LA DESLUCIDA POLÍTICA QUEBEQUENSE.  Bienvenidos al Québec - México - Guadalajara de Raquel Carrera y Emilio Vega.

actualizada 17/09/03

para escribirnos...

web master

Menú

LA DESLUCIDA POLÍTICA QUEBEQUENSE

Enlaces Externos

 


1. Estructura de Gobierno.
2. Lo que piensa un quebequense sobre la política.
3. Conclusiones de un turista latinoamericano. 

Nota introductoria:
Hay que considerar que este texto fue redactado en 1987, por lo que es posible que algunos factores de la política, sobre todo en el ámbito latinoamericano y más específicamente en el mexicano, hayan experimentado algunos cambios aunque creemos que en lo sustancial permanecen inalterados. Respecto a la quebequense, hemos incluido algunos elementos nuevos sobre todo en lo tocante a la lengua.

1. Estructura de Gobierno.
Para nosotros, habitantes de un país latinoamericano, Québec puede ser un lugar notable en lo tocante a su paisaje, costumbres y gastronomía. 
Por contraparte, su actividad política puede parecernos como incolora, secundaria, carente de la grandilocuencia a la que estamos habituados en nuestros países de origen. Pero esto es sólo una impresión inicial; lo que sucede es que tiene un carácter marcadamente diferente de su homóloga latinoamericana.
Poco a poco, sutilmente, conforme nos vamos adentrando en los vericuetos de la política quebequense, iremos comprendiendo cuán entrelazados están vida y ejercicio político. Para el ciudadano de aquí, todo acto colectivo tiene su contraparte política, por elemental que éste sea. Digamos que sigue a pies juntillas la idea implícita en la frase de Albert Camus de que "todo es política"
Empecemos por hacer una breve descripción de ciertos elementos generales de las estructuras de los gobiernos canadiense y quebequense. Ambos niveles de gobierno se estructuran en un interesante amalgama de elementos provenientes de los sistemas inglés, francés y estadounidense.
Como miembro del Comonwealth, Canadá cuenta con un representante de la Corona inglesa, el Gobernador General, de carácter sólo formal.
En un segundo nivel, aparece el Primer Ministro, Jefe de Gobierno, líder del partido que haya obtenido la mayoría de las diputaciones, elegido previamente diputado él mismo.
El Primer Ministro elegirá entre los diputados electos los miembros de su Gabinete. En el nivel federal los diputados están agrupados en la denominada Cámara de los Comunes. Por otra parte, el Senado es nombrado por el Gobierno y actúa en la práctica como órgano consultivo, detentando la Cámara de los Comunes el verdadero poder legislativo.
Para el caso de la provincia de Québec, existe una pequeña variación: la estructura Cámara de los Comunes - Senado, se convierte en una única Asamblea Nacional, conservando por lo demás, la misma estructura.
Veremos a partir de lo anterior que la política quebequense, por comparación con las vigentes en buena parte de los países latinoamericanos, se desarrolla como una suerte de fórmula que mezcla el pragmatismo y una especie de maquiavelismo estructural que la despojan de la poesía, magia y heroicidad vigentes en las anteriores.
Para empezar - nos centraremos exclusivamente en la provincia de Québec - el hecho de que sean los líderes naturales de cada partido los Primeros Ministros en el caso de que accedan al poder, le resta esa magia, esa emoción que se da con nosotros al no saber quién va a ser el elegido por el Partido para ocupar el puesto de Primer Mandatario. Por otra parte, el Primer Ministro quebequense es una figura bastante común: no tiene ese carácter arquetípico que adjudicamos a nuestros Presidentes. En realidad, el Primer Ministro resulta una persona bastante asediada: primero, ha tenido que lidiar en su Partido para conseguir su liderazgo y ya en el poder, contender con la oposición, que para colmo de males, adopta el carácter legal de vigilante del ejercicio presupuestal gubernamental. Y por otro lado, el Primer Ministro no sabe si el día de mañana, perderá el puesto con base en acciones desafortunadas que provoquen un voto de censura de la Asamblea Nacional, lo que lleve a convocar elecciones anticipadas, donde su partido sea derrotado y él sea rápidamente reemplazado. 
Mencionábamos anteriormente que los integrantes de su Gabinete deben de haber sido elegidos previamente como diputados. Esta acción lo maniata, impidiéndole el reparto de parcelas de poder, tal como acontece en otras latitudes.
A su vez, los propios Ministros del Gabinete, no pueden nombrar libremente a sus subordinados: deben de trabajar con el personal especializado generado en el servicio civil de carrera del propio Gobierno Provincial, quedándole solo el nombramiento de su personal administrativo más cercano.
regresar
2 .Lo que piensa un quebequense sobre la política.

