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SIMRAM
Todos en el mundo están haciendo Simran de una clase u otra. El hecho es que
nadie puede estar sin hacerlo : Un ama de casa, por ejemplo, está pensando
todo el tiempo en las necesidades de la cocina como
harina, arroz, lentejas, especias y pimienta, o lo que de estas cosas
necesite; piensa en recetas para nuevos platillos y antojitos. De
igual manera, el campesino anda pensando siempre en arar la tierra, en
cultivar los campos, en sembrar la s semillas, etc., o en su
ganado y el forraje. Un tendero se preocupa por su almacén y está atento en
subir o bajar Simran, El Dulce Recuerdo de Dios los precios de la mercancía
que maneja y estudia cómo puede obtener buenas ganancias en su negocio. Un
profesor de escuela sueña igualmente con su escuela, las clases, los alumnos
y las lecciones que debe dar, su atención está en todo esto. Igualmente, un
constructor está ocupado en los problemas de l trabajo, en el material y en
los diferentes procesos de construcción. Así, todos estamos constantemente
preocupados o atentos en una cosa u otra. Esta íntima asociación deja una
huella en la mente humana, la cual con el tiempo se va haciendo
suficientemente indeleble y lleva a una completa identificación del asunto
con la persona , y por eso se dice: “En lo que piensas, en eso te
conviertes,” o “Adonde está la mente, ahí estás tú también, ” sin importar
adonde se encuentre tu cuerpo físico.
Siendo este el caso, los Santos toman ala persona y la guían desde el unto de menor resistencia: Como nadie puede
estar sin hacer Simran, los Santos tratan de cambiar en la persona un tipo de
Simran por otro .
Ellos substituyen el Simran del mundo y de las relaciones y objetos mundanos,
por un Simran de los Nombres de Dios o Verbo. Así como el primero conduce a
la distracción de la mente, el último lleva hacia arriba, hacia lo celestial,
conduciendo a la paz de la mente y a la liberación del alma. Se han prescrito
de tres a cuatro horas diarias como mínimo para hacer Simran y debe
acrecentarse este tiempo gradualmente. Las Almas Liberadas o Mahatmas no
dejan de hacer Simran ni por un solo momento. Como todo esto es un proceso
mental
(pues se tiene que hacer con la lengua del pensamiento), ninguna labor física
o manual puede interferir en ello. Con el tiempo se vuelve automático las
veinticuatro horas del día, como el tictac
del reloj. Mientras las manos están ocupadas en el trabajo, la mente descansa
en el Señor. Ahora les daré algunos detalles de la
fórmula prescrita para hacer Simran, o sea, la Repetición de los Nombres de
Dios .
Todas las personas están ocupadas en hacer Simran en una forma u otra. Algunos hacen Simran por medio de un
rosario. En
esta clase de Simran uno no puede mantener una atención indivisible, pues
mientras se está haciendo tiene uno que pasar una tras otra las cuentas del
rosario entre los dedos y volver al punto de partida para completar el
círculo del rosario. De esta manera no puede uno
tener una devoción singular (única), por lo que no se puede obtener provecho.
Con la práctica constante, los dedo s automáticamente
hacen circular las cuentas, mientras la mente sin control sigue vagando en el
exterior. Por eso es que los Maestros hacen siempre
énfasis en el Simran mental, o sea, el que se hace con la lengua del
pensamiento, ya que el Simran que se hace con la atención
concentrada es el único que es de beneficio. Hay personas que hacen Simran
con la lengua (de la boca). Este tipo de Simran no es mejor que el que se
hace con ayuda de un rosario. En esta clase de Simran la lengua se mueve en
la boca, mientras que la mente sigue todo el tiempo desenfrenada. Algunos
hacen Simran en el asiento de la glándula tiroides (en la garganta o cuello).
Tampoco esto es de mucho valor a no ser que se haga con la atención fija en
ello. Algunos hacen Simran en el asiento del corazón, al compás de su
constante palpitar, pero igualmente tiene que hacerse con atención total y
exacta antes de que uno pueda esperar algún beneficio. Otra clase de
Simran es el que se hace con la vibración del aliento de los aires vitales,
conforme van hacia adentro y hacia afuera; esto sólo proporciona quietud
temporal y es de poco valor. Cada una de las prácticas (Sadhans) arriba
mencionadas, tiene mayor eficacia en orden ascendente que la inmediata
anterior, pero ninguna de ellas en sí es suficiente y verdaderamente eficaz a
no ser que se haga con la atención no dividida. Una persona podrá experimentar
un poquito de calma por
algún tiempo, pero no puede ayudar al espíritu a retirarse y concentrarse en
el asiento del alma que está justamente entre y detrás de las
cejas. Por lo tanto, en todas las épocas y en todos los climas, las Almas
Maestras han ido a la verdadera raíz del asunto: el descubrimiento
del propio ser llamado Atma-Sid dhi, la experiencia del Incambiable, más allá
del tiempo, del espacio y de la causalidad;
lo más sutil, lo más elevado, lo más noble, lo más puro y lo más potente de
la creación entera, y han recomendado el Simran del más
alto orden, el que se hace mentalmente en el terreno divino, frente al umbral
de la puerta misma de Dios, sobre la cual Cristo dice:
“Toca y se te abrirá.” El Evangelio dice también con respecto
a la atención concentrada: “Si tu Ojo es singular,
todo tu cuerpo será llenado con Luz.” A este Ojo Interno se le denomina en sánscrito
Shiv -Netra o Dev -Drishti. Los Musulmanes lo describen como Nukta-i- Sweda. Un
gran poeta romántico, William Words worth, se refiere a él como el Ojo Interno.
Los Santos Musulmanes clasifican al Simran o Zikr en cinco categorías:
1.
Zikr-i-Lassani o Zikr que se hace con la lengua. También
se le llama Kalma-e-Shariet o Nasut.
2. Zikr-i-
Qalbi, el que se hace con Qalb, o sea, en el asiento del corazón mediante el
proceso de controlar la respiración
(Habas-i-Dam o Pranayama). Técnicamente se le llama Kalma- i-Tariqat o
Malqut.
3. Zikr- i -
Ruhi, que es el que se hace con total atención, y es
conocido como Kalma- i- Marefat o Jabrut.
4. Zikr- i
-Siri, el que conduce a la morada o secreto de la Realidad. Este es
llamado Kalmai-Haqiqat o Lahut.
5. Por último ,
Zikr- i -Khaffi o el que abre la puerta secreta. Se le llama Hahut. Maulana
Rumi, un Santo Musulmán, al hablar de Zikr o Simran, considera entonces que
el único Zikr y que es del tipo más elevado, es el que ayuda a manifestar la Realidad Interna,
o sea: Zikri- Ruhi, en oposición a Zikr-i-Lassani. Similar mente, Rishi
Sandilya en su Upanishad, nos dice que el Simran Bekhri (hecho con la lengua)
es bastante bueno , pero que el Upasu (hecho lentamente con la respiración)
es mejor aún, mientras que el Manski (hecho mentalmente con la lengua del
pensamiento) es el mejor y está por encima de todos los demás.
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