¿Cibercultura?

actualizada 30/04/07

Esta es Villamorena   Villamorena, Pinar de la Venta, Zapopan, Jalisco, México Movimiento

 

CIBERCULTURA

Escríbenos

¿Quién dijo que esto de la cibercultura era tan simple?

     Visita nuestra nueva Sección "La Telaraña Virtual" con textos sobre la Internet

Visita el blogspot de Antulio Sánchez; es sumamente interesante.

Este texto apareció en la revista Bitniks y a nuestro juicio resulta una buena introducción al tema.

¿Qué es la Cibercultura? 

Alex Lamikiz     (11-12-2000) 

Sinceramente, no me interesa entrar en disquisiciones intelectuales sobre "¿qué es la cibercultura?". A estas alturas todo el mundo debería saberlo y si no que se lo pregunten a los expertos en marketing. "Cibercultura es el nuevo estilo de vida que se está creando en torno a la informática e Internet", le responderán rápidamente, sin dudar.

Pero no sea ingenuo. Los especialistas en el "arte de vender" cuando hablan del tema no se refieren a hackers y activismo político, arte digital, edición eletrónica independiente o nuevos formas de organización ciudadana. A ellos no les interesan las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para crear un tejido social más rico, descubrir nuevas formas artísticas o favorecer la creación de medios de comunicación independientes. 

Su objetivo es captar y fidelizar a la nueva generación de consumidores: "la generación digital", un colectivo que se identifica abiertamente con la tecnología y que ha creado en torno a ella una nueva cultura. 

La actitud vital de este grupo se podría resumir en: "Me gusta la tecnología y estoy orgulloso de ello. ¿Pasa algo?". ¡Y qué mejor estrategia para ganarse a este colectivo que vampirizar los códigos de la cibercultura! Es triste decirlo pero los bancos, las empresas informáticas, los operadores de telecomunicaciones ["los señores del aire", en definición de Javier Echeverría] se han apropiado de la estética de la cultura digital [la arroba, la jerga internauta, los prefijos "e", "ciber", el adjetivo "digital"...etc.]. Ahora son ellos los que dictan lo qué es o no es cibercultura.

eMarketing

Sus departamentos de marketing se han dado cuenta que el prefijo "ciber" tiene el mágico poder de convertir cualquier mercancia obsoleta en un producto "chic": ciberjeans, ciberhelados, ciberbancos, ciberseguros, ciberlibros, cibermamas, cibersexo...¡cibertodo! Los bancos ahora son "ebancos" ["ebankinter, "e-uno"], los teléfonos WAP provocan "e-mociones" y los detergentes [perdón, ciberdergentes] consiguen un blanco digital. La palabra cibercultura ya no se asocia a los ensayos de Timothy Leary, las novelas de William Gibson o las propuestas antimarketing de Adbusters. 

Se identifica con los nuevos placeres tecnológicos: consultar la cartelera de cine desde el teléfono móvil, trabajar en un paisaje paradisíaco con un ordenador portátil o invertir en Bolsa sin pagar comisiones gracias a Internet. Al gran público le ha llegado una versión "light" de la cultura digital. Una visión ligada a productos de consumo de última generación. 

Lo que se estila ahora es la mentalidad "ganar.com". Hay que hacerse rico lo antes posible para disfrutar de los últimos gadgets tecnológicos. El ejemplo a seguir son los cibermillonarios: Bill Gates, Larry Ellison, Jerry Yang y David Filo o, en su versión latina, Wenceslao Casares, Juan Santaella o Paola Castro. 


Se olvida que la cibercultura tiene una ideología o por decirlo en un lenguaje más juvenil una "actitud", que se podría resumir en la siguiente cita de Timothy Leary: "un cyberpunk es alguien que sabe usar la tecnología para crear su propio material audiovisual y editar su propia MTV en su Macintosh. Individuos que usan su inteligencia no para hacer dinero para una gran compañía, sino para enriquecer su vida y sus relaciones humanas".

[ Es triste decirlo pero los bancos, las empresas informáticas, los operadores de telecomunicaciones son los que dictan lo qué es o no es cibercultura.] 

Debates de salón

Si antes decía que no estaba dispuesto a entrar en disquisiciones intelectuales sobre "¿qué es la cibercultura?" es porque estoy convencido que no hay que perder el tiempo en debates de salón. Es el momento de pasar a la acción. Es hora de preguntarnos: ¿a qué aspira la cibercultura? o ¿es que acaso este movimiento se va a conformar con haber creado los códigos estéticos imperantes en los primeros años de siglo XXI? 

"Evitar que los ciudadanos acabemos convertidos en clientes". Ese es el objetivo que debe perseguir hoy la cultura digital. Hay que retomar la advertencia lanzada por Aldoux Huxley en los años 30. "En una época de tecnología avanzada, el mayor peligro para las ideas, la cultura y el espíritu podría venir antes bien de un enemigo de rostro sonriente que de un adversario que inspire terror y odio". ¿Y cómo lo conseguimos? ¿Cómo se desenmascara al "enemigo de rostro sonriente"? 

La tarea es difícil pero no imposible. En primer lugar hay que tener en cuenta que las multinacionales se han convertido en verdaderas máquinas de seducir. No sólo disponen de importantes recursos financieros para publicidad y marketing sino que además controlan el accionariado de los principales medios de comunicación.

Punto débil

Sin embargo cuentan con un punto débil sobre el que todavía no se ha reflexionado lo suficiente. Sus ingresos provienen de los consumidores. Somos nosotros quienes decidimos en última instancia qué productos tienen éxito y cuáles no. ¿Qué pasaría si los ciudadanos empleasemos las nuevas tecnologías para organizar grupos de presión? ¿Por qué no demandar a las multinacionales un comportamiento ético? 

Ha llegado el momento de reivindicar el consumo "concienciado". Hay que preguntarse qué hay detrás de campañas como "Piensa diferente", "Conecting People" o "Sabemos lo que te gusta". ¿Explotan estas empresas a sus trabajadores? ¿Pagan igual a hombres que a mujeres? ¿Contaminan? ¿Destinan parte de sus beneficios a proyectos de ayuda al Tercer Mundo? ¿Evaden impuestos? ¿Tratan correctamente los datos que obtienen de los consumidores? ¿Tienen programas de apoyo a las minorías raciales?... 


Hay que decirles a los expertos de marketing que el nuevo consumidor demanda ética, no estética. Que no le van engañar con seductores spots de TV, caras guapas, colores fosforescentes o la cancioncilla de moda. Que a partir ahora exige algo más. Y si algo puede aportar la cibercultura a este movimiento es su "saber hacer" para organizar redes de ciudadanos. 

Una de las ventajas de Internet es que favorece notablemente la conspiración. Ahora, gracias a "La Red", se puede conspirar comodamente desde la oficina o el salón de casa contra la multinacional de turno, el político corrupto, o la institución pertinente... Una actividad, por cierto, muchísimo más interesante para el ciudadano medio que ver la televisión. En este sentido es importante señalar el éxito del movimiento pro-Tarifa Plana en España o de la cumbre anti-globalización de Seattle. Dos movimientos de protesta que se han fraguado en y gracias a Internet.

regresar

regresar