Historia de la medicina tradicional maya

Quien es el DR: Rafael Yates Sosa .

Nació en Mérida, Yucatán en año 1940 y desde antes de graduarse de medico cirujano fue maestro de botánica en la preparatoria del Colegio Americano, destacándose por promover los fines de semana organizando viajes en el estado de Yucatán para estudiar las plantas en su medio natural sus clases eran eminentemente practicas y el alumno tenia que llevar un ejemplar en una maceta para hablar de su características físicas y sus alcaloides. Eso fue en año de 1994-1966, después se traslado a hacer su servicio social en la población de Panaba, y RIO de Lagartos lugar que estaba plagado de curanderos pero en lugar de combatirlos tubo relaciones con ellos y noto la mortandad de neonatos debido que los comadronas de aquel entonces despues del nacimiento cortaban el cordón umbilical con un hoja nieva de Gillette pero “cauterizaban “ los extremos cortados con el calentamiento de una chancla que usaban y eso produjo infinidad de casos de muerte por tétanos neonatal. Como trabajaba como medico de la Secretaria de Salubridad, comunico el caso a las autoridades y propuse que se llame y organice a las comadronas para que les dieran curso de higiene y les proporcionaran material antisépticos y aparatos para esterilizar cosa que se efectúo y se acabaron las muertes innecesarias.

Otro problema es que las parteras usaban ámpula de “pitosina” mismas que aplicaban sin criterio medico y cunado el niño se encontraba en mala posición fetal contraían las matriz muriendo el producto, por que a veces repetían la dosis y tetanizaban el útero, afortunadamente esos también se acabo.

Las investigaciones del Dr. Yates lo llevaron a descubrir por que las mujeres acudían al centro de salud para su control prenatal y a la “hora del parto” acudían a la comadrona y según sus investigaciones a que gracias a la evangelización de los frailes o curas de españoles les infundieron la “vergüenza” de que un hombre les viera los genitales, por eso se usa hasta ahora a las parteras o sea eso creencia quedo como un atavismo cultural” Los primitivos usaban escasa ropa y eso por el clima obviamente, de allá que los “ropas regionales” son inventos de los españoles una reminiscencia. De esos casos es el por ejemplo “dar CHUCHU en publico “ y no uso de calzones” por cierto muy saludable por que tiene más ventilación.

Otro innovación farmacológica es el uso de la miel como desinflamatorio y cicatrizante de ulceras y heridas que se usa en hospitales mezclado con furacin.

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Los mayas y los pueblos de área maya veían la vida como una constante lucha entre el Bien y el Mal, entre dioses benévolos y malévolos. Esto creaba importantes conexiones interdependientes entre salud, enfermedad y religión. Para cada enfermedad había una deidad que la provocaba y otra que protegía a la persona enferma.

En la medicina maya las enfermedades podían tener diversos orígenes.
Por una parte estaba la etiología divina, donde la enfermedad se producía como castigo por haber ofendido directamente a los dioses o a sus leyes, ya sea por la violación de diversos tabúes, por desobedecer a los padres, por cometer abusos sexuales con parientes consanguíneos o por practicar la sodomía.


Era frecuente que los dioses, especialmente el dios de la muerte, adoptaran diversas formas semihumanas para provocar el mal entre los hombres. Entre los zotziles tomaba la forma de ik´ál, un hombre enano y negro que olía a cuervo y se alimentaba de carne humana, vivía en las cuevas de las montañas y acechaba a los hombres y mujeres fuera de los poblados o en caminos solitarios, anunciando siempre su presencia lanzándoles piedras o silbándoles. Otras veces se manifestaba como natikiljol, un indio con una larga cabellera que le llegaba hasta el suelo; como nalapatok, un demonio alto con dos caras y dos pares de pies, o como mukta-pishol un ser diabólico cuyo nombre se traduce como "sombrero grande". También podía tomar forma de mujer vieja, me´chamel la madre de la enfermedad, o como una mujer joven y hermosa, shpakinté que atrapaba a los hombres al volver del trabajo.

El inframundo de los mayas era un lugar de tinieblas gobernado por un grupo de dioses denominados Bolontikú , los "Nueve Señores de la Noche ". El principal dios de éste grupo es Cumhau, conocido también con otros nombres, como Ah Puch, Yum Cimil o Kisin.

KISIN : Es el espíritu maligno de los terremotos. Vive abajo la tierra en un purgatorio donde todas las almas están un tiempo, excepto los soldados muertos en la batalla y las mujeres que murieron de parto.

