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Más sobre la Historia del PIMEEL PIME: Más de 155 años de misión.Por p. Piero Gheddo El PIME (Pontificio Instituto Misiones Exteriores) nació el 30 de julio de 1850 en Saronno (Milán) del gran corazón de Pio IX, que dio un vigoroso empujón a las “misiones extranjeras”. No obstante la enorme dificultad de su pontificado, Pio IX deseaba que también en Italia naciese un Instituto de clero seglar y de laicos según el modelo de las “misiones extranjeras” de Paris, brazo derecho de Propaganda FIDE (la Congregación Vaticana para la evangelización de los pueblos) para el Asia; en 1847 comunica al Arzobispo de Milán, Mons. Romilli, que en la metrópolis Lombarda debía nacer el seminario misionero italiano. La propuesta cae en un terreno fértil. El nacimiento de la “Propagación de la Fe” en Lión (1822) y sus iniciativas y revistas populares habían ya inflamado el joven clero ambrosiano. El padre Angelo Ramazzotti, superior de los Oblatos de Rho, quién desde niño sentía un fuerte amor por las misiones y había orientado algunos jóvenes clérigos y sacerdotes al apostolado misionero invitándoles a órdenes y congregaciones religiosas, se propone entonces a Mons. Romilli para la naciente obra y funda el “Seminario Lombardo Misiones Exteriores”, en su casa paterna de Saronno, con los primeros 15 sacerdotes milaneses y dos laicos (en 1851 se trasladó a Milán). El “Seminario Misionero nace bajo la tutela de la Conferencia Episcopal de Lombardia: los obispos firman el acta de fundación el 1 de diciembre de 1850, con un texto que, según el cardenal Carlo María Martini, expresa la teología de la Iglesia local y su misionariedad en términos que anticipan el Vaticano II”. De hecho, los obispos afirman que no puede ser un “obstáculo para la diócesis el tener que renunciar a sacerdotes considerados como necesarios”; ya que más bien, “es interés de cada Iglesia particular, el expandirse de la Iglesia Universal y toda diócesis, de cualquier modo, es llamada a proporcionar, para este fin, su contingente de milicia apostólica”: así instituyen su “Seminario Provincial” para las misiones, con la esperanza de que también en otros lugares, sobre todo donde abunda el clero, abran los obispos a sus jóvenes sacerdotes la posibilidad de esta carrera… “que se formen estos institutos para la prueba, la educación, y la asistencia de los aspirantes a las misiones extranjeras”. Un inicio modesto, pero con un gran espíritu de donación a las “poblaciones más lejanas y abandonadas”; de hecho, los primeros 7 misioneros eligen ir a dos pequeñas islas de Oceanía (Rook y Woodlark), que habían sido abandonadas por los misioneros Maristas, con pueblos que vivían en la edad de la piedra. Después de tres años son obligados a retirarse, dejando en su lugar dos muertos, uno de ellos es el joven mártir Juan Mazzucconi, beatificado en 1984. El carisma de ir a las fronteras extremas de la cristiandad se ha quedado como una preciosa heredad de fundación y se ha manifestado una y otra vez aceptando de la Santa Sede misiones abandonadas o rechazadas por otros. El Seminario Lombardo Misiones Exteriores, nacido para enviar a la misión sacerdotes diocesanos y laicos, está al origen del moderno movimiento misionero en la Iglesia italiana, por medio de varios instrumentos: difusión en Italia de la Obra de Propagación de la Fe y de la Santa Infancia; fundación de la Unión Misionera del Clero (1916); envolucramiento de obispos, sacerdotes y seminarios en la misión “ad-gentes”; ejemplo y estímulo para la fundación de otros institutos misioneros; nacimiento de la primera revista misionera italiana (Mondo e Missione). Como Pontificio Instituto Misiones Exteriores, el PIME nace por voluntad de otro Papa, Pio XI, que en 1926 unió el Seminario Lombardo Misiones Exteriores con el Pontificio Seminario de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo de Roma para las Misiones Exteriores, fundado en Roma en 1871 por Mons. Pietro Avanzini, con características similares al Instituto de Milán y aprobado por Pio IX en 1874: envía sus miembros a China, México, Australia, Sudan, Egipto, Estados Unidos, al servicio de las Iglesias Locales. Los dos seminarios misioneros tuvieron desde el principio la característica de enviar a la misión sacerdotes diocesanos (el Seminario Lombardo también laicos), sin pedir que se hicieran religiosos (¡los “Fidei Donum” un signo antes!); con la tarea exclusiva de la misión ad gentes, primer anuncio y fundación de la Iglesia local en los territorios que les asignaban Propaganda Fide. Del PIME nacieron en 1936 las Misioneras de María Inmaculada que hoy cuentan alrededor de 800 religiosas que trabajan en los cinco continentes junto con los misioneros. En los últimos años han nacido las Misioneras Laicas consagradas de por vida a la misión, la ALP (Asociación Laicos Pime), hombre y mujeres que se comprometen por algunos años en proyectos misioneros. En 155 años, con un número limitado de misioneros que nunca ha rebasado las 700 unidades (hoy somos 550), el PIME ha fundado 40 Diócesis, sobre todo en Asia, pero también en otros continentes. Hoy en día trabaja además que en Italia, en 17 países, 1 en Oceanía, 3 en las Américas, 3 en África y 10 en Asia. El Instituto ha dado a la Iglesia:
El 9 de marzo de 1958, el Cardenal Angelo Roncalli, patriarca de Venecia (y después de algunos meses, Papa Juan XXIII), definía el PIME “la creación misionera más insigne en tierra de Italia en este último siglo” (discurso para el traslado a Milán del cuerpo de Mons. Angelo Ramazzoti). La evolución histórica del Seminario Lombardo Misiones Exteriores ha tenido dos cambios sustanciales desde su origen. El primero ha sido el cambio de “Seminario Lombardo” a “Pontificio Instituto”. Un cambio que quiso el Papa, pero que también los nuevos tiempos requerían: el Código de Derecho Canónico (1917), imponía reglas muy estrictas para la incardinación del clero y no admitía la posibilidad de enviar sacerdotes diocesanos a la misión; el Instituto tenía que incardinar sus misioneros, quitándolos de sus diócesis de origen. Pero sobre todo los sucesores de los obispos lombardos, que firmaron el acta de fundación en 1850, perdieron interés en su seminario misionero, enviando menos vocaciones y no aceptando en la diócesis los que regresaban de las misiones. Esto obligaban el Seminario Lombardo a estructurarse en Italia: la primera “Casa Apostólica” en Monza en 1911 (61 años después de la fundación) y luego otros seminarios a varios niveles, centros de animación misionera y vocacional, asilos para los que regresaban de las misiones (Lecco), Dirección General en Roma (1951) y más estructurada que en el pasado. El padre Paolo Manna (ya misionero en Birmania), superior general de 1924 a 1936 y fundador ( en 1916) de la Unión Misionera del Clero (hoy Pontificia Obra Misionera) fue el gran impulsor de este cambio. El segundo gran cambio ha sido la internacionalización, actuada progresivamente en los últimos 50 años y aprobada por la Asamblea General de 1989, celebrada en Tagaytay en las Filipinas, que abrió sin ninguna limitación las puertas del PIME a los miembros no italianos. Este cambio ha necesitado mucho valor y no ha sido siempre bien aceptado por la discusión surgida en el Instituto entre los que quieren permanecer fieles a nuestra tradición y los que piensan que la evolución misma del mundo (globalización) y de las Iglesias jóvenes requiere de la internacionalización. En el pasado, el Instituto no tenía una política de expansión en el extranjero (así como las congregaciones religiosas), pero tampoco se excluía por principio. Según las reglas de 1886 del Seminario Lombardo Misiones Exteriores (confirmada por las Constituciones de 1925) podían ser aceptados en el PIME sacerdotes europeos y también sacerdotes indígenas educados en las misiones. Pero en la práctica, hasta los años recientes, el PIME solo se ha preocupado por formar candidatos italianos y por fundar la Iglesia en los nuevos territorios que ha evangelizado, excluyendo la fundación del Instituto. La situación ha cambiado progresivamente en los últimos 40-50 años, las jóvenes Iglesias han madurado, tienen más vocaciones que las Iglesias de la cristianidad antigua y quieren ser misioneras. El 31 de agosto de 1969 en Kampala (Uganda) Pablo VI gritó: “¡ustedes los africanos ya son misioneros de ustedes mismos!”. En ese tiempo parecía una afirmación atrevida, en realidad era una indicación profética: han pasado muchos años y hoy en día ya nadie tiene duda que la iniciativa misionera en la Iglesia esta siendo tomada por las Iglesias jóvenes. Juan Pablo II en la Redemptoris Missio (Encíclica de 1990, en el 25 aniversario de Ad Gentes), insiste una y otra vez sobre el compromiso misionero de las Iglesias jóvenes hasta decir: “son ustedes hoy la esperanza de esta nuestra Iglesia que tiene dos mil años: siendo jóvenes en la fe, tienen que ser como los primeros cristianos e irradiar entusiasmo y valor…” (R.M. 90). Hoy, los Institutos Misioneros están siendo aún más solicitados para que abran su carisma misionero a las Iglesias jóvenes que ellos mismos fundaron y para que eduquen y envíen misioneros miembros de estas Iglesias, las cuales a menudo no tienen personal suficiente para el cuidado pastoral de sus cristianos, pero se dan cuenta de la verdad de lo que ha dicho Juan Pablo II en la Redemptoris Missio (R. M. 2) “¡La fe se fortalece donándola!” y se esmeran por hacer misioneros sus cristianos. Es por esto que tienen necesidad del carisma de los Institutos Misioneros. El PIME ha nacido para fundar nuevas Iglesias, pero también para hacerlas misioneras. Por esta razón el PIME ha ayudado en la fundación de institutos misioneros locales, dependientes de las conferencias episcopales en Brasil, Tailandia, India, Filipinas y Birmania. Nuestro cambio hacia la internacionalización se cumplió también por la invitación de los Obispos de las Misiones. Hoy el PIME tiene dos seminarios en Italia, 4 en la India (donde en 150 años hemos fundado 10 Diócesis), uno en Brasil y en las Filipinas, pero ya tenemos miembros de Estados Unidos, Brasil, India, Filipinas, Japón, China, Vietnam, Bangladesh. En las jóvenes Iglesias donde trabajamos, el Instituto está presente en el servicio pastoral requerido por los Obispos y para orientarlas hacia la misión ad gentes, primeramente con el ejemplo: estamos en situaciones de frontera en China y Camboya, entre los tribales de India y Bangladesh, en el sur de las Filipinas, en Papua Nueva Guinea, Guinea Bissau, Amazona y México. Siendo Instituto Pontificio exclusivamente misionero, el PIME siente la grave responsabilidad de contribuir, según su carisma original al reto imperante de la Iglesia en el tercer milenio: ser un pueblo de Dios todo misionero.
Parroquia San Agustín. Cuanacaxtitlán, Gro. C.P. 41602 México. Tel. +52 741 4127023 / Fax. +52 741 4127024 Mail: info@pime.org.mx Messenger: segum@hotmail.com |