Ante tanto maquiavelismo básico, que impide el que los políticos en el poder puedan devenir salvadores de la Patria, arquetípicos estadistas o candidatos al Premio Nobel de la Paz, pregunté a un amigo quebequense cual era la esencia de esa filosofía política, que provocaba el acosamiento sin tregua de los funcionarios públicos.
Me contestó: " Nosotros pensamos que todo ser humano puede caer en la corrupción, en especial si accede al Poder Público. Por lo tanto, es necesario vigilarlo" Por otra parte, respecto al ejercicio presupuestal del gobierno y su vigilancia por parte de la ciudadanía, me explica: " Aquí, el gobierno no invierte, gasta el dinero de los contribuyentes. Siendo nuestro dinero, tenemos derecho a que se nos rindan cuentas detalladas de su utilización".
Todo el panorama anterior nos sirvió para entender numerosas peculiaridades de la política quebequense:
1. Los políticos quebequenses tienden a mantener cerrada la boca. Solo la abren para referirse a asuntos concretos y eso cuando ya no les queda más remedio. Estas declaraciones, parcas y escuetas, aparecen ubicadas en los medios impresos según la importancia que merezcan en función del interés de los lectores. Así, es frecuente que las declaraciones del Primer Ministro ocupen solo un pequeño espacio en páginas interiores.
2. Los funcionarios raramente inauguran obras públicas. Estas se concluyen, se ponen en servicio y ya. Parece que el electorado considera que hacer inauguraciones y discursos alusivos es una forma de malgastar tiempo y recursos del erario.
3. El poder público puede cambiar de manos frecuentemente y no acontece nada grave. Las instituciones siguen firmes y todo sigue funcionando gracias a la estructura laboral generada por el Servicio Civil de Carrera. 
4. La tacañería del electorado hace que sea mal visto el convocar a los empleados de gobierno en masa a que concurran a los eventos y ceremonias oficiales para darles realce con el concurso de matracas, pitos y pancartas dándoles libre el día siguiente después de su ardua labor en el evento, tal como se estila frecuentemente en otras latitudes. Bajo nuestra óptica, esto resta a los eventos políticos la especial brillantez que se respira en otros entornos, en los que las mantas con leyendas alusivas a la trascendencia del acto y vivas a los políticos, partidos e instituciones avivan la conciencia patriótica nacional.
5. Los gobernantes quebequenses no declaran saber qué es lo mejor para sus electores: practican permanentemente los sondeos de opinión como elementos esenciales para el gobierno. Al parecer carecen de la intuición que sin lugar a dudas poseen los políticos latinoamericanos que sin necesidad de consultas populares pueden gobernar años y años.
6. Aquí, las campañas electorales resultan ser escandalosamente breves y grises. Noventa días a lo máximo y aparte con escasa publicidad. Lo anterior se explica porque un electorado tan politizado como éste conoce bien a sus políticos, no hace caso a las promesas de campaña tendiendo más bien a cobrarles las facturas políticas a los candidatos con base en sus actuaciones pasadas. Al elector de aquí no se le pueden vender los candidatos cual si fueran detergentes o pasta de dientes como sucede en otras partes.
7. Para que se entienda hasta que grado puede llegar el escepticismo ciudadano respecto a los políticos: un quebequense inmigrado italiano expresó respecto al punto lo siguiente: " los políticos son iguales a los pañales; deben de ser cambiados frecuentemente y por la misma razón". Sobran comentarios. 
8. Aquí, los políticos no usan gafas negras; es considerado como de mal gusto. Un personaje con gafas negras es inmediatamente clasificado como miembro de alguna mafia o por lo menos, un ser con intenciones ocultas. Tal parece que este prejuicio no ha sido comentado con algunos embajadores latinoamericanos con sede aquí - probablemente por que estos desconocen tanto el francés como el inglés -, merced a lo cual siguen presentándose en público con lentes oscuros, con los funestos resultados consecuentes.
9. En Québec, los edificios de gobierno son verdaderamente exiguos. Funcionarios técnicos de relevancia solo cuentan con un pequeño cubículo - separado del espacio general por minúsculas mamparas- con un pequeño escritorio y 3 sillas. Todo un ministerio de importancia sólo cuenta con una sala de recepción no mayor que la sala de nuestra casa. Allí, de hecho, el visitante no espera más de 5 minutos: o bien se le recibe de inmediato - según los quebequenses el recibirlos es una de las tareas primordiales de los funcionarios - o se le da una cita para otro día, dado que el funcionario está ocupado en ese momento. Según nuestra óptica latinoamericana, esta brevedad del espacio para la espera y la prontitud con que se atiende a los ciudadanos generan un problema, dado el importante papel cultural que pueden jugar las antesalas gubernamentales si tomamos en cuenta la opinión de un importante político oriundo de nuestras tierras, reputado por su cultura, que al inquirírsele cómo había alcanzado tal nivel de erudición, explicaba que había aprovechado meticulosamente el tiempo transcurrido en antesalas de los más diversos funcionarios nacionales, estudiando textos de la más diversa índole.
10. Los electores quebequenses nunca dan una mayoría absoluta a un Partido. Siempre calculan dividir el Poder entre los políticos; Poder Ejecutivo en manos de unos y la mayoría en el Poder Legislativo en manos de otros (la oposición). Según declaran, la sentencia de "Dejad que los políticos se vigilen unos a otros" es norma que guía sus preferencias electorales. Y con este sistema parece que los Gobiernos funcionan muy bien. Lo anterior contrasta marcadamente con lo que expresan ciertos Presidentes latinoamericanos que se quejan de que no pueden gobernar porque el Poder Legislativo en su país está en manos de la oposición.
11. Preocupones como son, se inquietan cuando un Gobierno parece marchar muy bien. Se dicen "está marchando demasiado bien" y entonces se dedican a hurgar a fondo qué puede haber debajo de la superficie: "algo turbio ha de haber, no es posible tanta felicidad". 
regresar
3.Conclusiones de un turista latinoamericano. 
En resumen, la observación de los aspectos prácticos de la política quebequense, nos ha dejado un sabor extraño: nos resulta parca, seca, carente de emotividad, verdaderamente prosaica. Sobretodo, no entendemos cómo puede ejercerse el gobierno bajo tal cúmulo de restricciones de todo tipo. Con nosotros, ningún gobernante puede actuar con tales limitaciones, o al menos teniendo que rendir cuentas tan estrictamente, además de no saber si dispone del largo período que requiere para llevar a cabo su magna visión del desarrollo nacional.

