México y el Poder, esa droga necesaria... actualizada 30/04/07
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EL PODER, ESA DROGA NECESARIA.
El siguiente texto no es ficción; está basado en la existencia de un prominente político del Sistema Mexicano que por un largo tiempo cayó en desgracia.

Años de permanecer sentado en el mullido sillón frente al teléfono. Años de hollar con la fina suela del zapato, con gesto maquinal, las periódicamente renovadas alfombras de Buhara. En la espera. Años de consumir desde temprano el dorado wisky escocés con apenas algo de agua de Evian agregada, en el vaso de cristal cortado. Años de días circulares: levantarse como autómata, con el sabor de la resaca; una ducha rápida, rasurarse y enfundarse el bien cortado traje de tres piezas, camisa y corbata de seda, fistol y mancuernillas de oro, Rolex de oro, el juego de MontBlanc, el blanco pañuelo, la suave fragancia de colonia y esos zapatos italianos hechos a la medida que se amoldan como guantes a sus pies. Y esperar; nunca se sabe; hay que estar listo allí, junto al teléfono, en la penumbra de la biblioteca, rodeado de esos libros encuadernados en piel, haciendo juego con el mobiliario. Libros que nunca ha leído. Y tiene que esperar allí, porque sabe que nunca se comunicarían por el celular, por atención a él; lo harán por esa línea segura, a salvo de intercepciones. Esperar, mientras su mente regresa, en la forma obsesiva de todos estos años, a evocar aquellos días en que era el centro de la atención, poseedor de aquélla aureola, aquél magnetismo que otorga el Poder; Poder que colmaba los salones de esta casa ahora yerta, vacía. Porque a pesar de haber amasado una cuantiosa fortuna, que permitirá a sus hijos y a los hijos de sus hijos vivir holgadamente, nada le compensa de la pérdida del Poder, de esa espera a duras penas disciplinada, de la carencia de esa droga que necesita desesperadamente, carencia que no puede ser compensada por los puestos de asesor de paraestatales que se le han otorgado regularmente ni por las propiedades en el extranjero, ni por el satisfacer hasta el mas nimio de sus caprichos materiales. Lo que él necesita es la arena pública, los mítines, las masas para sentirse vivo; sobre todo ahora que su parcela de Poder se ha encogido lastimosamente: ahora que desde ese sillón, gobierna con desgano su pequeño reino, atendiendo con displicencia sólo lo imprescindible; y ante reclamos económicos crecientes, rehúsa desprenderse de la menor propiedad, de sus casas, ranchos o caballos pura sangre, para resolverlos: todas están llenas de significado, se asocian con aquellos tiempos de ejercicio omnímodo del Poder; no son los objetos en sí: es su carácter de botín de guerra, preñado de reminiscencias. Y reflexiona todo esto ahora que le han llegado comentarios de que tal vez sea llamado al Partido para resolver algunas cuestiones de la transición democrática que ha anunciado el Presidente. Transición democrática....así le llaman ahora...y reflexiona que estos mozalbetes tecnócratas no saben nada; que el ejercicio del Poder se aprende ejercitándolo; que de poco sirve estudiar macroeconomía y doctorados en el extranjero; que las masas requieren de líderes; que las masas se alimentan de sueños , de seducción y de esperanzas cultivadas por el carisma, por la palabra elocuente; por el prometerles que la felicidad está allí, en el futuro, en lo que ahora no existe; esas masas que aman la seguridad sobre todas las cosas, que esperan ser favorecidos de una forma u otra por el Poder. Y estos jóvenes yupis que ni siquiera saben arreglar sus rencillas en forma civilizada: que olvidan la disciplina; que olvidan que siempre existe la compra de voluntades: que la plata es mas efectiva que el plomo; jóvenes que se matan entre sí, sin conceder al Tiempo - aliado del Poder - su justo papel. Que no pueden ser sutiles: les falta sensibilidad: han olvidado que la violencia física solo debe de ejercerse en forma limitada, cuando no queda mas remedio, en forma discreta, como ejemplo para aquellos que quieran seguir el mismo camino; nunca a la luz: hay formas de represión mas sutiles: la económica, la legal......Yupis que han olvidado que su papel es el de administrar el acuerdo pacífico entre los grupos del Poder; para ello han sido colocados allí; para que las cosas no cambien, para que todo siga igual. Y reflexiona allí, en la soledad, en la penumbra, junto al teléfono, encadenado, la llamada anhelada, presto a recobrar sus ímpetus juveniles, mientras envejece, copa tras copa, día tras día, atado al marcapasos que difícilmente regula los altibajos de su corazón cuando evoca y añora, aún cuando sea un lugar solitario, las mieles y acíbares del ejercicio del Poder, esa exigente droga, que genera una dependencia total, sin la cual, su vida ha resultado, ahora y siempre, imposible.

Emilio Vega Martín.  

             

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