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CONTROLAR LA NATURALEZA O VERLA
COMO NOSOTROS MISMOS
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Al pensar en nosotros mismos como característicamente distintos de
nuestro entorno, adoptamos la postura de ejercer control sobre él.
Esta forma de pensar nos conduce a un comportamiento destructivo,
tanto en el nivel colectivo como en el personal.
Destruimos los bosques, las marismas, las montañas, los ríos, la
flora y la fauna o cualquier otra cosa que impida o dificulte la
obtención de beneficios y nuestra propia conveniencia, o algo que
llamamos el «progreso» de la civilización. Defendemos todas estas
actividades sin comprender que, con ellas, también nos destruimos a
nosotros mismos. En último término, haremos que la tierra sea
inhabitable si no nos damos cuenta de que con esta caprichosa falta
de consideración hacia la naturaleza estamos matando una parte de
nosotros mismos.
Es necesario que todos aprendamos a sentir que somos parte
integrante de nuestro entorno. Tal vez entonces dejaremos de
intentar someterlo. No acabamos de tratarlo con cariño, suavidad y
respeto porque estamos convencidos de que aquello que procuramos
dominar es algo distinto a nosotros mismos. Pero, como hemos visto,
no podemos existir independientemente de nuestro entorno, del mismo
modo que no podemos tener un exterior sin un interior.
La idea de considerarnos como un ambientorganismo nos exige respetar
todo aquello que encontremos. Una vez que podamos respetar aquello
que es externo a nosotros, empezaremos a vivir en armonía con
nuestro entorno, en lugar de controlarlo.
A
nivel personal, reconocer que la naturaleza forma parte de nosotros
mismos, nos abrirá un sinfín de posibilidades de manifestación.
Sentiremos que formamos parte de un mundo inteligente. Así, la
inteligencia que está en mí, también está en mi entorno. Gracias a
esta toma de conciencia, también podremos ver con mucha mayor
claridad la conexión que existe entre todas las cosas. Sabremos
entonces que si algo parece faltar en nuestras vidas, se debe a que
nos enseñaron equivocadamente que aquello que nos falta debemos
buscarlo fuera de nosotros mismos.
Como ambientorganismo, sé que la energía de lo que parece faltar en
mi entorno personal y la energía de mi propio cuerpo (interior y
exterior, frente y espalda) es la misma. Así pues, cuando veo que
algo me falta, sé que es porque me veo a mí mismo alejado de aquello
con lo que quiero estar conectado.
A
partir de ahí, empezarás a tomar conciencia de que puedes conseguir
cuanto desees, puesto que ya estás inextricablemente conectado a
ello al nivel de la energía. La ilusión de que es algo inalcanzable
irá desapareciendo, y sentirás la capacidad de manifestarte como un
aspecto más de tu personalidad del que no eras consciente.
Y
no te sentirás sólo como parte de tu entorno, sino como parte de
todo y todos cuantos formen parte de él. Tu nueva fe ya no te
permitirá ver nada como separado. La separación estará siempre ahí,
como lo está la cresta de la ola con respecto a la base, pero
seguirán siendo inseparables aunque estén separadas, serán
diferentes aunque sean indiferenciadas al mismo tiempo. Habrás
fusionado así la dicotomía que te impide utilizar esa energía
conectiva. Empezarás a verte a ti mismo como una parte orgánica de
este mundo, antes que como una entidad separada del mismo.
VERSE A UNO MISMO COMO UNA PARTE ORGÁNICA DE ESTE MUNDO
Existe una creencia popular según la cual «llegamos a este mundo».
Así, asumimos continuamente la idea de que quiénes somos y de dónde
venimos constituyen dos mundos diferentes. La esencia de este tercer
principio espiritual para manifestar nuestro destino es que no
existe separación, y que, más que llegar a este mundo como un
proyecto de construcción, lo que realmente sucede es que brotamos de
él.
Observa un ciruelo y examina cómo aparecen las ciruelas en nuestro
mundo. Se planta una semilla y el árbol crece, hasta que termina por
florecer y producir ciruelas. La inteligencia de la ciruela está en
este mundo, y también está en la semilla, en la flor, en el tronco,
en las ramas y raíces. Cada elemento del ciruelo tiene en sí
inteligencia de ciruela. No decimos que las ciruelas proceden del
mundo espiritual de la esencia de ciruela que luego se convierte en
una fruta física en el plano terrenal. De hecho, al observar un
ciruelo, podemos decir con toda ingenuidad que da ciruelas. Cada año,
el árbol da ciruelas.
Del mismo modo que un ciruelo da ciruelas, tú también surges a
partir de este mundo, con la misma energía que se encuentra en cada
aspecto de tu ser. Si pudieras contemplar la tierra desde cierta
distancia,
observarías que tiene rocas, océanos, vegetación y que está habitada
por personas. Tu persona es el resultado de lo que está haciendo el
universo a un nivel consciente, del mismo modo que una ola es lo que
hace el océano, y una ciruela es lo que hace el ciruelo. La
inteligencia que hay en ti, por invisible que pueda ser, está en ti
en cada una de las fases de tu creación y experiencia vital, y
también es la misma en toda otra persona, así como en todas las
cosas de nuestro mundo físico.
A
la mayoría de nosotros se nos ha enseñado lo contrario. Generalmente,
se piensa en la creación como algo dividido en el ámbito espiritual
de lo invisible y en el mundo físico de la materia. También suele
pensarse que somos el resultado de un acto de construcción, y que
antes
que tener nuestro origen a partir del mundo, hemos sido colocados en
él. Esto, claro está, no hace sino reforzar la idea de impotencia,
de que no tenemos nada que ver con el acto de la creación. Si
quieres aprender a intervenir en la creación de los diferentes
aspectos de tu vida, tendrás que dejar atrás estas viejas ideas,
pero ten en cuenta que no es fácil. El proceso de condicionamiento
forma parte de nosotros desde el principio mismo de nuestra
existencia.
Una vez que aprendas a verte como alguien que tiene su origen a
partir de este mundo, comprenderás que la inteligencia original que
se encontraba en la semilla misma de tu procreación, es una energía
que fluye a través de todo lo que existe en tu mundo. Tú y el
entorno donde tiene lugar el proceso de tu crecimiento tenéis
vuestras propias características, pero siempre estáis conectados.
Sois tan inseparables como lo es tu respiración del aire que
respiras, tu caminar del suelo sobre el que caminas, y tus
pensamientos del organismo con el que piensas.
Observa que todos respiramos el mismo aire, caminamos sobre el mismo
suelo y pensamos como un organismo, lo mismo que tú. Túestás de
hecho conectado con todos estos seres. No es ninguna casualidad que
alguien que viva en un país distante, con diferentes características
físicas exteriores y un idioma distinto, pueda morir y donarte su
hígado, sus riñones o su córnea, y acomodar la fuerza vital que
fluye en ti. Esta idea de tener nuestro origen a partir del mundo, o
de ser el resultado de la población terrenal, del mismo modo que la
ciruela es el resultado del ciruelo, tiene ventajas para el proceso
de manifestar el propio destino. Te capacita con la sabiduría de la
creación, en lugar de convertirte en un títere cuyas cuerdas se ven
controladas por fuerzas exteriores.
