TEORÍA DEL REGIONALISMO INTERNACIONAL CONTEMPORÁNEO

(INTERREGIONALISMO, FRACASO DE LA RONDA DE DOHA,
POLITICA COMERCIAL DE EEUU Y CRISIS DEL REGIONALISMO EN AMÉRICA LATINA)

 

PROFRA.: DRA. MARIA CRISTINA ROSAS

DIVISION DE ESTUDIOS DE POSGRADO

MAESTRÍA EN ESTUDIOS EN RELACIONES INTERNACIONALES

FACULTAD DE CIENCIAS POLITICAS Y SOCIALES

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

SEMESTRE 2007-1

 

Los procesos de regionalización económica[1] son consecuencia de y a la vez facilitan la globalización[2] al unir los mercados nacionales de diversos países o territorios con lo que se crean espacios económicos de productores, consumidores, distribuidores, e inversionistas más amplios en virtud de las necesidades que tiene el proceso de reproducción y expansión del capital a escala planetaria. La competencia intercapitalista ya no sólo se libra entre los Estados-nacionales, sino entre esos grandes mercados ampliados, también llamados regiones económicas o bloques, que le imprimen un sello característico a la economía internacional de finales de siglo y milenio.


El propósito de este curso es discutir y revisar los alcances y límites de los procesos de regionalización y debatir si, ante la llamada crisis del multilateralismo clásico[3] es posible que las regiones desplacen paulatinamente a los Estados-nacionales como actores económicos preponderantes en las relaciones internacionales, haciendo necesario debatir en foros como el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), o la ahora Organización Mundial de Comercio (OMC), la pertinencia de un multilateralismo interregional o por bloques.

 

EL LUGAR DE LOS PROCESOS DE REGIONALIZACION ECONOMICA EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES

 

En la historia del sistema capitalista - incluso, con anterioridad a éste- diversas naciones han convenido en suscribir acuerdos en materia de cooperación y/o integración económica a escala regional[4]. Empero, en la medida en que los Estados-nacionales eran el núcleo básico en que se producía el proceso de acumulación originaria del capital, los acuerdos de cooperación e integración económicas de carácter inter-estatal eran más bien excepcionales. Hoy la situación ha cambiado porque el Estado-nación representa un espacio económico muy reducido para los requerimientos del sistema capitalista. Cada vez más se asume que el abaratamiento en los costos de la producción, la concreción de la competitividad, y la eficiencia e incremento en la productividad se pueden alcanzar en espacios económicos mayores, esto es, sumando diversos mercados nacionales en zonas geográficas claramente identificables y aboliendo las fronteras y limitaciones que existen entre ellos en terrenos como el flujo de bienes, servicios, capitales y, en algunos casos, personas. Los factores de la producción adquieren una extraordinaria movilidad a escala planetaria porque el mundo se ha transformado en una gigantesca fábrica que demanda que los Estados-nacionales intervengan lo menos posible en esta dinámica económica.

 

Ramón Tamames explica las ventajas de la asociación de los Estados-nacionales en iniciativas de cooperación y/o integración económicas regionales, a saber:

1. La conformación de economías derivadas de la producción en gran escala,

2. La intensificación de la competencia dentro del nuevo mercado ampliado;

3. La disminución en los problemas en las balanzas de pagos debido al ahorro de divisas convertibles;

4. La posibilidad de abordar actividades que difícilmente podrían efectuar determinados países de manera individual o por separado debido a la escasa dimensión de sus mercados nacionales, insuficiencia tecnológica, incapacidad financiera, etcétera;

5. El aumento del poder de negociación frente a terceros países o ciertas agrupaciones regionales, así como una formulación más coherente de las políticas económicas;

6. La necesidad de introducir, en el mediano o largo plazos, reformas estructurales que en el contexto nacional podrían aplazarse sine die;

7. La posibilidad de lograr, sobre la base de un rápido proceso de integración, la aceleración del desarrollo económico (no simplemente del crecimiento)[5].

