El “motor home” reclama
la presencia de dos almas que se aman,
espera con paciencia que ellas lleguen
para poder rodar sin rumbo y sin mañana.
Sin caminos programados ni cansancio,
quedarse una noche donde sea;
ahí donde acampar pudieran
nuestro espíritu tranquilo
y nuestras almas.
Contemplar noches serenas, libres vientos,
estrellas luminosas
en el bello firmamento;
ahí, solos tú y yo, decirnos cosas
que embellezcan mucho más ese momento.
En un lugar donde nunca cuente el tiempo
el sólo amanecer unida a ti
mimarte; sólo eso y sin más nada
y tú dándome todo eso sólo a mí.
Queremos más allá del sin querer,
donde todo el infinito es sólo nuestro
ahí donde sólo Dios nos ve,
muy lejos de este mundo tan inquieto.
Llevando un equipaje muy sencillo
que, por ser tan sencillo, sea ligero;
una maleta llena de ternura,
otra con bellos pensamientos
una tercera llena de oraciones
y el “motor home” lleno de amor
para estos amantes pasajeros.