El pasado miércoles, el Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, durante la XXII Sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, hizo un llamado de vital importancia a los tres poderes de la Unión y a los tres órdenes de Gobierno, a quienes dijo que sí es posible ganar la batalla por la seguridad pública.
Luego de una serie de acontecimientos violentos en nuestros municipios, en el Estado y en los demás Estados de la República Mexicana, que han pintado un panorama de muerte, temor y desconfianza, escuchamos a la máxima autoridad del país convocando los esfuerzos de los poderes de la Unión y los tres órdenes de Gobierno en un tema prioritario del que dependen el bienestar y el progreso de los mexicanos.
En el mensaje del Presidente, llama particularmente la atención el señalamiento que hace como condición para ganar la batalla por la seguridad pública, pues indica que para eso es necesario “permanecer unidos, debemos cerrarle el paso a la delincuencia a cualquier posibilidad de cobertura policíaca o política y actuar como un sólo cuerpo a nivel nacional”.
La información que recibimos a través de los medios de comunicación, difundida por periodistas con un alto sentido del servicio, aún a costa del peligro que corren sus vidas, nos ha mostrado que indudablemente el crimen organizado se ha podido extender, causando el sufrimiento de muchas familias, a causa de la protección que les han brindado elementos de los cuerpos de seguridad y personajes de la política.
Esta complicidad ha traído muchas consecuencias, como la dificultad para hacer efectivo el derecho de las familias a la seguridad pública, la desconfianza de la población en sus autoridades para denunciar los hechos delictivos, la impunidad de los delincuentes, el peligro para la salud y la vida de jóvenes y niños que han caído en la adicción a las drogas, con ello la afectación a las familias y la misma sociedad, etc.
El llamado del Presidente Felipe Calderón tiene que concretarse en acciones coordinadas entre los tres niveles de gobierno, donde la ética tiene un papel de primer orden. Por ejemplo, es necesario que se promueva la profesionalización de los cuerpos de seguridad y de las instituciones encargadas de procurar y administrar justicia, no solamente en cuestiones técnicas y científicas sino también éticas, con miras a recuperar la confianza de los ciudadanos.
Los mexicanos necesitan unirse y tomarle la palabra al Presidente para construir un país donde sea posible vivir con paz, orden y legalidad. La sociedad tiene que participar verificando que la autoridad lleve a cabo el saneamiento de los cuerpos de seguridad y las instancias de procuración de justicia para que sean confiables y garanticen una lucha a fondo contra el narcotráfico y toda forma de delincuencia organizada.
Además, los padres de familia pueden hacer mucho si educan convenientemente a sus hijos, inculcándoles los valores que los hagan hombres y mujeres practicantes de la honestidad, la justicia, la verdad, la solidaridad, el amor. Esto se reflejará en la vida social y contribuirá al progreso de nuestra nación.