desde la retaguardia.

Por eso se ha dicho:  Si conoces a lo otros y te conoces a ti mismo, no estarás en peligro en cien batallas.  Si no conoces a los otros y te conoces a ti mismo, puedes ganar una y perder otra.  Si no te conoces a ti mismo, estarás en peligro en cada batalla.

Comenta Zhang Yu:  “Cuando conoces a los otros eres capaz de atacarlos.  Cuando te conoces a ti mismo, puedes protegerte.  El ataque es el tiempo de defenderse, y la defensa es la estrategia del ataque.  Si sabes esto no correrás peligro si te bates en cien batallas.  Cuando te conoces puedes conservar tu energía y esperar”.

 

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  1. LA FORMACIÓN

CONCEPTO

COMENTARIOS

En tiempos antiguos los buenos guerreros buscaron primero su invulnerabilidad y, luego, la vulnerabilidad de sus enemigos.

Hacerse invulnerables es conocerse a sí mismo, dice