En un mundo crecientemente globalizado y
desregulado, las negociaciones comerciales entre los Estados
desempeñan un
papel muy importante. A menudo, las entidades no estatales,
particularmente las
grandes corporaciones, que poseen un poder económico notable,
influencian las
negociaciones que favorecen el desmantelamiento de obstáculos a
los flujos
comerciales y de las inversiones entre los países. En el nombre
de la libertad
económica, la creación de espacios más amplios que
los que posibilitan los
mercados nacionales se convierte en un objetivo fundamental. La
articulación de
mercados transnacionales permite estructurar economías de
escala, abaratar
costos de producción y mejorar la competitividad de las
corporaciones.
Los beneficios que a los actores no estatales
como los descritos genera la globalización, son evidentes. Sin
embargo, el
panorama no es tan claro cuando se trata de las sociedades de los
países. En
América Latina y el Caribe, por ejemplo, donde todas las
naciones han llevado a
cabo en mayor o menor medida dramáticas reformas
económicas, subsiste la mala
distribución de la riqueza y por ende, el malestar social.
Así, las negociaciones comerciales
efectuadas
por estas naciones –más las que se llevan a cabo actualmente y
las que se
vislumbran en el futuro cercano- se esperaría que pudieran
generar condiciones
para mejorar la distribución de la riqueza recordando que el
objetivo último de
toda actividad económica es el bienestar social.
En el presente libro, Giovanni E. Reyes y
María
Cristina Rosas analizan dos de los procesos negociadores más
importantes en los
que participan los países latinoamericanos y caribeños:
la creación del Área de
Libre Comercio de las Américas (ALCA) y las negociaciones
comerciales
multilaterales al amparo de la Organización Mundial del Comercio
(OMC). El reto
reside en generar, en ambos casos, instrumentos que permitan el
establecimiento
de condiciones apropiadas para una inserción equitativa de las
naciones de
América Latina y el Caribe en la economía internacional,
contribuyendo, al
mismo tiempo, a una distribución de los beneficios generados. El
logro de esos
objetivos depende, naturalmente, de la voluntad política de
parte de los
principales protagonistas de la economía internacional.
Copyright © María Cristina Rosas, 2004-2009.
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