Al creer que aquello que está situado fuera de mí no soy yo, y que
no formamos parte del proceso de población de la tierra, cultivamos
una actitud de extrañamiento y hostilidad. Esa mentalidad nos
conduce a hablar de nuestra conquista del entorno, lo que significa
que no podemos capitalizar la toma de conciencia de ser seres
conectados. La necesidad de conquistar nos enajena del mundo.
Un dicho indígena americano, enormemente importante, dice: «Ningún
árbol tiene ramas tan estúpidas como para luchar entre ellas». ¡Imagina
cuál sería el resultado de tal comportamiento por parte del árbol!
El árbol y todas sus partes morirían si hicieran algo tan
absurdo. Y, sin embargo, eso es
precisamente lo que hacemos cuando nos vemos como individuos
separados con respecto a todas las demás personas que tienen su
origen a partir de la misma inteligencia divina.
Crecemos a partir de nuestro mundo y somos el resultado de lo que
está haciendo la inteligencia divina, y esa es una conexión que
nunca podemos perder. Piensa que eres como un síntoma del universo,
no un extraño.
Aquello que nosotros consideramos el espíritu que hay dentro de
nosotros es en realidad esa inteligencia divina e invisible que nos
permite existir y que hace que sigamos creciendo a partir de este
mundo. También es separable de nuestra esencia física y nuestro
entorno, y de todo y todos los demás que existen en el universo. Si
piensas de otro modo, reforzarás tu incapacidad para influir sobre
tu destino y para manifestar o atraer hacia ti cualquier cosa.
Al saber que creces a partir de este mundo del mismo modo que una
manzana lo hace a partir del manzano, te identificas con la esencia
espiritual. Y es la identificación con esta esencia interior lo que
te permite establecer con todo lo demás una conexión que te ayudará
a atraer tus deseos hacia tu mundo físico. Este poder de atracción
será el tema del cuarto principio descrito en este libro.
Pero, por ahora, lo que quiero es que percibas claramente cómo
creces a partir de este mundo. Deseo que percibas la diferencia
entre este concepto y aquel otro que promulga nuestra llegada aquí
desde un mundo separado, a través de un poder que está fuera de
nosotros. No eres un destello momentáneo de conciencia personificada
entre dos negruras eternas. Eres una esencia que crece eternamente
en este mundo, un mundo en el que el espíritu y la manifestación del
espíritu parecen diferentes para los sentidos, y en realidad lo son,
pero también están conectados. Eres estas dos esencias al mismo
tiempo.
Esta toma de conciencia es crucial a medida que sigas este camino de
la manifestación. Es un poder, pero no te engañes porque, al
contrario de lo que pueda decirte tu ego,
no eres el propietario exclusivo de este poder.
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EL PODER ESTÁ EN TI, PERO NO ES SÓLO TUYO
El poder y la magia de este mundo no se pueden reservar para el uso
exclusivo de nadie, incluido tú. Está disponible en todo momento,
pero no pertenece a nadie. Lo que haces como ambientorganismo
es establecer contacto con una energía que se encuentra más allá del
dualismo del plano terrenal y que, sin embargo, está conectada con
él al mismo tiempo, es separada pero inconfundible.
La forma de establecer contacto consiste en comprender esta energía.
Todo lo que existe sobre el plano físico experimenta la luz y la
oscuridad. Si siempre hubiera luz no tendríamos un concepto de la
oscuridad. Pero hay algo que no conoce la oscuridad, la fuente de
toda luz, el sol. Esta fuente se encuentra más allá de la dualidad
del plano físico, y es con ella con la que debes contactar si
quieres potenciar tu fuerza interior.
La energía del sol no te pertenece, pero siempre podrás recurrir a
ella. Esa energía no está sometida a las leyes de la dualidad, como
tampoco lo está tu espíritu, que es la fuente de tu divino poder.
Aún así, depende de ti que la utilices o no.
No puedes poseer este poder más de lo que puedes poseer y controlar
el entorno. Poseerlo significa que te separas de él. Aparece
entonces un poseedor y algo que es poseído, y eso viola el principio
de tu existencia como ambientorganzsmo. Eres un ser holístico,
y eso significa que en ti confluyen la energía no dual y la energía
física, y que puedes hacer uso de ambas.
Es usted un ser completo. En consecuencia, para poder comprenderte a
ti mismo, tienes que asimilar primero que eres un ambientorganismo.
Conceptualizarse a uno mismo como un ser físico y espiritual
separado de su entorno supone eliminar toda posibilidad de conocer
tu estado holístico. Por el contrario, reconocer ese estado te
ayudará a destruir la ilusión de que eres un ser aislado y a
percibir tu relación con el mundo que te rodea. Esto te dará una
fuerza que jamás podrías imaginar si te dejaras guiar por tu ego.
VERSE A UNO MISMO COMO UN HOLOGRAMA
Uno de los modos más fascinantes de verse a uno mismo en la
forma
que describo en este tercer
principio consiste en contemplar un holograma y luego proyectarse en
él. Si fueras capaz de ver de algún modo a toda la humanidad, junto
con todo lo demás que existe simultáneamente, tendrías una visión de
la naturaleza holográfica del universo. Tal como son las cosas, sólo
puedes ver diminutos segmentos de la tierra a un tiempo.
Un holograma es una imagen fotográfica tridimensional obtenida con
rayos láser. Lo singular de un holograma es que un pequeño segmento
contiene toda la imagen. Al descomponer y proyectar un diminuto
fragmento del holograma, muestra una imagen completa del objeto.
El holograma es una representación perfecta del ambientorganasmo.
Tu entorno lo incluye todo, lo vivo y lo muerto, y tú puedes atraer
su energía hacia ti porque, desde un punto de vista holográfico, tú
formas parte del todo. Tú eres sólo una pequeña imagen física que
refleja a toda la humanidad cuando se proyecta espiritualmente sobre
la pantalla cósmica. Todos y cada uno de nosotros somos la totalidad
de la humanidad. No puedes escapar a esa verdad.
La imagen de los hologramas se puede aplicar intrínseca y
extrínsecamente. Se puede cortar un diminuto fragmento de tu cuerpo
y proyectarlo a través de un rayo láser, y todo tu cuerpo se verá
reflejado a partir de ese fragmento diminuto. Todas y cada una de
las células de tu ser contienen la energía de todo tu ser. En un
nivel extrínseco, tú eres uno de esos segmentos que reflejan a toda
la humanidad como un holograma.
Desgraciadamente, los pueblos del mundo todavía tienen que aplicar
esta realidad a su forma de vida. La idea de que cada uno de
nosotros está conectado al resto de la humanidad se abrirá paso con
el tiempo, y entonces será imparable. La historia nos muestra cómo
nos hemos configurado en naciones, con diversas ideologías, como
capitalismo, socialismo, totalitarismo, comunismo, monarquía y
democracia, que a menudo trascienden la importancia de la propia
humanidad. Nos hemos clasificado sobre la base del aspecto físico y
de las identificaciones nacionalistas, como italiano, estadounidense
y japonés. Además, nos hemos subdividido en clases basadas en los
niveles económicos o en las características de nuestras profesiones.
Los países se dividen a tu vez en derecha e izquierda políticas, en
creencias religiosas, y la división continúa hasta descender a las
familias
y, finalmente, a los individuos. Este proceso de división es
exactamente lo contrario del modelo holográfico de nuestra realidad.