Suele representarse por un esqueleto humano o también por un individuo con la mandíbula inferior, la nariz y las costillas descarnadas. Su color es el amarillo, tonalidad de las manchas que tienen los cadáveres en su descomposición. Es un dios maligno y vengativo cuya presencia trae malas consecuencias a quién le invoca.

Ixchel

Diosa maya lunar, compañera del sol, y por lo tanto, deidad creadora. Su influencia se manifestaba en las mareas, las lluvias que producían inundaciones, en la menstruación y en ciertas enfermedades. Por ello era patrona de la fecundidad, la procreación, el nacimiento de los niños, la medicina, la adivinación y el tejido

Zamná , también llamado Itzamná , gran sacerdote maya llegado con los Chanes de Bacalar (después llamados Itzáes ) para fundar y establecerse en Chichén Itzá , hacia el año 525 DC , "durante la primera bajada, o bajada pequeña del oriente, que mencionan las crónicas".

La importancia de Zamná como fecundo creador de la cultura maya deriva de su llegada a Chichén Itzá en la época de su fundación.

La influencia de Zamná siguió la ruta de los Chanes hacia el poniente quienes, en su trayecto por la península, fundaron otras ciudades populosas, hoy importantes, como Ek balam, Izamal , Motul y T-hó, la actual Mérida , la de Yucatán.

Izamal , en Yucatán, ha sido considerado como el centro principal del culto a Zamná, ya que según la tradición, en esa ciudad vivió después de haber salido de Chichén Itzá, y ahí murió. Se afirma, inclusive, que sus restos fueron enterrados en los diferentes "cerros" (pirámides una vez que han sido excavadas y puestas al descubierto) de esta localidad maya llamada precisamente " La Ciudad de los Cerros".

 

 

LA HERBOLARIA MAYA

En Yucatán se han publicado algunas obras entre las la más conocida la de Ossado, en 1934, que se llama “El libro del judío” o “medicina doméstica”. Esta es una obra que consiste en un compendio de recetas mayas, cuyo origen en caracteres latinos se remonta al siglo XVI. También hay otras recetas, pero ya escritas en español y cuyo origen se remonta a los siglos XVI-XVII, también atribuidas al médico romano Ricardo Ossado, conocido con el sobre nombre del “Judío”, y que vivió en lo que ahora es la ciudad de Valladolid en el siglo XVII, aunque es de hacer notar que se le conocía a si mismo con el nombre de Francesco Mayoly.

Otro conocido doctor fue Narciso Souza, que escribió una serie que constituyen una farmacopea maya: es importante señalar que este recetario va acompañado por dibujos en acuarela realizados por él mismo y su esposa. También mencionaremos a P.C. Stanley, que escribió sobre la flora de Yucatán de la que hay una traducción por Alfredo Barrera Vázquez y Alfredo Barrera Marín; que se encuentra publicada en la Enciclopedia de Yucatán, tomo 1. Otras obras importantes son los Chilám Balam, de los cuales hablaremos posteriormente.

Volviendo a los aztecas, mencionaremos “El primer herbolario de el Nuevo Mundo”; el manuscrito Badiano 1552 y que recientemente fue descubierto en la biblioteca del Vaticano, ilustrado en color, y que describe los valores medicinales; una de las cosas más importantes de esta obra es que su autor era el indio mexicano Martín de la Cruz , médico azteca.

Tal es la fama que gozaban los médicos aztecas, que el rey de España Felipe II envió a su propio médico, el Dr. Francisco Hernández, a estudiar las plantas medicinales y sus efectos terapéuticos. Todo esto dio a crear una obra enciclopédica sobre la historia original de la Nueva España. Dicha obra contiene 1,200 plantas curativas y algunas de ellas descritas tan acuciosamente, que es difícil poner en duda su identidad; por ejemplo: entre estas plantas se mencionan la raíz seca y la resina de la Jalapa , planta del género don diego de día, que es un catártico poderoso que aún se emplea; la zarzaparrilla era una planta usada como diurético y hasta ahora se usa como tal.

También es digno de nombrar al escritor Fray Bernardino de Sahagún, cuya “Historia de las Cosas de la Nueva España ” incluía páginas enteras de medicina nativa.

  

REMEDIOS DIVINOS.

Se puede mencionar como descripción de “Remedios Divinos” al peyote, teonacal y al ololiuqui y que aún se usan en las comunidades indígenas con fines curativos y cuyos componentes químicos se han descubierto por los investigadores como es la mezcalina en el peyote y algunos hongos. Hay dos docenas o más de especies de hongos que contienen psilocibina, y que los aztecas conocían como teonacal y que significa “carne divina”. Actualmente esta droga tiene experimentación de la psiquiatría moderna. El ololiuqui proviene del don diego de día (ipomea violácea) y su acción es parecida al cornezuelo de centeno que usaban las comadronas en los partos.

