LA HISTORIA
DE NOKIA
Finlandia
es un país escandinavo, vecino de Suecia y Rusia, que cuenta
apenas con poco más de cinco millones de habitantes. Territorio
colonizado por los suecos y, al final de las guerras
napoleónicas por el Imperio Ruso, en 1917 proclamó su
independencia aprovechando la coyuntura de
la Revolución Bolchevique. Sin embargo, en víspera de la
segunda
guerra mundial, la Unión Soviética de Stalin
encabezó una contienda contra Finlandia, a la que despojó
de la tercera parte de su extensión territorial en un
“corrimiento de fronteras” que en mucho recuerda la pérdida de
más de la mitad del espacio geográfico mexicano a manos
de Estados Unidos tras la Guerra de 1847.
Al
finalizar la segunda guerra mundial, Finlandia fue obligada a suscribir
el Tratado de
Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua en 1948 con la
Unión Soviética. Este tratado, de hecho, limitó la
soberanía finlandesa y propició que se acuñara el
término de finlandización, que a menudo es empleado para
referirse a una situación de soberanía restringida. La
finlandización impidió que Helsinki se beneficiara del
Plan Marshall que el gobierno estadunidense otorgó a la mayor
parte
de los países de Europa Occidental para apoyar su
reconstrucción en la posguerra. Asimismo, evitó que
Finlandia se incorporara a la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN) y a la integración
europea. El tratado fue abrogado hasta 1993 por el Presidente ruso
Boris
Yeltsin, situación que implicó la devolución de
una
parte sustancial de la soberanía a los finlandeses, quienes, ni
tardo
ni perezosos, se incorporaron a la Unión Europea (UE) en 1995 y
actualmente
participan en la creación de la moneda comunitaria (el euro) e
intentan
lidiar con la tiranía de la vecindad que le plantea la
geografía
respecto a la convulsa Federación Rusa.
Esta
breve semblanza histórica es necesaria para contextualizar el
desarrollo de la empresa Nokia, nacida en 1865 con
características muy distintas a las que tiene hoy en día.
De hecho la compañía vio la luz cuando Finlandia era
parte del Imperio Ruso, a iniciativa de un ingeniero de nombre Fredrik
Idestam, quien estableció una fábrica de pulpa de madera
para la producción de papel en el sur del país. La
compañía, a la que bautizó como Nokia,
tuvo un gran despunte debido a la ola industrializadora imperante en
toda Europa, misma que elevó el consumo de papel y
cartón. Alrededor de la
fábrica se establecieron asentamientos humanos, y a esa
comunidad también
se le denominaría Nokia.
Fue
tal la prosperidad de la empresa, que Idestam muy pronto
estableció una red de ventas y los productos de Nokia fueron
exportados primeramente al Imperio Ruso y más tarde al Reino
Unido y Francia. Hacia la década de los 30, ya en el siglo XX,
habiendo obtenido Finlandia su independencia, China se convirtió
en un importante socio comercial del consorcio escandinavo.
Nokia
experimentó una expansión horizontal productiva debido a
múltiples circunstancias. En 1898, una fábrica finlandesa
de caucho empezó a manufacturar zapatos. Ésta empresa se
convirtió en vecina de Nokia cuando dos de los
ejecutivos de la industria del caucho decidieron establecerse cerca de
la fábrica de cartón por considerar que la disponibilidad
de energía hidroeléctrica en la zona era muy
amplia. Hacia la década de los veinte, los fabricantes de caucho
empezaron
a utilizar el nombre Nokia como marca. Además de
fabricar calzado
y llantas, la compañía comenzó a producir
también
partes industriales derivadas del caucho, gabardinas, alfombras,
pelotas
y juguetes.
Mientras
tanto, hacia 1912 una compañía de cables se
estableció en el centro de Helsinki. Los cables eran demandados
ante la creciente necesidad del envío de transmisiones con el
desarrollo de las redes telegráficas y telefónicas. Con
unos cuantos empleados, la empresa creció rápidamente y
tras la segunda guerra mundial, comenzó a exportar al mercado
soviético, en tanto las ventas a las naciones occidentales
experimentaron un despunte en los sesenta.
Ésta
empresa fue adquirida en su mayor parte en 1922 por los productores de
caucho y la propiedad de los tres consorcios empezó a girar en
torno a una sola administración. Finalmente en 1967 las tres
empresas se fusionaron para formar el Grupo Nokia.
