Este segundo volumen de la trilogía Materiales sensibles del sentido lleva como subtítulo "para una semiótica del cuerpo" y con ello se indica que el tema abordado es la relación de complementariedad y oposición -de intimidad y de extrañeza- entre el sujeto y esta criatura a la que nunca acaba de conocer y en la que nunca acaba de instalarse. Situado en el umbral entre el sujeto y el mundo, el cuerpo pertenece a la vez a uno y a otr es la forma visible del sujeto a la vez que una cosa situada entre las cosas. Mismidad y otredad del sujeto. Los sucesivos capítulos del libro están dedicados a estudiar las sustancias y las formas que el cuerpo por un lado expulsa (la voz, las lágrimas y otras secreciones) y por otro lado absorbe e incorpora (la luz y los objetos que ella pone ante sus ojos, el aire que aspira, las percepciones que lo invaden). En suma: los múltiples recorridos simbólicos y significantes que se despliegan entre los extremos del sentir y el percibir.
Raúl Dorra (2005). La casa y el caracol (para una semiótica del cuerpo), Méxic BUAP, Plaza y Valdés (Materiales sensibles del sentido, 2), 196 pp. Edición argentina: 
Un hombre se despierta y recobra lentamente, contra un fondo de sombras, la percepción de sí y del mundo. Un cuerpo se derrama en sangre y otro en lágrimas. Un caracol se desliza dejando una estela brillante y pegajosa entre las piedras del camino. Un orador ensaya gestos casi rituales ante un espejo. Una mano abierta deja leer el mapa de una vida. Este nuevo libro de Raúl Dorra podría definirse como un breviario de esas temáticas frustradas o postergadas para un tiempo augurado como oportuno y, por lo tanto, como materia pendiente: la semiótica del cuerpo -carne, voz, gestos- y las pasiones -sentir, llorar, dolerse, derrumbarse, deshacerse- leídas como puesta en escena de un desdoblamiento discursivo en el que está y no está, el sujeto. Desplazándose del campo de la legibilidad dominante en el ámbito semiótico, indudablemente una perspectiva como ésta tiene que causar conflicto con los procesos de legitimación académica que siempre operan como resguardo, tiende a producir una confrontación sistemática que termina funcionando como escándal leer y escribir desde otro lugar, desde el propio cuerpo convertido en interrogación retórica, no deja de plantear un desafío al viejo campo semiótico (sobre todo en las teorías de la enunciación) y un deslizamiento hacia nuevos sistemas de reflexión. Silvia Barei Raúl Dorra (2006). La casa y el caracol (para una semiótica del cuerpo), 2a. edición, Córdoba: Alción Editora, 190 pp |