Cavalleria Rusticana

Pietro Mascagni (1863-1945)

 

Ópera verista de un solo acto, del compositor Pietro Mascagni, con libreto de Giovanni Torgioni-Tozzetti y Guido Menasci, basada en la obra teatral del mismo nombre escrita por Giovanni Verga. Su estreno se realizó el 17 de Mayo de 1890, en el Teatro Constanzi de Roma.

Personajes:

 

Santuzza Novia de Turiddu Soprano
Turiddu Joven campesino Tenor
Alfio Carretero Barítono
Lola Esposa de Alfio Mezzosoprano
Lucia Madre de Turiddu Contralto
Gente del pueblo   Coro.
 

Son finales del siglo XIX, es domingo de pascua, el sol ha comenzado a iluminar los pueblos sicilianos. En uno de estos rústicos paisajes, se escucha cantar a Turiddu, con el sentimiento, con la pasión que siente por Lola, adulando su belleza y diciendo estar dispuesto a morir por ella. Resulta irónico pensar en morir, justo el domingo de resurrección, que inspira a los pueblerinos, canciones sobre el olor de los naranjos y el canto de las alondras entre los mirtos floridos.

La mañana sigue transcurriendo. A un lado de la plaza Lucia comienza las labores en su taberna, Santuzza se dirige a ella y le pregunta por Turiddu, Lucia, después de resistirse un poco, responde diciéndole que ha ido por vino a Francoforte, Santuzza le dice que no, que lo han visto en el pueblo ya entrada la noche.

Alfio llega a la plaza, después de haber estado un tiempo lejos, siente alegría de llegar a su pueblo justo ese día tan significativo. Canta una alegre canción que además de mostrar el gusto por su oficio, dice: “Lola me espera en casa, me ama y me consuela, ella es toda fidelidad”. Después, Alfio se dirige a Lucia preguntándole si todavía tiene del viejo vino, Lucia le contesta que Turiddu ha ido a comprarlo, a lo cual Alfio le corrige diciendo “A estado aquí, lo he visto esta mañana cerca de mi casa”, Lucia se sorprende, y Santuzza con precipitación le pide a ella que calle. Después de un breve silencio, Alfio se despide y se va.

Lucia le pide a Santuzza que le explique, ¿porqué no quería que hablara más con Alfio?. A esto Santuzza responde “Usted sabe, que antes de irse de soldado, Turiddu había jurado a Lola eterna fidelidad, y al regresar, Lola se había casado con otro; El trató de olvidarla con otro amor; Le amé y él me amó, pero ella, envidiosa de mi suerte, se olvidó de su esposo, y ardiendo de celos, me lo ha robado.” Con gran aflicción, Lucia se va a la iglesia.

Al llegar Turiddu, ve a Santuzza, no parece contento de verla, mas bien, esto le incomoda. Ella quiere hablar con él, Turiddu no quiere hablar con ella en ese momento, pronto comienza una fuerte discusión. Santuzza le pide que le explique donde ha estado, ella le dice que lo ha visto volver del sendero de abajo, y esta mañana al amanecer lo han visto cerca de la puerta de Lola. Turiddu con enojo, se hace el ofendido. Ella le pide que le diga si ama a Lola, él le responde que no aguantará más sus celos. En eso se escucha un alegre canto que dice: “Flor de gladiolo...”, es Lola que se aproxima jovialmente, ella nota la tención que hay en el ambiente, y con actitud de tintes burlescos se detiene donde están ellos preguntando a Turiddu si ha visto pasar a Alfio. Santuzza le recuerda que es día de Pascua, y le dice que el señor lo ve todo. Lola no se inmuta y con la misma actitud se retira, mientras la tensión continúa. Turiddu decide irse con Lola y Santuzza lo maldice a gritos deseándole una mala Pascua.

Al llegar Alfio, Santuzza, exasperada, le dice que mientras él soporta la lluvia y el viento para ganarse el pan, su esposa lo engaña con Turiddu, lo cual provoca la ira de Alfio. Cualquier posibilidad de perdón es nula, él lo que quiere es venganza. Ahora Santuzza está arrepentida de haberle dicho eso a Alfio, pues se da cuenta de que la vida de Turiddu corre peligro.

Al terminar la misa, los fieles salen de la iglesia. Turiddu los invita a ellos y a Lola a disfrutar del vino, cantando: “Viva el vino espumeante...” pocos minutos después llega Alfio, Turiddu le ofrece un vaso, Alfio lo rechaza tajantemente diciendo que sería como veneno en su pecho, Turiddu avienta el vino. La gente ante este escenario de tención comienza a retirarse. Turiddu le muerde una oreja a Alfio, y con esto confirma que acepta el duelo a muerte. Turiddu se despide de su madre y le pide que cuide de Santuzza, Lucia no entiende la actitud de su hijo, no comprende aun lo que sucederá. Turiddu sale corriendo para encontrarse con Alfio detrás del huerto, como habían quedado. Después de unos momentos de incertidumbre, se escucha un grito desesperado: “han matado al compadre Turiddu” y es así como termina ese día de Pascua, con tragedia, con dolor.