Esencialmente, tanto si nos gusta como si no, los seres humanos
somos iguales en todas partes. Compartimos emociones como temor,
amor, odio y celos. También compartimos la sangre que nos da vida,
la entremezclamos para la supervivencia de aquellos que la necesitan,
y tenemos los mismos órganos internos y los mismos pensamientos. Y,
sin embargo, nuestros egos persisten en seguir realizando el trabajo
de la división.
Cuando nos contemplamos como seres individuales, fomentamos nuestra
inclinación a dividirnos, lo que nos aleja de nuestra naturaleza
divina y de la posibilidad de manifestar nuestro destino.
Necesitamos controlar el conflicto interno que nos hace dividirnos.
El ego fomenta esa inclinación con pensamientos como los siguientes:
la diferencia entre
lo que soy y lo que debería ser; cómo me comporto y cómo debería
comportarme; cómo era y cómo soy ahora; debería ser como dicen los
demás; lo desconcertado que me siento en realidad; lo que piensoy
cómo me siento; cómo me veo a mí mismo y lo bien que me parecen los
demás; cuánto gano y cuánto ganan los demás y lo mucho que necesito.
La lista es potencialmente interminable.
Todo este conflicto, como resultado de nuestra propensión a
dividirnos y subdividirnos en el nivel mundial, nacional, social e
individual, no es más que una expresión de caos. No podremos aportar
orden al mundo o a nuestras vidas mientras no logremos reconocer que,
en realidad, todos los seres humanos somos hologramas de la
humanidad. Todos reflejamos al conjunto, y es esencial que empecemos
a pensar de esta forma.
Cuando uno se reconoce en el holograma que es la humanidad, se
conecta con todo lo que hay en su entorno a un nivel energético. Un
ambientorganismo es un fiel reflejo de todo, y la energía que
compartes, es compartida por todos. Esto permite que puedas utilizar
la energía universal que está en todas partes, en cualquier momento,
proyectándote metafóricamente para reflejar el todo. Una vez que
puedas efectuar esta proyección sin dudas o reservas, podrás ver
literalmente cómo tus pensamientos y deseos no están únicamente
dentro de ti, sino que están dentro de toda la humanidad, que es
abundantemente ilimitada. Para conseguir esto, sólo tienes que dejar
de guiarte por tu ego y creer plenamente que eres un
ambientorganismo.
Como ambientorganismo eres un individuo singular que sólo
constituye una parte de la imagen, pero al mismo tiempo contienes la
totalidad de esa imagen. Además, el contenido de tu conciencia, que
difiere de una persona a otra, también es holográfico por naturaleza.
La conciencia es la condición mental de estar despierto. Tus
pensamientos individuales, aunque sólo forman una parte de la imagen
total de la conciencia humana, contienen simultáneamente toda la
conciencia humana.
Como en un holograma, tus pensamientos reflejan los pensamientos de
todos. Tus pensamientos, desde esta perspectiva,
se
pueden proyectar de tal manera
que conecten con toda la humanidad. Tus pensamientos están
conectados literalmente con los pensamientos de todos los demás, lo
mismo que tus emociones, tus deseos y todo tu mundo interior.
Puedes aprender a utilizar esta conexión para alimentar tu propia
divinidad y, en consecuencia, por definición, la divinidad de toda
la humanidad.
La naturaleza del holograma y tu naturaleza como ambientorganismo
son una misma cosa. La energía que abarca tu humanidad está en
todo aquello que te rodea. Tú eres el todo y el todo eres tú. No
estáis separados. El Bhagavad Gita sintetiza este concepto de la
forma más profunda que he encontrado nunca. Procura memorizar estas
palabras
sagradas mientras practicas el arte de la manifestación espiritual
en tu vida cotidiana. Te serán de utilidad dondequiera que estés, y
en cualquier aspecto de tu vida actual que consideres incompleto.
Aquel que comprende que el Señor de todo es siempre lo mismo en todo
lo que es (inmortal en el campo de la mortalidad), ese ve la verdad.
Y cuando un hombre comprende que el Dios que hay en sí mismo es el
mismo Dios que hay en todo lo que es, no se hace daño a sí mismo
causando daño a los demás. Es entonces cuando, de hecho, sigue el
camino superior.
La frase clave en este profundo pasaje es «en todo lo que es». Ahí
estamos incluidos tú, yo y todo lo que es. Tú eres el todo, y el
todo eres tú. Utiliza algunas de las sugerencias que se indican a
continuación para poner en práctica esta comprensión y experimentar
verdaderamente este tercer principio de la manifestación espiritual.
SUGERENCIAS PARA
VIVIR ESTE
PRINCIPIO
·
Haz un esfuerzo consciente por
controlarte cuando empieces a pensar cosas que reflejen separación.
Imagínate como una parte de todo lo que ves, e intenta proyectar la
energía de tus pensamientos en todos los seres vivos del planeta.
Sustituye el pronombre «nosotros» por el pronombre «ellos» y envía
energía sagrada a tus compañeros de trabajo, familiares, extraños y
a la gente a la que sólo ves en la televisión. Di en silencio: «Yo
soy estas personas», «Yo también estoy en esos árboles y en esas
nubes», «Somos verdaderamente el mundo y no estoy separado de nada
ni de nadie». Esta práctica interior te ayudará a abrazar la idea de
que eres un ambientorganismo, en lugar de un organismo
situado en un entorno.Contempla la energía que es tu fuerza vital.
Olvídate de tu cuerpo y de tus pensamientos, y centra la atención en
la fuerza vital invisible que sostiene tu mismo ser, y que también
se conoce como chi o prana. Ve si puedes percibirla
objetivamente y procura
hacer también lo mismo con la energía de alguien cercano a ti.
Observa a esa persona y olvídate de tu cuerpo. Centra la atención en
la idea de que ambos compartís la misma energía y de que por lo
tanto sois la misma persona en ese nivel de energía.
Observar la propia energía y la energía de aquellos que te rodean es
una forma de ponerse en contacto con la esencia espiritual de todos
y de todo. La conciencia de esta conexión te ayudará a utilizar tu
energía para atraer aquello que deseas, puesto que la fuerza vital
también está presente en todo lo que deseas manifestar en tu vida.
·
Confía en la sabiduría de tus
sentimientos. Cuando sientes algo siempre hay una razón. Puedes
evitar que te domine la opinión de los demás no depositando tu
confianza en algo que tu corazón no sienta.
Confía en la sabiduría de tus sentimientos, porque nacen de la
seguridad de tu experiencia de la vida. Al confiar en tus
sentimientos, confías en la energía que conforma el universo. Esos
sentimientos son el vínculo que te une a la fuerza vital del
universo, y nunca debes ignorarlos en favor de algo que tu corazón
no aprueba.
·
Practica el ser amable,
respetuoso y cariñoso hacia la fuerza vital
que se manifiesta en todas las cosas. En otras palabras, demuestra
con tu comportamiento que el Dios que hay en todo lo creado es
importante.
Vivo cerca del mar durante la mayor parte del año, ya sea en Florida
o en Hawai. Una mañana paseaba por la playa en Florida cuando miles
de pequeños y diminutos peces plateados se vieron arrastrados por el
agua hasta la orilla. Todos ellos saltaban de un lado a otro,
boqueando, en busca de agua. Empecé a arrojar los peces de regreso
al océano, que estaba ahora un poco más tranquilo.
