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Este es antetodo y por todo un libro de amor. Su autora, potencialmente dadora de experiencias, es una mexicana de cuya ascendencia Libanesa (Hamze Yesdine) se siente profundamente orgullosa. Con palabras cotidianas y sencilla versificación, sin astibos culteranos, Leyla revisa sentimientos desde filiales hasta los que implican un fondo filosófico al margen de temas fáciles como serían los morbosamente calificados como eróticos. Otros autores, no ella, impiden que los receptores penetren en su interior. Pero aquí, su generosidad evita el problema. Una sola recomendación. Como todo texto amoroso, debe leerse de ojos para adentro, sin aspavientos recitativos ni corales, como quien se adentra, en voz baja y pausada, por el alma de su autora.

Lluvia y sombras, flores y sudor: Torso y espalda en palabras que fluyen para nombrar lo innombrable: el amor. Si: El amor. Puerta abierta, mesa limpia. Las alas de un ángel que no usa camisa: tempestad benigna. Besos y abrazos, si, y también el estruendo de dos cuerpos que chocan, que se frotan, al absoluto, al todo. Las caricias saben a cielo. Por medio del amor. Las caricias saben que median entre la soledad y la plenitud. Esta es la poesía de Leyla A. González Tamez

Sin duda alguna, cada ser humano es dueño de errores y aciertos, los cuales son determinantes para el crecimiento como individuo, sin embargo, reconocer la nobleza y su práctica en quines la poseen es de gente bien nacida, sobre todo si ésta se sale del parámetro indicador de lo común, como fue Antonio Carter Rosales. Hoy, a su memoria dedico estas líneas, que sólo alcanzan un modesto reconocimiento a sus grandes valores. La sensibilidad de Antonio fue un pilar muy sólido en todos los actos de su vida, en ella se apoyaron sus convicciones, a los cuales sólo superó el amor. Decidimos iniciar un camino en aras de elaborar un libro que llevaría por título: A los cincuenta. "El amor es tan sorprendente que aún cuando el ser humano asegura que la soledad es su mejor compañía, éste hace su aparición".

Una palabra que es grito y melodía a la vez, que clama y reclama las injusticias del mundo, que busca una respuesta entre las espirales del ser: la poesía de Leyla González. El faro encendido con teas, letras de color bugambilia, un saludo de beso, las alas de los ángeles terrestres que buscan su espacio. En este poemario fluyen y confluyen -en una síntesis de sangre y alma- la denuncia y la esperanza, el coraje y la ternura, la caricia y el golpe, el manto negro de la noche y la luminosidad del día. Se trata de eso: presentar -sin aspavientos- los flancos de la vida. Usted como lector decide en cual instalarse.

Mi poesía y yo

Mi cuerpo recoge la gota que cae.

Antonio Carter, a los cincuenta.

De mis ansias vagabundas.

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Mi Poesía y yo (1992)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Mi cuerpo recoge la gota que cae (1997)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Antonio Carter, a los cincuenta (2001)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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De mis ansias vagabundas (2004)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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