El
involucramiento de la empresa en el ramo de las telecomunicaciones se
produjo en 1960, con la creación del departamento de
electrónica de la compañía de cables. En 1962, el
consorcio se abocó a las radio-transmisiones. La
incursión en el sector fue muy afortunada para la empresa,
porque en ese tiempo la tecnología de los semiconductores estaba
saliendo de los laboratorios para aplicarse a la industria en el mundo
real.
Hacia
1967 fue introducido el sistema de modulación de códigos
por pulsos, el cual incrementó sustancialmente la capacidad de
los cables telefónicos. Dos años después, el Grupo
Nokia se convirtió en la primera empresa en introducir el
sistema de pulsos y se colocó a la vanguardia de sus
competidores. Tan fue así que en los 70, con el desarrollo de
las transmisiones por micro-ondas, Nokia exportó equipos
de transmisión a Suecia, la Unión Soviética y
más tarde al resto del mundo. Entre sus clientes figuraban
importantes consorcios de industrias como la petrolera, el gas y las
ferroviarias. Para ese tiempo los radio-teléfonos –precursores
de la telefonía celular- ya eran una realidad. Creados en 1963,
fueron utilizados, en sus orígenes, por el ejército y
otras autoridades, así como para proporcionar servicios de
emergencia.
Una de
las innovaciones tecnológicas más importantes ha sido la
digitalización de los servicios de telecomunicaciones. Hacia los
setenta, la mayor parte de la telefonía era
electromecánica, con conmutadores analógicos y no
existía un consenso en torno al empleo de la tecnología
digital. Fue aquí donde el Grupo Nokia corrió el
riesgo de incursionar en el terreno de la digitalización y
creó el sistema DX 200, que se convirtió en la plataforma
de los conmutadores y que a la fecha sigue siendo la base de la
telefonía fija y móvil del consorcio finlandés.
En la
creación del DX 200, el Grupo Nokia decidió
emplear el lenguaje de computación a alto nivel y
microprocesadores Intel, innovaciones que probaron ser
decisivas en el objetivo central de la iniciativa, que era el
desarrollo modular.
Así, el DX 200 crece por añadidura de más
computadoras en paralelo, con lo que el usuario estaría en
posibilidad de iniciar operaciones con un pequeño conmutador al
que le puede ir agregando mayor capacidad conforme a sus necesidades.
Ello habla de la flexibilidad de ésta tecnología, que ya
en los noventa se había convertido en un éxito mundial.
Algo
que distingue al Grupo Nokia de otros consorcios especializados
en las telecomunicaciones es su capacidad competitiva y de
innovación. Nuevamente aquí para entender la
dinámica de la empresa, hay que remitirse a las
características del mercado finlandés, el cual ha
permeado sus estrategias al alentar la competencia. Recuérdese
que en el caso de otros países europeos, en los sesenta y los
setenta los conmutadores eran comprados a proveedores nacionales, y los
gastos de investigación y desarrollo estaban en manos de unas
cuantas empresas.
En
contraste, en el mercado finlandés las redes de telefonía
local fueron establecidas hacia 1880 y ninguna de ellas adquiría
su equipo de proveedores nacionales. Al incorporarse a la
dinámica de las telecomunicaciones, Nokia hubo de
responder a los requerimientos de sus clientes, lo cual llevó a
la empresa a innovar en sus productos y servicios. El efecto de
éstas políticas puede medirse en la disponibilidad de
tecnología en materia de telecomunicaciones para la sociedad
finlandesa. Según datos del Banco Mundial, Finlandia es el
país más internetizado de la Unión Europea, con 1
116. 78 usuarios con acceso a la red global por cada 10 000 habitantes
(la media imperante en la Unión Europea es de apenas 295. 48
usuarios a julio de 1999); en tanto existen 554 líneas
telefónicas por cada 1 000 habitantes (frente a 428. 71
líneas que en promedio tiene la Europa comunitaria); y existen
349. 2 computadoras personales por cada 1 000 habitantes (en la
Unión Europea el promedio es de 237. 4 computadoras).
En los
setenta, las autoridades finlandesas en materia de telecomunicaciones,
aprobaron
una legislación, similar a la implantada en Suecia, para
establecer
la telefonía móvil en los automóviles, la cual
estaría conectada a la red pública. En los siguientes
meses, los demás países nórdicos desarrollaron
iniciativas similares, sobre todo
al reconocer que los sistemas de telecomunicaciones de cada uno de esos
países
no estaba conectado con los de los demás. No existía el roaming,
como se le conoce hoy en día, y entonces se llegó a la
conclusión
de que sería necesario desarrollar una red común con
estándares
afines.