Mientras intentaba devolver los peces al mar, un hombre pasó por mi
lado y se rió de mis esfuerzos. Dijo algo así como: «¿Es que no se
da cuenta de la inutilidad de su tarea? Hay miles de peces en la
orilla, y sus esfuerzos no servirán de nada». Yo me incliné y
devolví otro pez al agua, al tiempo que respondía: «Para este habrán
servido de mucho». Recuerda que tus esfuerzos siempre serán útiles,
aun cuando estés convencido de que son minúsculos comparados con la
magnitud del problema.
Ser suave, respetuoso y cariñoso con otra persona o criatura tiene
una gran importancia, tanto para ti como para el otro. La energía
del amor se envía hacia el universo y conecta con la misma esencia
del amor que existe en todas las cosas. Esto no contradice en
absoluto la existencia de una cadena alimenticia natural, sino que
implica que el amor, el agradecimiento, el respeto y la amabilidad
se extienden a todo, incluso a aquello que forma parte de tu dieta.
La energía de ese alimento también sirve para sustentar la vida y,
en último término, toda criatura y todo ser se convierte en alimento
para otros seres, incluido tú mismo. En esencia, todos somos el
alimento del mañana. El universo absorve todas las formas y las
transforma en una forma nueva, mientras que la energía almacenada en
esa forma es eterna.
•
Hazte el propósito de pasar cada día un tiempo a solas y en silencio,
meditando sobre este principio. Repite el principio una y otra vez,
como un mantra
silencioso: «Yo no soy un organismo en un entorno, sino un
ambientorganismo». Al repetir estas palabras para tus adentros,
terminarás por proyectar esta realidad hacia el exterior.
Este es el principio de tu proyecto de manifestación, porque la
manifestación no es sino la materialización de un nuevo aspecto de
ti mismo, con el que siempre has estado conectado a un nivel
espiritual.
•
Convierte el espacio donde se desarrolla tu vida en algo tan sagrado
como te sea posible. Bendice todo cuanto te rodea y busca la vida
que aportan las plantas, las flores y los animales. Dedica algún
tiempo a contemplar tu espacio vital como un lugar sagrado.
Cuanto más vivifiques tu entorno con pensamientos y sentimientos
sagrados, tanto más espiritualmente conectado te sentirás. La
asunción de una actitud de espacio sagrado atrae automáticamente a
tu mundo más que una actitud de indiferencia u hostilidad. Un
entorno hostil alimenta el descontento e impide que aquello que
necesitas y deseas se manifieste en tu vida.
Esto es evidente en las grandes ciudades, donde se muestra muy poco
respeto por el entorno inmediato: se han cortado los árboles, se han
eliminado los parques y la mayoría de todo eso se ha visto
sustituido por cemento, tiendas, rascacielos y autopistas. Cuando
los constructores o los habitantes de un lugar no hacen honor al
espacio, alejan el alma.
Lo que se manifiesta entonces es un mundo hostil, aterrador, en el
que no hay cariño, un mundo poblado por gentes que perciben las
cosas de ese modo. Restaurar la naturaleza y todo lo que sea natural
para la vida y en aquellos lugares de los que ha sido desterrada en
nombre del desarrollo y los beneficios, constituye una forma de
devolver la energía que se manifestará en forma de amor, felicidad y
prosperidad.
El poeta sufí Rumi escribió un poema hace casi un milenio, titulado
«El mercado de semillas», que refleja esta conciencia.
El mercado de semil
¿Puedes
encontrar otro mercado como éste? ¿Donde,
con tu propia rosa,
podrías comprar cientos de rosales?
¿Donde,
por una semilla,
podrías obtener toda una selva?
¿Por
un débil aliento, el soplo divino?
Has tenido el temor de ser absorbido en la tierra o arrastrado por
el aire.
Ahora, tu gota de agua se va y cae en el océano, de donde vino.
Ya no tiene la forma que tuvo, pero sigue siendo agua. La esencia es
la misma.
Esta entrega no es un arrepentimiento, sino un profundo honor a ti
mismo.
Cuando el océano se acerque a ti como amante, cásate en seguida,
rápidamente,
por el amor de Dios.
¡No lo retrases!
La existencia no tiene mejor do
Ninguna búsqueda encontrará esto
Un halcón perfecto se ha posado, sin razón alguna, sobre tu hombro,
y se ha hecho tuyo.
De Rumi básico
•
Sé consciente de cómo tus juicios te impiden conectarte con aquello
que estás juzgando. Un juicio implica que te consideras como algo
separado de aquello que juzgas. Recuerda que es posible contemplar
el mundo sin condenarlo, sin tener absolutamente ningún juicio o
interpretación, sino simplemente permitir que sea como es.
Es el ego lo que hace que mantengas ese apego por la idea de la
individualidad, cosa que, naturalmente, inhibe tu conciencia de este
tercer principio. Tu ego analiza, condena, define, evalúa,
interpreta y juzga casi todo. Esfuérzate diariamente por
desprenderte de esa idea y apender a verte como una parte de todas
esas personas y cosas que ahora estás juzgando. Cuando la necesidad
de juzgar desaparezca, significará que finalmente has comprendido
que formas parte de aquello que estás juzgando. Tu juicio no es más
que una definición de ti mismo.
Como ambientorganismo, verás que el juicio es casi imposible
y eso te permitirá utilizar tu energía de una forma mucho más
productiva y amorosa, para manifestar aquello que deseas, en lugar
de juzgar a los demás.
•
Diviértete imaginando que eres un holograma. Si recuerdas que eres
una pieza diminuta de la humanidad, reflejada en tu pequeña imagen y
personalidad, entonces dispondrás de luz verde para reflejar a la
humanidad que te gustaría ver en tu mundo. Eres un fragmento
diminuto de un holograma compuesto aproximadamente por seis mil
millones de piezas, y eres un reflejo de esos seis mil millones de
piezas en cada momento de tu vida.
Probablemente tu cerebro racional tendrá dificultades para asimilar
este concepto. Si es así, echa un vistazo a un holograma
tridimensional y trata de imaginar con tu mente racional cómo es
posible que un solo y pequeño fragmento pueda reflejar el todo. Eso
no es algo que pueda entender tu cerebro. Has de entenderlo con tu
corazón. Intenta verte de este modo, desde tu corazón, y podrás
experimentar la increíble fuerza que tienes como parte del holograma
del mundo.
Este es el tercer principio de la manifestación espiritual. Todos
nosotros somos simultáneamente nuestro propio ser y también todo
aquello que está fuera de nosotros. No podemos separarnos de nuestro
entorno mientras estemos en un cuerpo físico. Si somos conscientes
de esto, entraremos en contacto con la energía de la atracción, que
es el tema del cuarto principio.
LA ENERGÍA COMO UNA FUERZA QUE PODEMOS UTILIZAR.
La base de la manifestación está en que comprendas que tienes dentro
de ti mismo la capacidad para atraer aquello que deseas. Es posible
que esta idea todavía te parezca inalcanzable. Pero si has
comprendido bien los tres principios anteriores, ya sabes que este
poder está realmente dentro de ti. Seguramente, la posibilidad de
atraer lo que deseas te parecerá más factible si consideras cómo se
crean las cosas a partir del mundo espiritual, del mundo de lo que
no tiene forma, y se mueven aparentemente hacia el mundo de lo
material.
