CRISTIANISMO

 

Jesucristo fue esencialmente un hombre del Este, y sus enseñanzas están imbuidas con el misticismo oriental. Hay incluso especulaciones sobre la forma en que pasó sus primeros años, asunto sobre el cual los evangelios guardan silencio. Se dice que pasó muchos años en la India, en la tierra de los Magos y Hombres Sabios del Este, como se les conocía en aquel entonces, y que aprendió mucho de los yogis y de los monjes budistas, en sus peregrinaciones de uno a otro lugar. Es incluso posible que haya empezado a predicar sus enseñanzas en la India misma, y que haya sufrido persecuciones tempranas de parte de la orden Brahmánica y de los llamados círculos de elevadas clases sociales, a causa de la universalidad de su visión, ya que no creía en barreras de clases y predicaba la igualdad del hombre.

 

Su contribución al pensamiento religioso del mundo puede observarse en el énfasis puesto en la necesidad de amor universal, y en la inmanencia del Reino de Dios en el hombre; estos dos principios cardinales eran conocidos por los antiguos desde mucho antes, pero eran ignorados y olvidados en la práctica.

 

No penséis que he venido para abrogar, la Ley

o los profetas; no he venido a abrogar, sino a

cumplir.

 

Examinemos algunos de los dichos pertinentes que revelan que Jesús estaban familiarizados con el antiguo pensamiento religioso y que practicaban el sendero de los Maestros de la Corriente Audible de Vida, dichos que son a menudo ignorados o malinterpretados por aquellos que estudian en la actualidad sus enseñanzas.

 

La luz del cuerpo es el ojo; así que si tu ojo fuese único;

Todo tu cuerpo será luminoso;

Más si tu ojo fuera malo, todo tu cuerpo será

Tenebroso. Así que, si la lumbre que en ti hay

Son tinieblas, ¿Cuántas serán las mismas tinieblas?

 

Mateo 6:22:23

                                                                                          Lucas 11:34

 

Es obvio que “El ojo” se refiere al ojo único y que las palabras “si tu ojo fuera uno”, significa la conciencia concentrada interiormente y en le centro, entre y detrás de los dos ojos. Por otra parte, las palabras “si tu ojo fuera malo” se refieren a ese estado de dispersión mental en lo externo, opuesto a la concentración en lo interno, y el resultado será ciertamente “oscuridad”… la oscuridad nacida de la ignorancia sobre los reales y verdaderos valores de la vida, porque esto es la mayor enfermedad del alma.

 

San Lucas hace sonar una nota de precaución cuando dice:

 

Mira pues si la lumbre que en ti hay, no es tinieblas.

                                                                                          Lucas 11:35

Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís en el oído, predicadlo desde los tejados.

Mateo 10:27

 

Estas son, pues, las palabras de consejo de Jesús a sus discípulos los pocos escogidos, es decir; llevar abiertamente (en luz) al pueblo, el significado de lo que habían oído en la “oscuridad” (en la meditación secreta) y hablar de la divina melodía que percibían en el oído por medio de la audición trascendental.

 

Y acerca de la Ciencia del Alma:

 

De oído oiréis y no entenderéis, y viendo veréis y no miraréis.

 

La idea que comunica es de la naturaleza esotérica de la ciencia espiritual, que puede ser experimentada en las profundidades del alma misma, en el laboratorio del cuerpo humano, y que no puede ser entendido al nivel intelectual o al nivel de los sentidos.

 

San Mateo sigue explicando la cosa:

 

Porque de cierto os digo, que muchos profetas

y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron;

y oír lo que oís y no lo oyeron.

 

                                                                                           Mateo 13:17

                                                                                          Lucas 10:24

 

En palabras claras y nada ambiguas, tenemos una referencia de una experiencia espiritual interna, una realización del reino de la luz y armonía que un verdadero maestro como Jesús podía hacer manifiesto para sus discípulos.

 

Al igual que otros videntes, Jesús concedió una experiencia mística del Reino de Dios, solamente a sus discípulos sinceros. A la multitud siempre le hablo en parábolas, como la del grano de mostaza, de la higuera de las diez vírgenes, etc., que tanto abundan en los Evangelios.