Resulta también lamentable el papel tan secundario que se otorga al gobierno en la realidad quebequense. Con nosotros, en nuestras tierras, el gobierno juega un papel preponderante: a través de inauguraciones, actos cívicos, convenciones, declaraciones y discursos, se nutre la prensa nacional, se enriquece el idioma y la oratoria, el folclor y el anecdotario nacional. También se genera empleo; las artes gráficas se enriquecen en la producción de carteles y banderitas. La pintura se desarrolla, vive en la confección de mantas con leyendas. Los servicios de transportes no quedan ociosos al colmarse de los contingentes humanos que se trasladan de ciudad en ciudad para que con su presencia, den realce a los actos cívicos.
Por otra parte, es lamentable que en Québec los gobernantes deban de sondear permanentemente el parecer de los electores: ello provoca procesos engorrosos, erogación de recursos y pérdida de tiempo, que bien pudieran emplearse en desarrollar el vasto caudal de ideas que los gobernantes han lucubrado durante largos años y que frecuentemente conducen a los países por derroteros nuevos, emocionantes, que el electorado ni siquiera hubiera imaginado.
Por último, también resulta exacerbante esa tendencia quebequense a convertir en políticos, asuntos tales como la recolección de basura, el transporte y la vivienda, abandonando los grandes temas como la soberanía nacional, los héroes, el progreso y la modernización, cuyo tratamiento daría a la política quebequense la magia, la poesía, el anecdotario y la riqueza filosófica en la que es tan pródiga la política latinoamericana y que en la de aquí, se carece en absoluto.

 

 

 

regresar

Gobierno de Québec

Turismo Québec

Clima Québec
Toile de Québec
Yahoo!
FIL Guadalajara
Más enlaces