En una de las frases más intrigantes del Nuevo Testamento, san Pablo
aborda este proceso de la creación. Lo expresó de la siguiente
forma: «Las cosas que se ven no están hechas de cosas que aparecen».
San Pablo nos dice con ello que la energía creativa no es ni sólida
ni restringida. El mundo físico de la forma tiene su origen en algo
distinto a la misma forma, aun cuando sepamos que todo es un solo
mundo y lo veamos desde una perspectiva holográfica.
Las palabras de San Pablo constituyen la base para lo que escribo
sobre este principio, así como para varios de los que se incluyen en
este libro. Estoy convencido de que sugieren cómo la energía informa
nuestra capacidad para atraer aquello que deseamos. San Pablo nos
ofrece una pista sobre cómo manifestar nuestros deseos en el mundo
de la materia.
En una película sobre tu adolescencia, Albert Einstein
describe cómo tomó una brújula y observó fascinado cómo se movía la
aguja a medida que él cambiaba de dirección. Dijo que se sintió
obsesionado por comprender la fuerza invisible que movía la aguja de
la brújula. ¿Dónde se hallaba situada aquella fuerza? ¿Quién la
controlaba? ¿Por qué funcionaba siempre? ¿De qué estaba hecha? ¿Había
lugares donde no funcionaba? Esas son las preguntas que se plantea
un genio inquisitivo.
Esta fuerza tiene muchas características imposibles de detectar con
nuestros sentidos físicos, y se la conoce por el nombre de energía.
La energía está en todas las cosas que hay en nuestro universo e
influye en los objetos que la rodean, con algo que describimos como
fuerza de atracción. La vemos funcionar fácilmente en los campos
magnéticos, pero somos incapaces de detectar esta energía informe
con nuestro aparato sensorial. La fuerza está ahí, atrae y repele,
en todas partes sobre nuestro planeta.
Si está en todas partes, también está dentro de nosotros. Parece
improbable
que nuestros sentidos nos informen mucho mejor de lo que nos ayudan
a comprender cómo funciona un polo magnético. Podemos ver los
resultados, pero la fuerza siempre es demasiado escurridiza y
siempre está en movimiento.
Nuestro planeta gira continuamente sobre sí mismo, y alrededor del
sol, se desplaza a través del espacio. Todo lo que existe sobre el
planeta forma parte de ese movimiento, aun cuando a nuestros
sentidos les parezca que permanecemos inmóviles. Tú estás sobre el
planeta. La energía que lo mueve te mueve también a ti. La energía
que está en la misma esencia del planeta está también en ti. Es de
naturaleza magnética y eléctrica, y contiene la fuerza de atracción.
La esencia del cuarto principio de la manifestación es que podemos
utilizar esta energía porque somos esa energía. Podemos utilizar
esta energía universal para atraer hacia nosotros los objetos de
nuestro deseo, porque la misma energía que hay en aquello que
deseamos también está en nosotros y viceversa. Lo que nos
permite aprovechar esta fuerza es, simplemente, una cuestión de
alineamiento y voluntad.
Traer cosas al mundo físico es un proceso que llamamos creación.
Lo que creamos implica el uso del mismo poder que hay en todo
aquello que ha sido creado. Sólo es una cuestión de gradación. No
existe absolutamente ninguna diferencia entre el poder que trae
cualquier cosa desde el mundo de las ondas al mundo de las
partículas, y el poder que hace que tus pensamientos o imágenes
mentales cobren vida. Te animo a volver a leer la frase anterior y a
memorizarla.
El mundo del espíritu, del que se deriva toda materia, y el mundo de
la materia misma componen literalmente un todo armonioso. Están
separados, pero siempre juntos, como la cresta y la base de la ola,
separados pero formando un todo inseparable. Para situar esto en la
debida perspectiva, piensa que la manifestación no es más que la
transformación de ondas de posibilidades en partículas de realidad.
El proceso de transformación exige energía. Esta energía es
invisible pero forma parte de todas las cosas, incluidos nosotros
mismos.
Tus pensamientos y visualizaciones son tu fuente de manifestación.
Es esta energía la que tienes que activar y hacer que trabaje para
ti. El proceso de formación de la imagen mental y su aplicación al
proceso de la manifestación son algo que podrás experimentar cuando
tengas plena fe en ello. Hay una parte de ti que sabe que puedes
atraer lo que desees con esta energía.
TUS
IMÁGENES MENTALES Y EL
PODER DE LA
ATRACCIÓN
Hay un poder dentro de ti que te permite formar el pensamiento o
imagen. Esa capacidad de formar imágenes mentales es la energía de
la atracción que está en todos los procesos creativos. Es más, es
idéntica al poder de atracción. Este poder es la sustancia misma de
la vida.
No puedes ver, tocar o escuchar este poder, pero está dentro de ti.
Al utilizarlo no intentas cambiar o interferir en modo alguno con
las leyes de la naturaleza. Estás cumpliendo con las leyes. Este
poder indiferenciado constituye la base para la misteriosa atracción
que te permite convertir tus deseos en realidad.
Quizá te ayude pensar en ti mismo como una forma que tiene Dios de
particularizar. Tu capacidad para formular imágenes mentales sería
el poder creativo divino que se plasma en energía a través de ti.
¿Te das cuenta de que la misma energía creativa que se particulariza
en ties lo que utilizas para manifestar tus deseos? Este poder
aumenta con la felicidad, el amor, la alegría, la satisfacción y la
paz. Cuanto más feliz y amoroso seas, tanto más se particularizará
el espíritu divino en ti, y tanto más similar a Dios serás.
Toda esa energía creativa se ve atraída hacia ti a través de tus
pensamientos (o de tu forma de utilizar tu capacidad para crear el
pensamiento). Si en tus imágenes mentales te ves rodeado por las
cosas y condiciones que deseas, y estas se hallan enraizadas en la
alegría y la fe, tus pensamientos creativos atraerán esos elementos
hacia tu vida. Esto quizá se parezca demasiado a soñar despierto,
pero créeme, es mucho más que desear o esperar algo.
La diferencia está en que reconoces que incluso la capacidad de
tener un pensamiento es un poder divino; y en que la visión o la
imagen mental la formas con la convicción de que es algo sagrado,
con la seguridad de que la fuerza de Dios que dio la existencia a
todo lo que hay en el universo es también la misma que te creó a ti.
La forma que adopte esta energía dependerá de tu voluntad o de tu
capacidad para formarte imágenes mentales. Está ahí, a la espera de
tomar cualquier dirección que tú decidas.
Es importante poder pensar en términos situados más allá de nuestros
sentidos. La energía es la fuerza vital creativa que nos permite
hacer las cosas que observamos con nuestros sentidos. Se trata de
una fuerza invisible que sostiene la sustancia de nuestra vida
material. Esta energía nos da el poder para tener pensamientos y es
la misma energía que forma parte de todo aquello que parece ser
externo a nosotros.
Tus imágenes mentales forman parte integral de este poder de
atracción, así como de la posterior experiencia de la energía
creativa cuando eres capaz de ponerlas en práctica.
LA
PRÁCTICA
DE LA
FORMACIÓN
DE
IMÁGENES
MENTALES
Al practicar la formación de imágenes mentales con el propósito de
manifestar tus deseos, lo más importante es que recuerdes que los
humanos nunca crean nada. Nuestra función no es la de crear, sino la
de atraer, combinar y distribuir lo que ya existe.