 

En una pintoresca parábola, explica la siembra del Verbo en los corazones de la gente, y dice que el Verbo sembrado al lado del camino, es generalmente robado del corazón por Satán; que el Verbo sembrado en tierra pedregosa, no echa raíces… se mantiene durante algún tiempo y es luego barrido por las persecuciones y aflicciones que hay que soportar en nombre del Verbo: que el Verbo sembrado entre cardos es ahogado por las preocupaciones mundanas, por el engaño y la lujuria de la carne, y que finalmente el Verbo sembrado en buena tierra, “Aquel que oye el Verbo y recibe” produce fruto.

 

                                                                                          Marcos 4:15:20

                                                                                          Mateo   13:5:23


El sendero de Jesús es un sendero de auto-abnegación y de elevarse por sobre la conciencia del cuerpo, lo cual equivale a experimentar la muerte en vida.

 

Y entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno

Quiere venir en pos de mí, niéguese así mismo

Y tome su cruz y sígame

Pues el que quiera salvar su vida,

La perderá, y el que perdiera su vida

Por mi causa la hallara

Porque, ¿Qué le aprovechara al hombre si ganare

Todo el mundo, y perdiere su alma? O, una vez perdida

¿Qué rescate dará el hombre por su alma?

 

                                                                                          Mateo 16:24:25

 

Significa que uno debe sacrificar al hombre externo que consiste de carne y de la mente carnal, en pro del hombre interno o alma. En otras palabras, tiene que cambiar la vida de los sentidos por la del espíritu.

 

Dicho de otra manera: tiene que convertir el amor a Dios en la pasión rectora de su vida.

 

Amaras al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente (San Marcos va aun mas lejos y agrega: “y con toda tu fuerza”). Este es el primero y el más grande de los mandamientos, y el segundo igual al primero: Amaras a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos se basan en la ley de los profetas.

 

                                                                                          Mateo 22:37:40

                                                                                          Marcos 12:30:31

                                                                                          Lucas 10:27

 

El espíritu de amor se amplia más aun en lo siguiente:

 

Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que

Os maldicen, haced el bien a los que os aborrecen

Y orad por los que ultrajan y os persiguen.

 

                                                                                          Mateo 5:44

 

¿Y para que todo esto?... Para ganar la perfección en la similitud con Dios:

 

Sed por tanto perfectos, como vuestro Padre

Que esta en los cielos es perfecto

 

                                                                                          Mateo 5:48

 

En el Cáp. 3 de “San Lucas, se nos dice que “el Verbo de Dios vino a Juan, hijo de Zacarías en el desierto” y que mientras este predicaba el bautismo del arrepentimiento para la remisión de los pecados, dijo a la maravillada multitud: “Yo os bautizo con agua; pero vendrá otro mas grande que yo… y el bautizara con el espíritu Santo y con fuego”.

 

Debemos poner gran atención en las palabras “bautizara con el Espíritu Santo” y “fuego”, porque el uno se refiere a la música celestial (el Verbo sagrado), y el otro es símbolo de la luz del cielo, los principios gemelos de luz y sonido, la manifestación primaria de la Divinidad, o poder de Dios, que se encuentra tras de toda la Creación.

 

El camino al Reino de Dios será abierto a quien sepa como “pedir”, como “buscar” y como “golpear” a las verjas. En estas tres sencillas palabras, san Lucas en su Cáp. 11 y san Mateo en su Cáp. 6 han resumido todo lo que el aspirante tiene que hacer. Desgraciadamente todavía no sabemos en donde se encuentra esa puerta en la que tenemos que golpear. Gurú Nanak nos dice también:

 

OH vosotros los ciegos que no sabéis donde se

Encuentra la puerta.

 

Y San Mateo, refiriéndose a esa misma puerta, nos dice:

 

Entrad por la puerta estrecha… porque estrecha es la

Puerta y angosto el camino que lleva a la vida,

Y pocos son los que la hallan.