Así,
en 1981 nació el servicio nórdico de telefonía
móvil que utilizó 450 Mhz y que fue el primero en el
mundo en establecer la telefonía celular entre diversos
países, además de que fue muy exitoso. En el transcurso
de esa década, otros países europeos y del resto del
mundo siguieron los pasos de los nórdicos, a la vez que Nokia
ya estaba abasteciendo de teléfonos celulares con otros
estándares a Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia.
En 1982, Grupo
Nokia produjo el primer sistema de telefonía celular
móvil, denominado Senator. La demanda por éste
producto creció y fue necesario crear conmutadores, equipos de
transmisiones y estaciones de base para garantizar sus operaciones. Las
especificaciones de los nuevos estándares fueron publicitadas y
licitadas en una apertura a la competencia internacional.
En
1984 fue introducido al mercado el Mobira Talkman, que fue el
primer teléfono transportable. Tuvo una notable demanda en los
mercados nórdicos y ello llevó a Nokia a tener
nuevos clientes, incluyendo los estadunidenses
y los británicos. La necesidad de contar con teléfonos de
más
fácil manejo y transportación, derivó en
innovaciones
tecnológicas que fueron muy notorias en los tamaños y el
peso
de los mismos. Así, por ejemplo, mientras que el Senator
lanzado
al mercado en 1982 pesaba 9. 8 kilogramos, el Mobira Talkman
pesaba
menos de 5 kilogramos, esto es que, en un período de dos
años se logró reducir el peso del teléfono a la
mitad. En 1987, Nokia
introdujo un nuevo modelo, el Mobira Cityman que pesaba 800
gramos
con la batería. Diez años más tarde, cuando fue
introducido
a los mercados internacionales el Nokia 3110, éste
pesaba apenas
146 gramos con todo y batería.
Los
costos de los teléfonos celulares también han disminuido.
El Mobira Cityman tenía un precio, en 1987, de 24 000
marcos finlandeses (o bien 3 726 dólares, o alrededor de 38 000
pesos). Pese al alto costo,
la demanda era tan alta que literalmente los clientes arrebataban el
producto
a los proveedores.
Otro
aspecto a ponderar es la socialización de la telefonía
celular, misma que ha sido posible gracias al abatimiento de costos y a
la tecnologización del producto. Hacia 1991, el teléfono
celular era considerado como un producto para élites y para los
llamados yuppies, y
existían alrededor de 15 millones de usuarios de estos
artefactos en todo el mundo. Hacia 1996, la cifra de usuarios ya
ascendía a 135 millones y en la actualidad se estima en 400
millones en el planeta. En muchos países, incluyendo a
México, la telefonía celular rebasa con mucho, en
número de aparatos, a la telefonía fija. Para cada vez un
mayor número de personas, el teléfono celular constituye
una herramienta de trabajo esencial. En Hong Kong, por ejemplo, todos
los repartidores de periódicos se comunican a través de
teléfonos celulares.
El Grupo
Nokia fue lo suficientemente visionario para incluir
estándares de calidad que hoy en día la mayor parte de
los teléfonos celulares incorporan, por ejemplo, los datos que
aparecen en la pequeña pantalla del artefacto, los colores de
las cubiertas y los tonos de timbrado.
La
empresa ha vivido una rápida transnacionalización si se
toma en cuenta que en 1986 el 41 por ciento de sus ventas se
concentraba en Finlandia, para, diez años más tarde
colocar ahí sólo el 6 por ciento. Simultáneamente,
la conquista de nuevos mercados fue rápida y dramática.
En 1986 los mercados en el continente americano y en
Asia-Pacífico
no eran importantes, en tanto en 1996 el Grupo Nokia ya
colocaba el
16 y el 22 por ciento de sus ventas totales en esas latitudes
respectivamente.
Para
el Grupo Nokia México es un mercado en expansión
muy importante. En éstas latitudes sus competidores son
consorcios como Motorola y Ericsson, cuyos productos
cuentan con una amplia aceptación entre los consumidores. Parte
de la competencia feroz que enfrenta en el mercado
mexicano, Grupo Nokia ha tratado de compensarla con una
agresiva presencia
en América del Sur, especialmente en Argentina, Brasil y
Venezuela.
Sin embargo, la recuperación del mercado mexicano tras la crisis
de
1995 (que se ha traducido, entre otras cosas, en una creciente demanda
de
teléfonos celulares), y la dinámica que ha generado el
Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) especialmente en
el
ramo de las telecomunicaciones, alertan respecto al desarrollo de
nuevas estrategias
de expansión de las actividades del consorcio finlandés
en
México.
Por María Cristina Rosas

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