Patín del Diablo                   
 

 

Una niña es mujer                                                                                                           

antes de que así se reconozca.

 

Ve a su padre desde la mirada

que revivirá frente a otro.

 

Ahora no lo sabe.

Ahora sólo siente una emoción

por las horas que transcurren junto a él

entre los juegos del parque.


                        &

 

Lejano al fulgor de la nieve

el trineo

transfigurado en tobogán

entrega una mínima sensación

que alienta en la niña

el incipiente entusiasmo por el vértigo.

 

                        &
 

Avanza con menguada ligereza

por las veredas del parque.

Patín del diablo bajo las ramas

    bajo la voluntad infantil

sobre el pavimento se erige en el navío

para transportar las ilusiones

que cautivan a la niña

desde que recordó sus sueños de la pasada noche.


                        &

 

Un columpio es el océano

que mece a la niña bajo el sol.

El pelo se agita por una brisa de artificio

y la sonrisa con los ojos cerrados prefigura

las lejanías a las cuales los sueños

a veces saben llevarla.

 

Cuando el columpio se detiene

cesan las mareas

y ella se deslumbra ante la luz del parque.


                        &

 

                                                        Para Sofía Yázpik.

Las niñas cabalgan el subibaja

cual si se remontaran para realizar el hallazgo

de alguna fantasía que les hace falta.

Un metro más allá del piso

hay un intercambio    

de los ensueños por alcanzar la nube

que no consigue opacar su cielo.

 

En la pequeñez de ese lento aletear

colocan su empeño todo

en la exaltación de un vuelo menor.

 

                        &
 

Breve trazo con pintura de agua

el pincel configura

lo que la niña ha de soñar

con los ojos abiertos.

 

Se reconcentra en el papel

y a ratos atisba el resplandor del mediodía

para constatar que ante lo soñado

su dibujo es más luminoso.


                        &

 

Abre los ojos frente al mundo:

un columpio     un tobogán     otros niños.

Vuelve la vista hacia mí

y mira también la condición de la vegetación domesticada.

 

Diferentes cosas la esperan mas allá.

 

Lo adivina en mis temores

y se refugia en mi abrazo

mientras pierde su mirada en el vuelo de las aves.

 


 

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