 

                                                                                          Mateo 7:13:14

 

Este es esencialmente un sendero de conversión, ya que nadie puede entrar al Reino de Dios a menos que se convierta en un niño pequeño (Mateo 18:3), abandone sus vanidades y se haga suave, puro e inocente pequeño. San Lucas nos habla sobre este tema en el Cáp. 17:15-7, cuando cuenta que los discípulos reprendieron a aquellos que habían traído niños con ellos, Jesús les llamo y les dijo: “Dejad los niños venir a mi, y no lo impidáis: porque de tales (de aquellos que tienen mente de niño) es el Reino de Dios. De verdad os digo, que aquel que no reciba el Reino de Dios como un niño pequeño lo hace, no entrara en él”.

 

En el Cáp. 1 de San Juan encontramos una elaborada exposición de las enseñanzas de Cristo. Empieza su evangelio con las memorables palabras cuyo significado intrínseco pocos se han preocupado de captar.

 

En le principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios,

Y el Verbo era Dios.

Esto era en el principio con Dios,

Todas las cosas por el fueron hechas; y sin el,

Nada de lo que es hecho fue hecho.

En el estaba la vida; la vida fue la luz del hombre.

Y la luz brillo en la oscuridad, y la oscuridad

No lo comprendió.

 

Aquello era la verdadera luz que brillo en cada hombre.

Que vino al mundo.

En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por el,

Y el mundo no lo conoció.

Y el Verbo se hizo carne y habito entre nosotros.

 

En estas exposiciones de San Juan, no cabe duda alguna acerca de la naturaleza del Verbo. Claramente dice que es la luz del mundo, el creador principio de vida en el cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Es el Espíritu de Dios, la esencia misma del alma, pero perdido es el poderoso remolino del mundo y de lo mundano. Solamente el contacto con el espíritu nos muestra el camino de regreso a Dios, y es por lo tanto la verdadera religión. Este contacto ha sido descrito como segundo nacimiento, la resurrección o la vuelta a la vida. Dirigiéndose a Nicodemo, uno de los sabios de Israel, Jesús le dijo:

 

 

 

 

        En verdad os digo, que a menos que un hombre

Sea nacido de nuevo, no podrá ver el Reino de Dios…

(observad la palabra “VER”).

En verdad, en verdad os digo. A menos que un hombre

Sea nacido del agua y del espíritu,

No puede entrar en el Reino de Dios.

(observad la palabra “ENTRAR”).

No os maravilléis, pues, que os diga que debéis

Ser nacido de nuevo.

 

Jesús compara a aquel que es nacido del espíritu, con el viento:

 

El viento de donde sopla, y oyes su sonido,

Mas ni sabes de donde viene, ni a donde va:

Así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

 

                                                                                                      Juan 3:8

 

También se expresa del Verbo sagrado, como “el agua da vida”, el agua que brota para convertirse en la vida eterna”.

 

De si mismo, Jesús se expresa como el “pan de vida” o “pan viviente” que ha bajado del cielo; y pide a sus discípulos comer la “carne del hijo del hombre, y beber su sangre”, porque sin estos, “no tenéis vida en vosotros”.

 

Esto, en resumen, son las enseñanzas esenciales de Cristo, el Maestro cristiano, pero no de la Cristiandad institucional. La mayoría de las doctrinas Cristianas fueron formuladas no por Jesús, sino por San Pablo, quien convirtió a Cristo en el cordero de sacrificio que debía pagar por los pecados del mundo, y alrededor de esta idea central, extraída del judaísmo y de los cultos que florecían junto al Mediterráneo, ha crecido una maraña de rituales y de ceremonias.

 

Los postulados de Cristo siguen siendo indudablemente excelentes preceptos morales, e indican ciertamente el camino hacia la realización interna, pero no pueden de por si, poner al buscador en el Sendero de la realización, porque carecen ahora del impulso viviente y del toque pulsante del autor, que habiendo completado el trabajo que le fue asignado en su tiempo, no puede ya iniciar ni conducir a las gentes, ni hacerles realizar la verdad poniéndoles cara a cara con la Realidad. De todas las enseñanzas místicas de Cristo, lo único que encontramos en la actualidad, es la simbólica iluminación de cirios y el tañir ceremonial de la gran campana en el momento de la ceremonia. Y nadie, ni siquiera el pontífice que preside la ceremonia, tiene conocimiento del verdadero significado del ritual que esta llevando a cabo, o sea la representación visible de los principios gemelos de la luz y del sonido, las manifestaciones primarias de la Divinidad responsables por todo lo que existe en el Universo, visible e invisible. Cuando se les pregunta, algunos de los grandes dignatarios de la Iglesia dicen que el tañir de campanas es par llamar a los hombres  la oración. Y el hablar de Dios como el Padre de las luces (Juan 1:17) no es sino una manera figurativa para denotar su mayor don (la luz y el sol) al mundo, o cuando mas, la luz de la razón y el intelecto. Sin ninguna experiencia de las verdades internas, toman las palabras literalmente y tratan de explicar las cosas teóricamente.

