El día que el Anti-Profeta de la Nada, El Ciríaco,
arribó, nada había cambiado, todo seguía muerto y decaído…
Tenía una altísima misión encomendada: Susurrar la Nada.
Para hacerlo necesitaba concretar la ascesis y la potencia suficientes…
Cuando su piedad y su fortaleza hicieron temblar a los suelos tanto como a las
estrellas, a los cosmos y a los Cielos sin lugar y a los Muros Sin Dolor…
Entonces tomó camino.
“Hoy empieza el día del Cero, en el año del Cero, y mañana
será el día del doble cero, y el año entrante, El Año
del Doble Cero, de esta manera:
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¡NO SEAN LOS UNOS PUES PERECIERON A LA CONQUISTA DEL INFINITO¡