Las ideas estilizadas
gozan de gran privilegio
y a muchos importa un bledo
lo que digan en su casa.
Es así como camina
la sociedad de hoy en día:
deducciones,
rebeldía,
pisoteando los principios.
¿Y los valores?
sin vida.
Como se puede olvidar
esa melodía de ayer,
ese pañuelo tirando,
esos tiernos recaditos,
esos momentos chiquitos
es que al novio solían ver.
Las damas, finas y cultas,
sus faldas largas portaban
y las lucían muy bien,
si el tobillo se miraba
se cara se sonrojaba
y buen cuidado tenían
que no vuelva a suceder.
El recato es un valor
que ya casi está perdido
y es de sobra conocido
que esto es bello en la mujer,
como la rosa al rosal,
como las uvas al vino.
Si un poco de esto quedara
y en práctica se pusiera,
quizás a flote saliera
la sociedad tan endeble
que se encuentra lastimada.
Por más que se mecanicen
nuevos formatos de actuar,
nunca se podrá olvidar
el tiempo de los abuelos
y su estilo para amar.