De las tres culturas más desarrolladas de América fueron: la de lo aztecas, creadores del mayor imperio del Nuevo Mundo que poseían formas avanzadas de gobierno, ciudades bien planificadas, gran experiencia en ingeniería y arquitectura, un sistema de escritura y registros históricos en pictogramas, una agricultura muy desarrollada, gran desarrollo de muchas ciencias entre ellas la medicina, y al sur, el pueblo maya, que aún que ya tenían siglos que estaban en decadencia poseían un cultura y conocimientos científicos que difícilmente podrían encontrarse en otros pueblos del Viejo Mundo. Y más hacia el sur, en los Andes, se localizaba el imperio de los incas. Tres fueron los grandes grupos culturales cuando llegaron los españoles al Nuevo Mundo. Hace 1,500 años los mayas habían alcanzado un desarrollo impresionante en el arte y la ciencia, un ejemplo muy significativo es la precisión y exactitud asombrosa de predecir los eclipses, y los movimientos de los planetas. 

 

CHOQUE DE CULTURAS 

Sin embargo, aunado al gran desarrollo científico y cultural de los mayas y los aztecas, había acciones negativas que los hispanos consideraban salvajes; la principal fue la de los sacrificios humanos; mismos que los aztecas verificaban porque creían que antes de la aparición del hombre, una raza de gigantes o dioses se había sacrificado a sí mismos para el mantenimiento del sol, y pensaban que la sangre era el sustento del sol, por lo que los sacerdotes arrancaban corazones palpitantes de seres humanos; dicha práctica fue motivo de muchas guerras, cuya finalidad era la obtención de víctimas propias al sacrificio. Esto motivó a que los españoles pensaran que eran pueblos “obra del diablo”, lo que los indujo a la destrucción de esas culturas. Otro aspecto era el culto a la serpiente, que según la religión católica que es de origen judaico, consideraba al ofidio como representante del diablo.


H'MENES Y PUL'YAES 

Las culturas prehispánicas tenían una mezcla de religión mágica y empirismo para combatir la enfermedad; religión, porque algunos dioses las provocaban, mientras otros protegían a sus devotos, magia porque muchas enfermedades se les consideraban causadas por encantamientos de enemigos o rivales, debían curarse por medios mágicos; empirismo porque se usaban plantas, minerales y técnicas cuyo valor aún se mantienen. No obstante, la magia y la religión fueron sin lugar a duda, más importantes que el empirismo.

Entre los mayas la sociedad era teocrática, y el arte de curar era asignado a los “h'menes”, sacerdotes organizados en una verdadera hermandad médica y cuyo saber se consideraba heredado de los dioses. Por otra parte también existían los hechiceros “pul'yaes” de un estatus inferior que no estaban integrados a la casta sacerdotal; se dedicaban a efectuar sangrías, apertura de abscesos, tratamiento de fracturas, curación de heridas y a la “expulsión de maleficios”.

Con los aztecas igual que con los mayas, el senador adquirió un carácter hereditario, de tal manera que el ayudante, generalmente su hijo, no podía practicar la medicina hasta que su padre muriera o quedara incapacitado físicamente.

Entre las cosas de importancia de los aztecas, era que se dedicaron a la creación de jardines botánicos; es digno de mencionar el de Moctezuma, que abastecía de medicina a su reino.

Actualmente existe el vestigio de ese jardín botánico en Oaxtepec. En cambio, entre los mayas se desconoce la existencia de jardines botánicos.

Por otra parte y paradójicamente, el responsable del “auto de fe de Maní”, Fray Diego de Landa, se arrepintió de ese atentado a la cultura y debido a que aprendió la lengua maya y como retuvo algo de material, escribió su famosa “Relación”, y en esta relación Fray Diego nos hace constar que los mayas tenían un excesivo temor a la muerte, y lo demostraban en todos los servicios que hacían a sus dioses, los cuales tenían como único fin que se les diese salud y vida.

Zamná , también llamado Itzamná , gran sacerdote maya llegado con los Chanes de Bacalar (después llamados Itzáes ) para fundar y establecerse en Chichén Itzá , hacia el año 525 DC , "durante la primera bajada, o bajada pequeña del oriente, que mencionan las crónicas".

La importancia de Zamná como fecundo creador de la cultura maya deriva de su llegada a Chichén Itzá en la época de su fundación.