 

Hay ciertamente otras razones que son ponderadas por los países que convienen en involucrarse en una dinámica de cooperación y/o integración económicas. Para Fred Bergsten, director del Instituto de Economía Internacional con sede en Washington, es menos complicado suscribir arreglos de preferencias comerciales mutuas con unos cuantos vecinos que con 123 naciones como las que pertenecen a la OMC[6]. Asimismo, en buena parte de los procesos de cooperación y/o integración regionales existentes, se ha convenido en suscribir compromisos tan ambiciosos como los acuerdos totales de libre comercio, algo que en las negociaciones comerciales multilaterales no ha podido concretarse. También resulta evidente que los procesos de regionalización han sido posibles gracias a la decisión de los países de privilegiar la cooperación sobre el conflicto y, claro, rivalidades tan amargas como las que han existido entre Francia y Alemania, Argentina y Brasil, India y Pakistán son mitigadas por la dinámica existente en la Unión Europea (UE), el Mercado Común del Cono Sur (MERCOSUR) y la Asociación del Sur de Asia para la Cooperación Regional (SAARC), respectivamente[7].

 

Así las cosas, y aunque existe una cierta discrepancia en torno a las cifras, se calcula que entre un 50 y un 60 por ciento del comercio mundial ocurre en el contexto de acuerdos comerciales o entre países que han decidido buscar la integración económica en una fecha determinada[8]. En la actualidad hay un centenar de acuerdos comerciales de cooperación y/o integración a nivel regional que habían sido notificados al GATT[9] y de los que naturalmente ya tiene conocimiento la OMC. Empero, sería necesario destacar que alrededor de una tercera parte de todos esos acuerdos, fueron suscritos en un lapso de cinco años, esto es, entre 1990 y 1994, época en que la Ronda Uruguay del GATT, al decir de los expertos, estuvo a punto de fracasar, avivando las negociaciones bilaterales en que los países se enfrascaron a manera de protección en el caso de que el sistema multilateral de comercio se colapsara. En ese período de cinco años fueron signados importantes acuerdos regionales, tales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, en 1994), el Mercado Común del Cono Sur (MERCOSUR, en 1991), el Consejo Económico Asia-Pacífico (APEC, en 1989), el Acuerdo de Libre Comercio Centroeuropeo (CEFTA, en 1992), la Unión Monetaria y Económica de África Occidental (UMEAO, en 1994), la Unión Árabe del Maghreb (UAM, en 1989), la Comunidad Económica Africana (CEA, en 1991), el Mercado Común para África del Sur y Oriental (COMESA, en 1993), el Sistema de Integración Centroamericano (SICA, en 1991), y la Asociación de Estados del Caribe (AEC, en 1994), entre los principales[10].

 

Pese a lo que podría pensarse, los acuerdos regionales referidos no son ilegales dado que desde los tiempos en que el GATT fue creado (1947), el artículo XXIV de sus estatutos ya contemplaba la posibilidad de que dos o más naciones convinieran en otorgarse un tratamiento preferencial que no tendrían que hacer extensivo a terceros. Dicho artículo es el que principalmente se refería a las uniones aduaneras y las zonas de libre comercio. Proporcionaba una serie de normas que debían ser acatadas por dichos acuerdos, incluyendo la notificación y la revisión que las partes contratantes habrían de efectuar de manera conjunta con la institución. Los acuerdos amparados en el artículo XXIV del GATT debían cumplir con el requisito de cubrir todas las esferas comerciales importantes y los miembros de un diseño regional de este tipo tendrían que poseer una política comercial respecto a terceros países que no fuera más restrictiva que las políticas individuales previas a la suscripción de dichos acuerdos regionales[11].

 


En los primeros años de existencia del GATT, el artículo XXIV no pareció presentar mayores desafíos. La regla que era acatada por los miembros de la institución era la promoción de un libre comercio multilateral. La hegemonía estadunidense hizo su parte al liderear el sistema capitalista, obligando a sus socios comerciales a desmantelar los obstáculos (principalmente arancelarios) al comercio internacional. Pero al paso del tiempo, con la recuperación económica de Europa Occidental, concretada hacia finales de la década de los 50, y el consiguiente nacimiento de las entonces Comunidades Europeas (CE), el artículo XXIV del GATT empezó a ser invocado cada vez con más frecuencia. Tan sólo en la década de los 60 surgieron instituciones como la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC, en 1960), el Pacto Andino (PA, en 1969), la Asociación del Libre Comercio del Caribe (CARIFTA, en 1967), la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, en 1960), la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ANSEA, en 1967), el Mercado Común Centroamericano (MCCA, en 1960), el Mercado Común Árabe (MCA, en 1964), y la Unión Económica y Aduanera de África Central (UEAAC, en 1964), entre otros. Esta primera ola de regionalismos fue motivada, en gran medida, por la suscripción del Tratado de Roma por seis importantes economías europeas occidentales -la República Federal de Alemania, Italia, Francia, Luxemburgo, Bélgica y Países Bajos-, temiendo que la integración de las mismas tuviera un efecto negativo en el sistema multilateral de comercio.

