LA PUNTUALIDAD. Bienvenidos al Québec - México - Guadalajara de Raquel Carrera y Emilio Vega.

actualizada 17/09/03

para escribirnos...

web master

Menú

LA PUNTUALIDAD COMO OBSESIÓN QUEBEQUENSE.

Enlaces Externos

 


La puntualidad es una obsesión quebequense. Se dice allí, que en el caso de solicitar empleo, la puntualidad es el factor primordial para lograr la mejor calificación.
Para ellos, la puntualidad es la mayor muestra de seriedad y responsabilidad que puede ofrecer una persona. Es también una muestra de respeto por aquél o aquellos con los que se ha citado; la mayor muestra de cortesía. En suma, un ingrediente básico para un buen funcionamiento del organismo social y económico. 
Como mexicanos, asimilarnos cabalmente a la puntualidad quebequense nos conduce a un mundo nuevo que funciona de maravilla: todo transcurre sin molestias, sin esperas enojosas, sin actos fallidos. 
En el caso de impartir un curso programado para las 9 de la mañana, todos los estudiantes se encuentran en sus lugares a la 8.58 y se puede empezar con toda normalidad. Si algún quebequense se presenta después de la hora acordada, lo hace con ánimo compungido, musitando múltiples disculpas, con el aire de haber cometido una falta grave.
Puntualidad que se refleja en los servicios urbanos que se proveen con exactitud cronométrica.
Parada de autobús donde un cartel anuncia que la línea X pasa a los 13 y 33 minutos de la hora. Y en efecto: llueva, truene o relampagueé, el autobús en cuestión pasará indefectiblemente a esos tiempos exactos. 
En lo personal, cuando tuvimos que renovar una visa, solicitamos una cita para efectuar dicho trámite y se nos dio como fecha un día 15 a las 9.34 de la mañana.
Qué puntillosos con la hora - pensamos. Pero acatando fecha y hora, nos presentamos en el lugar. Y no lo van a creer, pero a las 9.34 de la mañana, se nos voceó por el altavoz pidiendo que nos presentáramos en el cubículo número 3. Para las 9.37 habíamos concluido el trámite. 
Posteriormente, comentamos con un amigo quebequense la experiencia. Nos expresó que si hubiéramos llegado tan solo 3 minutos tarde, se habría dado por cancelada la cita, obligándonos a solicitar una nueva con el ominoso antecedente de impuntualidad que nos colocaría a los ojos del gobierno como persona poco digna de fiar, con resultados imprevisibles en torno a nuestra condición migratoria.
Para recalcar lo importante que es para ellos el llegar a tiempo: en el caso de que pertenezcamos a la especie minoritaria de mexicanos puntuales, se nos presentará como: "él es mexicano, pero es puntual". Como resultado de esa breve mención, la persona a la que hemos sido presentados nos observará con renovado interés: tal se diría que nos ve circundados por una aureola de virtud. Nos hará un guiño de complicidad y se dirigirá a nosotros cual si fuéramos viejos amigos. Y lamentablemente, seremos vistos con recelo por el resto de nuestros connacionales que se encuentren por allí - y que al parecer no han sido presentados como puntuales - cual si fuéramos traidores, colaboracionistas, vendidos al extranjero.

Por desgracia, lo anterior viene a colación porque allá los mexicanos nos hemos ganado a pulso, la fama de ser terriblemente impuntuales y lo peor, de no sentir ningún remordimiento por ello. Este comportamiento - reprobable según la óptica quebequense - se achaca tanto a diplomáticos como a políticos y ciudadanos comunes y corrientes mexicanos que llegan a estas tierras. 
Por ejemplo, en el caso de una reunión interparlamentaria México - Canadá, se generó tal debacle merced a la impuntualidad de los participantes mexicanos que cuando ésta concluyó, la portavoz del gobierno canadiense solo alcanzó a expresar: " Gracias a Dios, ya se fueron". Declaración que apareció a ocho columnas en un importante periódico de Montréal. 
Esta tendencia a la impuntualidad y al no tomar en serio la administración del tiempo que nos caracteriza a los mexicanos, es observada con preocupación por estudiosos quebequenses especializados en ciencias sociales, que han detectado entre estudiantes quebequenses que realizan sus prácticas profesionales en México, la existencia de un virus que genera lo que por ahora se denomina el "síndrome mexicano" que se manifiesta en los pacientes por un vehemente rechazo a regresar a Québec, que califican como un lugar frío, demasiado organizado, donde todo es previsible, optando por permanecer en México, que para ellos es cálido, estimulante, lleno de riesgos, donde como decía Jorge Ibarguengoitia "todo es posible, nada es probable". En síntesis, cualquier cosa menos aburrido, argumentan estos quebequenses.

Por contraparte, lo nefasto será para nosotros como mexicanos - si hemos sido inoculados por el virus de la puntualidad quebequense - que al regresar a nuestros lares, suframos indeciblemente, nos sintamos como verdaderos inadaptados sociales y seamos acusados de adoptar "ideas extrañas ajenas a nuestra idiosincrasia" y de ver la vida con demasiada seriedad, sin el sentido del humor y la filosofía que hay que adoptar si se quiere sobrevivir en nuestro querido México.

 

 

 

regresar

Gobierno de Québec

Turismo Québec

Clima Québec
Toile de Québec
Yahoo!
FIL Guadalajara
Más enlaces