La influencia de Zamná siguió la ruta de los Chanes hacia el poniente quienes, en su trayecto por la península, fundaron otras ciudades populosas, hoy importantes, como Ek Balam, Izamal , Motul y T-Ho, la actual Mérida , la de Yucatán.

Izamal , en Yucatán, ha sido considerado como el centro principal del culto a Zamná, ya que según la tradición, en esa ciudad vivió después de haber salido de Chichén Itzá, y ahí murió. Se afirma, inclusive, que sus restos fueron enterrados en los diferentes "cerros" (pirámides una vez que han sido excavadas y puestas al descubierto) de esta localidad maya llamada precisamente " La Ciudad de los Cerros".

 

EMPIRICOS Y MAGOS

 

La medicina que practicaban los mayas, según Barrera Vázquez era de dos clases: una que podemos considerar como empírica y otra que consideraban mágica. La empírica es la que utiliza elementos materiales. La medicina mágica es la que se vale de salmos. Es probable que ambas clases fueran ejercitadas por una misma persona, como se practica actualmente por los curanderos, yerbateros o h'menes. En apoyo de lo anterior podemos citar a Landa: “Se comenzaban aparejar con ayunos y demás cosas, para celebrar la fiesta, los sacerdotes, médicos y hechiceros que eran todo uno”.

Después de realizada la conquista por parte de los españoles, los frailes enseñaron a los indios a leer y escribir el castellano. Tan pronto dominaron el alfabeto los mayas, empezaron a utilizarlo, para escribir en maya lo que antes escribían con jeroglíficos. De lo mucho que escribieron, se encuentran los “Chila Balam”, ya mencionados anteriormente. Digno de mencionarse de estos Chilám Balam tenemos el Ixil que contiene 66 recetas en lengua maya; el de Tekax, con 8 paginas dedicadas a la medicina también tiene material médico; el de Nah, un cuaderno de Teabo, el manuscrito de Muna, etc. Lógicamente en estos documentos comienzan a mezclarse los conocimientos mayas y españoles, como sucede con el “Códice Pérez” que comprende el “Chilam Balam de Maní” y otros documentos. Esta mezcla se va haciendo cada día más frecuente, hasta que en el siglo XVIII, es difícil determinar cuál es el conocimiento maya y el español. La mezcolanza no sólo era en los conocimientos europeos sino también en los aztecas. 

 

LA VUELTA A LAS RAICES

Para terminar diremos que actualmente existen, tanto a nivel estatal como nacional, institutos y dependencias del gobierno federal que se dedican al estudio de la flora medicinal, así como a las costumbres y tradiciones de las diferentes etnias del país. En Yucatán contábamos con el INEREB (Este Instituto desapareció durante el régimen del Licenciado Miguel de la Madrid Hurtado ) y que tenia como directora a la bióloga Ileana Espejel; el INI que ha creado varios jardines botánicos y ha promovido varias reuniones, zonales y regionales donde destacó el Dr. Gilberto Balam Pereira ; el CICY o Centro de Investigaciones de Yucatán y el Cinestav; a nivel nacional, se cuenta con la Unidad de Investigación de medicina tradicional y herbolaria que coordina el programa del IMSS Coplamar, este Instituto ha verificado una encuesta en 2,000 comunidades rurales, de las 34 delegaciones estatales, y se ha creado un “cuadro básico” de plantas, que han sido estudiadas en los últimos 10-20 años, por tanto se cuenta hoy con información parcial o totalmente del uso medicinal, atribuido a muchas de estas especies, trabajos efectuados tanto a nivel nacional como internacional. Por lo tanto, concluimos que los recursos que aportarán las plantas medicinales a la medicina actual no serán clasificadas con el criterio simplista de ser únicamente “placebos folklóricos”, sino son una esperanza para múltiples problemas de salud; es más la O.M .S. (Organización Mundial de Salud) viene contemplando utilizar estos recursos naturales para el programa “Salud para todos en el año 2000” .

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BIBLIOGRAFIA

 

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El proceso de aculturación en la estructura colonial. México

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Editorial Guadarrama, Madrid 1976.

Landa, Fray Diego de.

1966 “Relación de las cosas de Yucatán”. Novena edición.

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Fondo de Cultura Económica. México 1983

Lozoya Xavier

Encuesta sobre el uso actual de las plantas en la medicina tradicional mexicana.

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1942 “Diccionario general de americanismo”.

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1949 “Códice Pérez” Traducción libre del maya al castellano, Mérida

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Ediciones LYDER, Madrid 1978.

Viesca Carlos. Medicina prehispánica de México. México 1986.