 

La segunda ola de los procesos de regionalización, esto es, la que se produjo en el marco del estancamiento de la Ronda Uruguay del GATT, se convirtió, sin embargo, en la más preocupante, ya que fue en ésta etapa que las regiones comenzaron a despuntar no sólo como agrupaciones de Estados, sino como mercados ampliados en una era de transnacionalización creciente, donde adquirieron personalidad propia al punto de mostrarse como actores en las relaciones económicas internacionales.

 


Si de actores se trata, el lugar más destacado correspondería a la Unión Europea, que participó como tal en la Ronda Uruguay del GATT, al tiempo que, en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) circulaba el rumor de que en la reestructuración del Consejo de Seguridad -y a efecto de terminar con el debate en torno a la pertinencia de darle o no un asiento como miembro permanente a Alemania en ese foro, debería ponderarse la posibilidad de que Bruselas tuviera un asiento en representación de  todos los integrantes de la UE. La UE también asiste a las cumbres del Grupo de los Siete (G-7) y, como es sabido, existen proyectos encaminados a delinear políticas de defensa y exterior comunitarias.

 

Claro está que la UE no es la única entidad aglutinadora de las aspiraciones económicas, políticas y sociales de un grupo de Estados que empieza a concretar posturas comunes en la escena mundial. Tal vez de manera menos visible, pero igualmente importante, los socios del MERCOSUR, la ANSEA y el Acuerdo para el Establecimiento de Relaciones Económicas más Estrechas entre Australia y Nueva Zelanda (ANZCERTA)[12] también están actuando en una dinámica que presagia un mayor diálogo interregional o inter-bloques en el que, naturalmente, las regiones tendrán cada vez más relevancia y acciones concretas en la escena mundial.

 

Dicho esto, el propósito del presente curso es caracterizar la globalización y el regionalismo, destacando sus vínculos más importantes, así como introduciendo un análisis acerca de la teoría de los regionalismos, la cual cobra especial importancia en la actualidad en el marco de la crisis del multilateralismo comercial y de las tendencias que abogan por el proteccionismo al amparo del bilateralismo y el unilateralismo en las relaciones económicas internacionales.

 

Para tal efecto, será necesario realizar la lectura de los siguientes textos:

 

Aggarwal, Vinod K. y Edward A. Fogarty (August 2003), Between Globalism and Regionalism: European Union Trans-regional and Interregional Trade Strategies, USA, University of Berkeley, disponible en http://socrates.berkeley.edu/~basc/pdf/articles/Between%20Regionalism%20and%20Globalism%20European%20Union%20Trade%20Strategies.pdf

 

European Commission (10 September 2002), MERCOSUR-European Community Regional Strategy Paper 2002-2006, Brussels, EC, disponible en http://www.snvworld.org/cds/rgEUt/Strategy%20papers/regional-Mercosur.pdf

 

Gobierno de Chile (October 2004), Joint Feasibility Study on a Free Trade Agreement between Chile and China, Santiago, Gobierno de Chile, disponible en http://www.direcon.cl/documentos/Estudio%20Factibilidad%20Acuerdo%20Chile-China.pdf

 

Jackson, James K. (April 27, 2005), Trade Agreements: Impact on the US Economy, Washington D. C., CRS Report for Congress, disponible en http://vienna.usembassy.gov/en/download/pdf/trade_agreements.pdf

 

Jank, Marcos Sawaya (coordinator) (September 10th, 2004), EU-MERCOSUR Negotiations on Agriculture: Challenges and Perspectives, Sao Paulo, ICONE, disponible en http://www.brasiluniaoeuropeia.ufrj.br/en/pdfs/eu_mercosur_negotiations_on_agriculture_challenges_and_perspectives.pdf

 

Nowak-Lehmann D., Felicitas e Inmaculada Martínez-Zarzoso (2004), MERCOSUR-European Union Trade: How Important is EU Trade Liberalisation for MERCOSUR’s Exports?, Goettingen, Goettingen University, disponible en http://www.iai.wiwi.uni-goettingen.de/klasen/cege2004.pdf

 

