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Noticias PIME

30/12/2007

Acapulco − La familia humana generadora de paz.

Hoy la Iglesia celebra el Día de La Sagrada Familia, un acontecimiento que coincide con el tema que proponemos a reflexión a partir del Mensaje de Su Santidad Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz. Este evento tiene lugar el primer día del mes de enero de cada año.

Para este 2008, el Papa Benedicto XVI ha querido centrar su mensaje en el tema “Familia humana, comunidad de paz”, para recordarnos que “la familia es la primera e insustituible educadora de la paz”, porque “en una vida familiar «sana» se experimentan algunos elementos esenciales de la paz: la justicia y el amor entre hermanos y hermanas, la función de la autoridad manifestada por los padres, el servicio afectuoso a los miembros más débiles, porque son pequeños, ancianos o están enfermos, la ayuda mutua en las necesidades de la vida, la disponibilidad para acoger al otro y, si fuera necesario, para perdonarlo."

Siendo la familia el «lugar primario de “humanización” de la persona y de la sociedad», tenemos que analizar y denunciar los factores que amenazan a las familias de nuestra región, porque lo que debilita a la familia también debilita a la sociedad.

Una de las amenazas es la pobreza que impide a las familias satisfacer sus necesidades principales y altera la estabilidad de las familias de forma tal que las consecuencias pueden ser la emigración, la desintegración familiar, la delincuencia, el trabajo de los menores de edad, las adicciones y la prostitución, entre otras.

Otra amenaza es la “cultura de la muerte” que refleja un profundo desprecio a la vida y la dignidad humana. El aborto, la eutanasia, la delincuencia organizada, la violencia, y toda práctica que elimina a un hijo de Dios para satisfacer intereses egoístas, rompen la paz.

Al interior de las familias también existen amenazas como el machismo y la violencia intrafamiliar. Ambas prácticas conducen, no pocas veces, a la desintegración familiar, además de que afectan el desarrollo humano de los miembros de la familia.

Otra amenaza la constituye el individualismo como ideología y actitud insolidaria, que da pie a modelos de familia distorsionados como las que excluyen la posibilidad de los hijos, las que se constituyen a partir de parejas del mismo sexo y las que no se conciben como definitivas, entre otros.

Para construir la paz, necesitamos contar con familias sanas, y el estado y la sociedad tienen que colaborar con ella. La familia, al tener el deber de educar a sus miembros, es titular de unos derechos específicos. La negación o restricción de los derechos de la familia, al obscurecer la verdad sobre el hombre, amenaza los fundamentos mismos de la paz. Por tanto, quien obstaculiza la institución familiar, aunque sea inconscientemente, hace que la paz de toda la comunidad, nacional e internacional, sea frágil, porque debilita lo que, de hecho, es la principal agencia de paz.

La familia, como lugar que permite tener experiencias determinantes de paz, implica una gran misión para el matrimonio. Muchos conflictos, de todo tipo: económicos, políticos, sociales y culturales se evitarían si formáramos familias que educaran para la paz.

A la Sagrada Familia de Nazareth, referente para construir familias artífices de paz, encomendamos a todas las familias del estado de Guerrero. Que el Señor las ayude a sanar y las bendiga en abundancia en este año que estamos por comenzar.

 

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