Las creaciones son en realidad nuevas combinaciones de materiales ya
existentes.
No hablo aquí de crear energía, sino de transformar una forma de
energía en otra. Nuestro poder creativo es la capacidad para
materializar la energía de nuestros pensamientos. El resultado es
la manifestación.
Hay una condición indispensable para la manifestación de esa imagen
en el mundo de lo visible y lo concreto. El mundo del espíritu es
inmune al concepto del tiempo y el espacio. En consecuencia, la
imagen se debe formar en un espacio determinado. Una vez que hayas
adquirido esta conciencia, comprenderás la necesidad de imaginar la
realización de tu deseo como si ya se hubiera conseguido sobre el
plano espiritual.
En efecto, debes ser consciente de que en el nivel invisible de tu
ser aquello que deseas ya tiene su lugar. La energía está ahí, y no
ha de preocuparte su efectividad. Es decir, si el fin está asegurado,
los medios estarán a tu disposición y podrás dejarte llevar,
sabiendo que el éxito está garantizado.
Esto, sin embargo, no quiere decir que tengas que entregarte a la
ociosidad, sino que debes desprenderte de la preocupación, la
ansiedad y el temor. Trabajarás en la formulación de tus imágenes
mentales,
y
lo harás sabiendo que el desenlace está asegurado. Se reconoce así
la inteligencia del espíritu o el gran poder impersonal. Tú también
eres inteligencia. Lo que estás haciendo es permitir que una
inteligencia coopere con la otra. No lo hará por ti, sino contigo.
Imprime sobre la mente universal el objeto de tu deseo y procede a
actuar sobre esa imagen, con calma y sabiendo cuál será el resultado,
permitiendo que esa inteligencia más grande obre sobre ti, en
colaboración con tu propia inteligencia, para conseguir unos
resultados. Abandona todo temor y dedícate a tus asuntos, con la
seguridad de que pronto aparecerán a la vista las condiciones
necesarias, o de que ya están presentes. Permanece alerta ante
cualquier pequeña circunstancia que indique el primer brote de la
semilla que has plantado en la mente universal, y permite que vaya
materializándose poco a poco.
Admito que esto no es nada consecuente con nuestro condicionamiento.
Pero para convertirnos en manifestadores, tenemos que desprendernos
de viejas creencias y adoptar una sabiduría interna quenos ayude a
detener la manifestación de las circunstancias que deseamos cambiar.
Cuanto mayor sean la fe y el entusiasmo que pongas en la formación
de imágenes mentales, tanto más probable será que puedas verlos
manifestarse. Lo que estás haciendo es visualizar literalmente con
todo detalle lo que deseas manifestar. Te distancias del resultado y
del modo de conseguirlo. No se trata ahora de crear, sino de atraer
hacia uno mismo lo que ya está creado, y de permitir que la energía
del espíritu se transforme en la energía de la materia. Verás con
gran detalle aquello que deseas, y afirmarás repetidamente esta
imagen, con tu fe en el poder absoluto que hay en todas las cosas,
incluido en ti mismo.
Puedes imaginarte a ti mismo como una persona saludable, con un
negocio en plena expansión, con objetivos de venta que se cumplen,
con unas relaciones más positivas, vendiendo tu casa si lo deseas,
con las finanzas saneadas o cualquier otra cosa. La clave consiste
en repetir estas imágenes mentales hasta que la verdad de lo que
afirmas resuene dentro de ti sin el menor atisbo de duda.
El mejor momento para realizar este trabajo en profundidad es a
primeras horas de la mañana o poco antes de retirarse por la noche.
También me parece útil el uso de sonidos y afirmaciones específicas.
Estos se describen en los principios séptimo y octavo.
Estoy seguro de que, a estas alturas, una de las cuestiones clave
que te habrás planteado será: «Muy bien, pero ¿qué sucede si no se
materializa como lo imagino?». Vale la pena dedicar un poco de
atención a este tema.
CUANDO PARECE QUE NO FUNCIONA
Es característico del ego el tratar de forzar las cosas cuando no
salen como uno quiere. Todos sabemos la estupidez que supone
arrodillarse y tironear de los nuevos brotes de verduras cuando
empiezan a surgir en la primavera. Necesitan crecer a su propio
ritmo, y florecerán exactamente en el momento adecuado.
Si tu imagen no se manifiesta en el plazo que te has fijado,
relájate y retírate ante la certeza de que, sea lo que
sea, ya se encuentra en su lugar en el ámbito espiritual.
La energía está ahí en virtud del poder de tu visualización. El
tiempo no es una característica reconocible para la sabiduría que
todo lo crea. Otra faceta que explicaría por qué tus imágenes no
aparecen en el mundo material es la frecuencia con la que quizá las
cambias. El poder con el que estás trabajando es una fuerza muy
sensible que exige unas imágenes mentales consistentes y estables.
También es posible que estés utilizando mal tu poder, situando
restricciones y contingencias en la inteligencia universal. Esta
sabiduría que todo lo crea, el principio a partir del cual se
originó todo, no depende en modo alguno de personas o cosas
específicas. No tiene pasado y no conoce futuro. Está en el ahora
eterno y, lo que es más importante, se sirve de sus propios medios
para actuar. Si empiezas a transmitirle órdenes, a plantearle
exigencias o a insistir en que actúe a través de un canal específico,
no accederá a tus peticiones.
Te será imposible manifestarlo si lo visualizas sin una voluntad lo
bastante firme como para superar cualquier idea en contra o la falta
de fe en tu conexión con Dios. El segundo principio de este libro
trataba precisamente sobre la fe y la confianza. Vuelve a leerlo si
tienes la sensación de que necesitas reforzarlo. Es absolutamente
necesario que confíes en el poder de la atracción. Todo esto se hace
con mucha mayor efectividad de una forma íntima.
EL VALOR DE LA DISCRECIÓN
Establecer un contacto consciente con el más alto poder infinito que
lo ha creado todo es algo muy íntimo. Los naguals (un término
de los indígenas americanos con el que se designa a los maestros o
brujos espirituales) y los místicos que practican y enseñan estos
métodos, preservan su intimidad. Además, consideran como una
violación de su confianza sagrada el hablar a otros acerca de sus
habilidades y las «coincidencias» de la buena fortuna.
Nuestro poder se ve debilitado cuando hablamos a otros de nuestros
esfuerzos por manifestar. En general, cuando escribimos estas
actividades lo hacemos porque el ego ha penetrado en la imagen. Esta
clase de enfoque disipa considerablemente nuestro poder de atracción.
Es propio de la naturaleza humana hablar a los demás acerca de los
problemas, porque deseamos aliviar la influencia que ejercen
sobre
nuestra vida. Al compartir,
esperamos aliviar algo la presión del problema. Del mismo modo,
cuando articulamos nuestro poder para atraer algo, nuestra atención
se desplaza hacia las reacciones de aquellos en quienes confiamos.
La energía se dispersa entonces en la dirección de tus reacciones,
del mismo modo que sucede cuando compartimos los problemas. En el
momento en que un pensamiento se presenta a otra persona, se ve
debilitado. Mantén tu singular capacidad para atraer lo que deseas
en el plano de lo privado.
