NUEVO SOL
No queda nada
en el nudo de mis dolores,
ni el manto que cubrió tu cuerpo frío.
Mi sol engulló los colmillos de la noche.
La arena movediza de mis entrañas,
busca la primavera.
Y mis ojos errabundos,
surcan tempestades de silencio
y abrazados a corceles indomables,
transmutan su visión,
sobre arco iris de nuevo amanecer.