A través del Proceso de Coaching, logramos:
Alineación de los valores personales con los organizacionales.
Balanceo de valores profesionales y personales.
Afinar las habilidades de liderazgo par guiar y desarrollar a otros.
Utilización de las diferencias individuales para enriquecer, no para confrontar.
Lograr comunicar seductoramente, los valores, la misión, la visión, las estrategias y los planes de la empresa.
Dar a conocer detalladamente a los colaboradores, tanto el contexto del negocio como los objetivos y los planes.
Hacer comprender plenamente a los subordinados todo lo que estos objetivos y planes conllevan.
Utilizando habilidades de Coach, el líder puede:
Compartir emocionalmente la satisfacción de los logros y con ello comprometer con pasión a sus colaboradores en el éxito.
Ejercer su influencia idealizada; al provocar en sus colaboradores la identificación y la emulación, en su papel de modelo admirado, respetado y confiable, de capacidades, persistencia y determinación extraordinarias, con altos estándares tanto de desempeño como éticos y morales.
Generar motivación inspiradora, al plantear objetivos desafiantes, comprensibles, alcanzables y significativos, que estimulan el espíritu de equipo, crean optimismo y entusiasmo; al visionar y comprometerse con metas y estados deseados atractivos y compartidos, generando expectativas que se comunican clara y oportunamente.
Estimular intelectualmente, al expandir las habilidades, promoviendo la creatividad, la innovación, la búsqueda de soluciones e ideas nuevas aunque resulten controvertibles, cuestionando las presuposiciones, reenmarcando los problemas, viendo situaciones antiguas desde nuevas perspectivas y sin criticar públicamente errores cometidos.
Dar consideración individualizada, dando especial atención a las necesidades de desarrollo del potencial y logro de cada quién, siendo guía y Coach, delegando de manera efectiva, creando con ello nuevas oportunidades de aprendizaje y crecimiento; el reconocimiento y la aceptación de las diferencias individuales al interactuar con los integrantes de su equipo, supervisándolos sin crear la sensación de tener atrás a un capataz.
Facilitar a los demás hacerse dueños de su trabajo, en vez de verlo como algo que pertenece y es creado por su jefe o empleador y realizarlo sin necesidad de que alguien este constantemente supervisándolos y controlándolos.
Generar en otros la capacidad de tener iniciativa propia, auto evaluarse, ser auto-correctivos, en vez de depender de que otros determinen cuales son los problemas, inicien los ajustes, o determinen si las cosas están yendo bien.
Impulsar el ser guiados por sus propias visiones en su trabajo, en vez de no tener una visión o depender de la visión de la autoridad.
Hacer que los demás tomen responsabilidad por lo que les sucede en el trabajo, tanto externa como internamente, en vez de ver sus circunstancias internas presentes y posibilidades externas futuras como causadas por otra persona.
Hacer de sus colaboradores expertos en sus roles, cargos o carreras específicos, en vez de tener una actitud de aprendiz o de imitación en lo que hacen.
Lograr que haya una concepción de la organización desde afuera hacia adentro, como un todo; que cada individuo vea su relación con el todo, en vez de ver al resto de la organización y sus partes solo desde la perspectiva de su propia área, desde adentro hacia afuera.