Tu energía etérea es tuya y nada más que tuya. Puedes aprender a
proyectarla hacia el exterior e influir en tu entorno de una forma
que jamás hubieras imaginado. No obstante, y para poder utilizar
esta energía extraordinaria en el proceso de la cocreación, tiene
que seguir siendo tuya y sólo tuya. Si hablas a otra pesona sobre
ella, la energía disminuye. Se desplaza entonces hacia el interés
por la buena opinión del otro.
Esta energía superior, que es infinita, tiene que crear sus propios
vehículos para la manifestación, y lo hará en la intimidad. Esta
sabiduría infinita y superior que lo ha creado todo es una fuerza
vital que reconocerás una vez que te hayas familiarizado con su
naturaleza.
LA
NATURALEZA
DE LA
FUERZA VITAL
Es difícil comprender una fuerza que no podemos ver, tocar, oír u
oler y que, sin embargo, sabemos que existe. Como la electricidad,
por ejemplo. Se enchufa el aparato y no se puede ver, tocar, oler u
oír nada de lo que sucede, pero el secador eléctrico responde cuando
se aprieta el botón del encendido.
La fuerza vital es eléctrica por naturaleza, independientemente de
dónde parezca estar localizada. En nuestros propios cuerpos,
el
chi o prona,
la fuerza vital, fluye en diminutas cargas a lo largo de nuestros
nervios, de una célula a otra. Los antiguos curanderos hawaianos,
conocidos como kahunas, creían que las formas de pensamiento
podían llevarse de un lado a otro a lo largo de esta corriente.
Creían que los pensamientos tenían cuerpos indefinidos,
microscópicos y casi invisibles.
Esta clase de percepción permitía a los kahunas participar en
prácticas curativas fenomenales. Eran capaces de transmitir la
voltad de curar a lo largo de estas corrientes y de facilitar la
salud aÜí donde había existido la enfermedad.
He visualizado una corriente fluyendo entre mi pensamiento y una
zona dolorosa o enferma de mi cuerpo. Mediante el uso de mi volnn.
tad y la visualización de la corriente, envío mensajes desde mi
voluntad a esas zonas para liberarlas del dolor o para curar
la herida. Y he obte• nido resultados asombrosos. Los cuerpos
indefinidos de mis pensamientos se convirtieron así en cosas que yo
podía enviar a lo largo de esta corriente invisible, y como yo creía
que funcionaba, funcionó.
Esta es una buena forma de pensar en la fuerza vital, que también es
la fuerza de Dios, que lo ha creado todo. Es invisible, de
naturaleza eléctrica, está siempre fluyendo y se ve siempre atraída
hacia aquello que se conecta con su fuente. Una segunda
característica de la energía de la fuerza vital es que siempre está
en expansión y que tu suministro es ilimitado.
La naturaleza del universo es la abundancia. Va más allá de nuestros
conceptos de principio, final y de límites. Cuando creemos haberla
categorizado y encerrado dentro de unos límites espaciotemporales,
se expande más allá de nuestra conciencia, casi como si tuviera que
alejarse aún más de la observación. Esta fuerza se halla en
continuo movimiento, siempre en
expansión y es ilimitada.
Tú eres un aspecto de esa fuerza y, en consecuencia, también Huyes,
también te expandes y eres ilimitado. Si observaras tu cuerpo a
través de un microscopio con un alto poder de resolución verías que
estás compuesto de espacios vacíos, con partículas en continuo
movimientos que no tienen forma material. Al enfocar la lente sobre
las partículas, verías que se mueven a velocidades increíbles, más
allá de tu capacidad para medirlas. Al mirar hacia el exterior, a
través del telescopio, te encuentras con los mismos fenómenos. Es
decir, el universo que existe dentro de ti y el que existe fuera de
ti funcionan de la misma manera.
Forma parte de tu naturaleza el poder para atraer, expandirte y ser
ilimitado. La fuerza está en ti y fuera de ti. La fuerza eres tú. Al
conocer la naturaleza de esta fuerza y verte a ti mismo como una
expresión divina de ella, y al aprovechar el poder que te permite
imaginar un deseo y utilizarla con un conocimiento íntimo, cariñoso
y alegre, puedes usar esa fuerza vital de formas que
serían impensables con tu visión condicionada de ti mismo.
1-He aquí unas pocas sugerencias para poner en práctica estas ideas
en tu vida y empezar a dominar el cuarto principio espiritual de la
manifestación.
ALGUNAS IDEAS PARA APLICAR ESTE PRINCIPIO
•
Por la mañana, al levantarte, tómate un momento para estar a solas y
pregúntate: «¿Cómo se produjeron las condiciones de mi vida que me
gustaría cambiar?», «¿Cómo puedo facilitar el establecimiento de un
contacto consciente con mi fuente de energía ilimitada e
invisible?».
Estas dos preguntas, planteadas repetidas veces, empezarán a crear
sus propias respuestas. Recuerda que es el espíritu el que otorga
vida y movimiento a todas y cada una de las cosas, incluido tú mismo.
Eso es lo que causa tu misma existencia. En consecuencia, lo que
realmente estás pidiendo es unirte con el espíritu de tu vida.
Pronto te darás cuenta de que las condiciones de tu vida han sido
manifestadas por ti mismo, aun cuando no fueras
consciente de ello. Tus pensamientos e
imágenes mentales de carencia, escasez, ensimismamiento,
autoritarismo, enfermedad, culpabilidad, preocupación y otros
similares son los que has situado en el espíritu universal y así se
han manifestado en tu vida. La segunda pregunta fluirá a partir de
la respuesta a la primera.
Puedes acelerar tu contacto consciente irradiando una clase de
imagen mental totalmente nueva, al mismo tiempo que aplicas el
cuarto principio.
•
Explora la posibilidad de que la razón por la que crees que la vida
es limitada sea porque has asumido que esa limitación está en tu
propia vida.
En el mundo de la naturaleza, la vida, el amor y la belleza se
reproducen visiblemente. Tú también formas parte de la naturaleza. ¿Incluye
tu visión de la vida el proceso creativo natural que se reproduce
dentro de ti mismo? ¿Has asumido una visión de la vida propia de un
ingeniero, con una conclusión mecanicista de causa y efecto?
Quizá podrías cambiar esta idea de la causa y el efecto, verlos como
una ley, pero no como la ley. La ley de la mente originadora está
más allá del mundo de los límites y las mediciones. Tú te originaste
a partir de esta ley, y tu imaginación es un ejemplo perfecto de
ello. No hay reglas, ni límites, ni formas. ¡Todo es ilimitado!
La fuente de tu imaginación es la fuente divina. Es aquí donde
estableces ahora contacto con la fuente de luz, en eterno movimiento,
siempre viva. Permanece en este lugar y experimentarás el contacto
consciente con la inteligencia divina que lo ha creado todo.
·
Sea cual fuere la imagen que
puedas crear mentalmente, esta te ayudará a saber que la energía
creativa fluye a través de ti. Tu imagen mental también aporta una
dirección al flujo de energía. Y determina su eventual aparición en
forma material.
Con tu imagen no estás forzando nada. El esfuerzo agotador es
contraproducente para la manifestación porque implica la idea de una
fuerza que hay que superar. Rechaza la idea de forzar nada o de
plantear demandas. En lugar de eso, imagina el conocimiento creativo
que te permitió llegar hasta este mundo de la forma. La fuente de la
creación es una energía cariñosa, fluida, suave y pacífica.
