Como un diamante escondido

Como un diamante escondido
en un profundo carbón,
tú te encontrabas guardado
muy celoso de tu amor.

No querías ser encontrado
para lucir en la mano
de quien no te mereciera
y lastimarte pudiera,
no conociendo el valor
de este brillante tan limpio
que, por sus cortes perfectos,
brillara como es el sol.

Al no encontrar esa mano
donde tú pudieras ser
te quedaste tan oculto,
haciendo honor a tu orgullo
y que Dios te descubriera.

Cuando el señor te encontró
al sostenerte
en su diestra,
me miró con compasión
y en mí te depositó.


Es mi esposo
este diamante
que yo guardo con honor;
que lo amo como a nadie
y no quiero defraudarlo.

Hoy lo luzco aquí en mi mano,
quiero morir a su lado
con la bendición de Dios.