O’Neil, Jim (2004), Dreaming with BRICs: The Path to 2050, New York, Goldman Sachs, disponible en http://www.gs.com/insight/research/reports/99.pdf

 

OXFAM International (December 2005), What happened in Hong Kong?, London, OXFAM Briefing Paper, disponible en http://www.oxfam.org/en/files/bp85_hongkong/download

 

Revista Economía Informa, núm. 335, julio-agosto 2005 (China y México: ¿hacia una relación estable o conflictiva?), disponible en http://132.248.45.5/publicaciones/econinforma/pdfs/335/01INDICE.pdf

 

Schiff, Maurice (April 2002), Chile’s Trade Policy: An Assessment, Santiago, Banco Central de Chile, disponible en http://www.bcentral.cl/eng/stdpub/studies/workingpaper/pdf/dtbc151.pdf

 

Yu, Yongding (July 31st, 2004), China’s Trade Policy, Beijing, Chinese Academy of Social Sciences, disponible en http://www.apec.org.au/docs/China04YuYongding.pdf


 

 


 

 


T E M A R I O

 

1. INTERREGIONALISMO Y GLOBALIZACIÓN EN EL CONTEXTO DE LA RONDA DE DOHA.

 

1. 1. El fracaso de la Ronda de Doha en 2006: escenarios y opciones.

1. 2. Unilateralismo, bilateralismo, regionalismo e interregionalismo: ¿obstáculos o complementos del multilateralismo?

1. 3. El interregionalismo, fase superior de la globalización.

 

2. POLÍTICA COMERCIAL DE LAS GRANDES POTENCIAS.

 

2. 1. Estados Unidos y el auge de las negociaciones comerciales bilaterales.

 

2. 2. Unión Europea, su ampliación y el auge de las negociaciones interregionales.

 


3. POLÍTICA COMERCIAL DE PAÍSES EN DESARROLLO.

 

3. 1. China

 

3. 2. Brasil

 

3. 3. México

 

4. ALGUNAS NEGOCIACIONES COMERCIALES RELEVANTES EN EL MOMENTO ACTUAL.

 

4. 1. El Acuerdo Interregional .

 

4. 2. El Acuerdo de Libre Comercio entre China y la ANSEA.

 

5.  ¿CRISIS DEL REGIONALISMO EN EL CONTINENTE AMERICANO?

 

<>5. 1. El  ALCA.

5. 2. La Comunidad Andina de Naciones.

5. 3. El Mercado Común del Sur.

 

EVALUACIÓN

 

- Asistencia (obligatoria)                                                                             10 %

 

- Realización de tres exámenes parciales                                                        40 %

 

- Realización de las lecturas y discusión en clase

y presentación oral previa del trabajo de investigación                                     25 %

 

- Trabajo final de investigación                                                                      25 %

 

 



[1] Para los fines de la presente reflexión, la regionalización económica es considerada como el proceso de cooperación y/o integración que dos o más Estados o territorios geográficamente cercanos entre sí, convienen en llevar a cabo.

[2] Aun cuando existen distintas definiciones en torno al concepto de globalización, para efectos del presente análisis se le utilizará como sinónimo de transnacionalización y como proceso caracterizado por la integración creciente de los mercados mundiales de bienes, servicios y capitales. Véase, The World Bank, Global Economic Prospects and the Developing Countries, Washington D. C., The World Bank, 1996, p. 3.

[3] El multilateralismo clásico referido al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) es aquél que se producía teniendo como actores fundamentales a los Estados-nacionales. En la medida en que nuevos actores se han incorporado al comercio internacional, por ejemplo, las empresas transnacionales y las mismas regiones, además del tan llevado y traído deterioro del Estado-nación, se habla de la crisis del multilateralismo clásico. Para un análisis más profundo en torno a este tema véase Rosas, María Cristina, Crisis del multilateralismo clásico: política comercial externa estadunidense y zonas de libre comercio, México, Instituto de Investigaciones Económicas/Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM, 1995.