Cualquier intento por cambiar eso con exigencias o con un esfuerzo
agotador no hará sino inhibir el flujo.
·
Es vital que incorpores en tu
imagen mental el concepto de un principio y un final, o de un
primero y un último. Al aplicar este pensamiento alfa y omega,
estableces que primero es el pensamiento, el principio, lo que crea
la forma, que es el final.
El pensamiento encuentra forma en algo situado en el tiempo y en el
espacio. La expresión del pensamiento en la forma implica un
desarrollo gradual, con un principio y un final.No limites nunca el
espíritu de ninguna forma. Si experimentas alguna clase de fricción,
eso significa que existe un error en tu pensamiento y en tu proceso
de formación de imágenes, no que la fuerza creativa funcione de modo
incorrecto. No puedes originar la fuerza originadora, sino sólo
distribuirla.
Limítate a comunicarle al espíritu lo que deseas, sin decirle cómo
deseas que suceda. Luego retírate, lleno de fe y confianza. No
necesitas especificar los detalles, simplemente prepárate para
verlos particularizarse en una disposición infinita de posibilidades.
¡Permanece atento para detectar los indicios!
·
Guárdate tus imágenes mentales
para ti mismo. Lo que deseas atraer es una cuestión íntima, algo
entre tú y Dios. Discutirlo con los demás no hará sino disipar la
energía en la dirección del ego y de las opiniones de los demás.
Sé discreto y silencioso de cara al exterior, al tiempo que
mantienes interiormente la fe en tu capacidad para establecer el
contacto consciente con la energía que es la fuente de la existencia.
Despréndete de la necesidad de convencer a los demás de lo correcto
de tu postura. Permanece al margen de la opinión de los demás y
concéntrate en tu capacidad para atraer aquello que piensas que
falta en tu vida.
·
Examina todas las cosas de las
que careces. Luego, di para ti mismo: «He creado todo esto con mis
pensamientos, condicionamientos, creencias y acciones». Sólo al
reconocer que siempre has atraído hacia ti aquello que has irradiado
hacia el exterior, en forma de energía invisible, podrás utilizar
esta misma energía de una manera mucho más productiva.
Destierra cualquier sentimiento de culpa sobre tus acciones del
pasado. No existe pasado en la fuerza creativa de la energía. Sólo
existe un ahora universal. Ahora sabes que no has hecho sino
manifestar las cosas que supiste atraer en el pasado, y vas a
cambiar eso. Has atraído precisamente todo aquello que necesitabas
en cada uno de los días de tu vida que constituyen el ahora
universal. Y en este mismo ahora, vas a asumir una nueva pauta de
energía que te conducirá al cuarto principio de la manifestación.
Nada está fuera de ti. Puedes atraer cualquier cosa una vez que
sepas que existe en la conciencia de tu mente y que tiene que
materializarse a partir de tus nuevos pensamientos. Sé
responsable y confía, y verás funcionar
casi inmediatamente tu poder de atracción.
·
El pensamiento es acción
creativa. No es ni bueno ni malo. No obstante, aquellos pensamientos
sobre los que más meditas son los que determinan qué poseerás o no
poseerás. Aquello en lo que pienses es aquello en lo que te
convertirás.
Sé consciente de los pensamientos o imágenes que pueden manifestar
algo que no deseas. Si tus condicionamientos te impulsan a pensar en
términos de pesimismo, o de imposibilidades, o hacen que
utilices tus desgracias pasadas como excusa para no tener una vida
más feliz y abundante, erradica esos pensamientos de tu mente. Si
descubres que no haces sino quejarte ante los demás, recuerda que
tus quejas no son más que una manifestación de tus pensamientos.
Dirígete directamente al poder que te permite tener pensamiento, y
pídele que te ayude y te guíe hacia nuevas formas de crear imágenes
mentales. En cuanto te descubras inmerso en pensamientos o quejas,
puedes iniciar la formación de esas nuevas imágenes. Este nuevo
proceso de formación de imágenes mentales
te resultará muy fácil una vez que comprendas que estás conectado
con el poder que permite que atraigas todo aquello que deseas.
Por difícil que sea de concebir, debido al condicionamiento del ego,
lo cierto es que eres una de las formas mediante las que Dios se ha
particularizado en este mundo material.
·
Empieza a actuar como si ya
existiera en tu vida aquello que quisieras atraer. Si deseas crear
curación, formula la imagen, irradia hacia el exterior esa energía
para conectar con la energía que todo lo ha creado, sé alegre y
confía en tu conocimiento, no lo compartas con nadie y luego empieza
a actuar de una manera nueva y saludable.
El universo te dará algunas pistas mínimas para empezar tusnuevas
acciones. Proceder a actuar de acuerdo con tu imagen mental
permitirá acelerar el proceso.
Si deseas materializar más prosperidad, inicia el proceso de pensar
en la abundancia y de actuar también del mismo modo. Da gracias por
todo lo que se ha manifestado en tu vida. Examina
las posibles maneras de mostrar tu agradecimiento y corre algunos
riesgos, sabiendo que aquello que deseas atraer ya es una energía
que compartes. Cómprate algo especial y entrega algo a alguien menos
afortunado, aunque tu ego lo rechace.
·
Hojas de hierba,
de Walt Whitman,
es uno de mis libros favoritos. Te recomiendo que leas diariamente
pequeños fragmentos, como hago yo con frecuencia. He aquí una parte
que habla de nuestra unicidad con la energía divina.
A
través de la inmensidad informe del espacio, ¿cómo pensaría yo, cómo
respiraría, cómo hablaría si, desde mí mismo,
no pudiera lanzarme hacia esos universos superiores?
Me sobrecogen de pronto el pensamiento de Dios,
la naturaleza y tus prodigios, el tiempo, el espacio y la muerte,
pero me vuelvo y te invoco, oh alma, oh, mi ser real, y he aquí que
dulcemente dominas a los astros,
te unes al tiempo, sonríes satisfecha con la muerte,
y
llenas y expandes las inmensidades del espacio.
La palabra clave en este pasaje es, según mi opinión, «mi ser real».
Lo mismo puede aplicarse a ti, que a Walt Whitman,
o
a cualquier otra persona en el universo.
Con esto concluye la exposición del cuarto principio de la
manifestación espiritual. En pocas palabras, este principio nos dice
que hay una inteligencia y un poder creativo y sensible en toda la
naturaleza. Y esa inteligencia es dócil a nuestras sugerencias.
Tú formas parte de la naturaleza y de esta inteligencia, que es
mayor que cualquier individuo. El individuo que eres, también es una
forma particularizada de esa inteligencia. Este infinito poder se
encuentra en todas las cosas y en todo el espacio y se manifestará
desde la energía espiritual o informe que existe en el mundo
invisible, hasta el mundo de la forma y de los límites.
Una vez que sepamos esto más allá de toda duda y que lo pongamos en
práctica en nuestras vidas, veremos las imágenes de los deseos de
nuestro corazón transformadas en nuestra realidad exterior. El
quinto principio explica la importancia de nuestros sentimientos,
absolutamente dignos de recibir estos dones. Extracto del
Libro Contruye tu destino de Wayne Dyer
Amigo, Amiga.....Unanse a nosotros en la lucha por un mundo
mejor.......solo si cambias tu , cambiara el mundo
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