 

Jesús mismo dijo, sin ninguna ambigüedad:

 

YO SOY LA LUZ DEL MUNDO:

 Aquel que Me siguiere, no caminará en la

Oscuridad, sino que tendrá la luz de vida.                                        Juan 8:12

 

Al hablar de si mismo como de la “luz de vida”, no podría estar refiriéndose a la luz del sol, aunque este puede ser en este mundo físico una fuente dadora de energía. En el Cáp. 13:14 de San Mateo, Jesús sigue aclarando esta posición y previene contra la interpretación literal de sus palabras haciendo una clara distinción entre “oír” y “comprender”, entre “ver” y “percibir”. Son solamente las almas despiertas, los Maestros de la Verdad que viven en contacto con la Realidad, los que tienen la llave del Reino del Espíritu, y que pueden sacar al individuo completamente perdido en la actualidad en la vida de los sentidos, y redescubrir para el la gran herencia de Aquel que es Todo – Vida y Todo – luz, porque se ha dicho que entonces los ojos del Ciego serán abiertos y los Oídos del Sordo serán Abiertos. Entonces saltara el Cojo, y la lengua del Mudo Cantara: porque el agua brotara en la selva y correrá ríos en el desierto (Isaías 35:5-6).

 

¡Cuan pocos son los que verdaderamente comprenden y aprecian el significado interno de las palabras de Jesús! Nos contentamos con el lado ético de sus enseñanzas, que son naturalmente  un acompañamiento necesario de lo espiritual. Los dogmas éticos han sido ampliamente propagados, y han sido mantenidos vivos con gran esmero, ya que son ciertamente un gran adelanto en la escala de valores morales, conocida por la humanidad desde los tiempos de Moisés. Pero estos dogmas en si mismos, fracasan cuando se trata de explicar declaraciones como aquellas que hablan del “Día del juicio”, o “Arrepentíos porque el Reino de los Cielos esta a la mano”, “Dios es espíritu, y aquellos que Le adoran, deben adorarle en espíritu y en verdad”. Si estas palabras se tomasen en su sentido diario y literal, seria quitarles todo significado. El “Día del Juicio” no ha venido, a pesar de todas las profecías anunciando su proximidad, y entonces, o bien Cristo hablaba en ignorancia, o nosotros hemos fracasado en el empeño de comprender su verdadero significado. Hay detrás de todo lo que El ha dicho, un significado interno, que es perfectamente claro para aquellos que han tenido las mismas experiencias místicas, pero que burla a aquellos que tratan de interpretarlas en términos de intelecto o incluso de intuición. Careciendo de la percepción interna directa (que no debe confundirse con especulación filosófica o enfoque intuitivo), tratamos de interpretar el significado de las enseñanzas que se nos han legado, en términos de nuestra limitada experiencia. Aquello que se dijo como una metáfora, lo tomamos como literal, y las descripciones supra-sensuales las reducimos a metáforas. Olvidamos fácilmente que cuando Jesús dijo que él era “La luz del mundo”. el “Hijo de Dios”, cuando manifestó ser indestructible y prometió que no abandonaría a sus discípulos ni siquiera en el “fin del mundo”, hablo no en su capacidad mortal, sino como todos los demás Grandes Maestros, y como uno que se ha fundido en el Verbo y se ha convertido en uno con El. Y al olvidar esto, en vez de seguirlo por el Sendero Espiritual que El mostró, pensamos que El como el cordero del sacrificio que ha de cargar con nuestros pecados y como un medio de evadir el desafió espiritual interno.