Creíste que me engañabas,
cuando mentiras decías
yo sumisa te escuchaba,
más que a nadie le dolían
Y soportaba callada
mordiéndome el alma herida,
justificando tus faltas
y triste dándome cuenta,
que yo misma me mentía.
¿Por qué tan ciego estuviste?
y nunca te diste cuenta
que el cielo tuyo era el mío,
y tu vida era mi vida,
yo no tenía mas anhelo
que amarte todos los días.
Ya basta de tanto engaño.
Demasiado he soportado,
tu credo recé en silencio
pero hoy, hoy me he revelado.
Ya no te creo ni te quiero,
no juegas más con mi vida;
fui mucha pieza en tu mundo,
ni yo misma lo sabía.
Tú me ayudaste a entenderlo
hiriendo mis sentimientos
y hoy que lloras mi cariño
me alejo de ti en silencio.
Con el amor no se juega
con los sentimientos menos.
muy tarde lo haz comprendido
ya no te creo, ni te quiero.