[4] Los historiadores registran, por ejemplo, el caso de Gran Bretaña y Escocia, quienes propusieron una unión entre 1547 y 1548, así como la unión real en 1603; cien años después, el Acta de Unión entre Inglaterra y Escocia estableció una unión política y económica. En Francia, Colbert había planeado hacia 1664, unir todas las provincias del reino integrando una unión aduanera, plan que fracasó. Empero, todas las barreras internas fueron abolidas por el gobierno revolucionario entre 1789 y 1790. En Canadá, que se encontraba bajo la dominación británica, las provincias de Québec, Ontario, Nueva Escocia y Nueva Brunswick convinieron en concretar el libre comercio en alimentos y materias primas hacia 1850, y más tarde fue suscrito el Tratado de Reciprocidad con Estados Unidos a fin de erradicar todas las barreras a los productos naturales de ambas naciones en 1854. En 1867, al crearse la Confederación Canadiense con el Acta Británica de América del Norte, se estableció el libre comercio en todo el territorio canadiense. En Estados Unidos, los colonos habían fijado diferentes aranceles a distintos productos, pero con la adopción de la Constitución en 1789, los estados en lo individual desmantelaron sus impuestos arancelarios para el comercio mutuo. Los principados alemanes, entre 1813 y 1815 no lograron concretar una unión aduanera dado que en ese tiempo estaban creando aranceles en sus 38 fronteras. Prusia abolió los aranceles en 1818 y a través de acuerdos bilaterales o plurilaterales entre 1818 y 1828 creó tres uniones aduaneras, a saber: 1) la de Württemberg-Bavaria; 2) la de Prusia-Hesse-Darmstadt; y 3) la Unión Germana Central; finalmente en 1833 se creo el Zollverein Germano único, que estuvo vigente de 1834 a 1871. Otros ejemplos de uniones aduaneras en Europa han sido la que Austria instituyó con los países vecinos entre 1775 y 1879; la Confederación Suiza, creada en 1848 con una unión económica; la unión de los estados italianos en una unificación aduanera durante 1860 a 1866; la unión aduanera instituída entre Suecia y Noruega en 1874-1875; la unión aduanera formada por Bélgica y Luxemburgo en 1921; y la unión aduanera del BENELUX nacida en 1944 (y cuya entrada en vigor se produjo en 1947) entre Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. Véase World Trade Organization, Regionalism and the World Trading System, Belgium, WTO, 1995, p. 6.

[5] Tamames, Ramón, AIntegración y desintegración económicas en Europa y en las Américas@, en IMRED, Paradojas de un mundo en transición, México, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1993, pp. 81-82.

[6] Esta es una de las razones frecuentemente citadas como causante del alargamiento que comenzaron a experimentar sobre todo las últimas dos rondas de negociaciones comerciales multilaterales celebradas al amparo del GATT, la Tokio (que tuvo una duración de 1973 a 1979) y la Uruguay (que se inició en 1986 y terminó hasta 1993).

[7] Bergsten, C. Fred, AGlobalizing Free Trade@, en Foreign Affairs, May/June 1996, Volume 75, Number 3, p. 106.

[8] Ibid. La Organización Mundial de Comercio, calcula en un 50. 4 por ciento el comercio intrarregional respecto al comercio internacional. Véase World Trade Organization, Op. Cit., p. 39.

[9] Bergsten se queja de que de esos 100 acuerdos notificados al GATT, ninguno ha sido rechazado y sólo dos han sido aprobados y sugiere que el regionalismo en la actualidad, siendo tan dominante, demanda de la OMC disposiciones más enérgicas a fin de garantizar que los acuerdos regionales bilaterales evolucionen de manera abierta. Véase, Bergsten, C. Fred, Op.cit., p. 110.

[10] Para un recuento detallado de las instituciones de cooperación y/o integración regional existentes, por ejemplo, en los países de menor desarrollo, véase UNCTAD, State of South-South Cooperation. Statistical Pocket Book and Index of Cooperation Organizations, Geneva, UNCTAD, 1995.

[11] World Trade Organization, Op. cit., p. 7.

[12] El ANZCERTA fue creado en 1983. Se le considera uno de los acuerdos de liberalización comercial más exitosos del mundo desde el punto de vista de que todas las barreras al comercio en bienes entre los dos países fueron desmanteladas en 1990 en vez de 1995, como se tenía originalmente planeado. En 1988, el Protocolo sobre Comercio en Servicios liberalizó el flujo en servicios comerciales y cada vez se ha puesto más atención a la armonización de legislaciones empresariales, procedimientos aduanales y cualquier otra cosa que contribuya a expandir o inhibir la relación económica entre estos dos países del Pacífico Sur. Véase Evans, Gareth y Bruce Grant, Australia=s Foreign Relations in the World of the 1990s, Melbourne, Melbourne University Press, 1995, 2nd, p. 177.



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