
Bob Proctor: El Secreto te Consede todo lo que deseas, Felicidad,
Salud y Riqueza. Joe Vitale: Puedes tener, hacer o Ser lo que quieras.
John Assaraf: Podemos Tener todo lo que queramos, No importa su
Magnitud.
John Demartini : Este es El Gran Secreto de la Vida.
El Secreto es la Ley de Atraccion :
Todo lo que ha llegado a tu vida , es porque TU lo as atraido. Y
lo as atraido por las Imagenes que tienes en la mente, Es lo que piensas,
Todo lo que piensas lo atraes.
""Cada Uno de tus Pensamientos es un Objeto Real : Una Fuerza""
Lo Semejante atrae a Lo Semejante.
"Eres el Iman mas poderoso del Universo, Tienes un Poder Magnetico
en tu interior que es mas fuerte que ninguna otra cosa de este mundo y
este poder magnetico insondable se emite atravez de tus pensamientos"
El Efecto Mariposa :
La idea es que, dadas unas
condiciones iniciales de un determinado sistema
natural, la más mínima variación en ellas puede
provocar que el sistema evolucione en formas
totalmente diferentes. Sucediendo así que, una
pequeña perturbacion inicial, mediante un
proceso de amplificación, podrá generar un
efecto considerablemente grande.
Un ejemplo claro sobre el efecto mariposa
es soltar una pelota justo sobre la arista del
tejado de una casa varias veces; pequeñas
desviaciones en la posición inicial pueden hacer
que la pelota caiga por uno de los lados del
tejado o por el otro, conduciendo a trayectorias
de caída y posiciones de reposo final
completamente diferentes. Cambios minúsculos que
conducen a resultados totalmente divergentes.
Aplicando a tu Vida: El Secreto(La Ley
de Atraccion)y
El Efecto Mariposa
Un Pequeño cambio en tu forma de pensar , traera un GRAN
cambio en tu Vida
Es asi de Facil y Sencillo la aplicacion de estas dos leyes que
cambiaran tu vida y la vida de todos los que te rodean para siempre,
Un Pequeño Cambio en tu forma de pensar :
Fijate: Pequeño Cambio y Forma de Pensar.
Dos Leyes aplicadas en un solo termino: Pequeño Cambio (Efecto
Mariposa) Forma de Pensar (El Secreto)
Cambia tu Forma de Pensar y todo a tu alrededor cambiara.
Esta Historia habla Claramente de la combinacion de El Secreto y El
Efecto Mariposa. Veamos:
La suave y cálida conversación
entre José y María fue interrumpida por un ruido inoportuno. Era el
sonido de un teléfono celular que inundó el bar, y todos los que tenían
celulares reaccionaron con inquietud.
La calma se produjo cuando José atendió el suyo. De este modo los
otros pudieron
recuperar sus conversaciones.
Mientras tanto María iba observando como se transformaba la cara de
José, a medida que escuchaba a su secretaria por el celular.
Finalmente la conversación terminó y José dijo:
- ¡Qué bronca!. Venía todo tan bien, y tenía que pasar esto y ahora me
puse mal -mientras hablaba se ajustaó el nudo de la corbata, y sintió
que el saco del traje comenzaba a molestarle. Se había quedado hasta
tarde en la oficina y salió tan apurado que no había tenido tiempo de
pasar por su casa a cambiarse.
- Discúlpame María, yo se que habíamos pensado ir a cenar y salir un
poco, pero ahora todo se ha estropeado. ¿Con qué ánimos voy a salir con
lo que me ha pasado?.
Revolvió con bronca el café con la cucharita y agregó:
- Me voy a meter en la cama y a taparme con las frazadas. Me voy a
esconder hasta mañana.
María observó lo poco que había quedado del José alegre con el que se
había sentado hacía un rato, y aceptó casi con alivio la propuesta de
suspender la salida.
- Hubiese sido muy desagradable para los dos salir en estas condiciones
-le dijo y se despidió con un beso en la mejilla, dejando a José con
todos sus problemas.
Eran las 7 de la tarde de un día viernes y la noche comenzaba a nacer.
Un fin de semana se avecinaba. En otro momento hubiese sido un magnifico
fin de semana, pero con lo que había pasado, ¿quién tenía ganas de
salir?. Fue así que José se apresuró a avisar a sus amigos que no podía
aceptar la invitación que le habían hecho de ir a una casa quinta. Se
quedó en su departamento solo, sin afeitarse y mirando, sin ver, la
televisión.
- ¿Cómo no ponerme mal con lo que ha pasado? -se repetía- ¿Por qué me
pasan estas cosas justo a mí?.
La parte más difícil fue la del domingo a la tarde. Pues su mente ya
estaba en el día lunes pensando en su problema y sin poder siquiera
dilucidar una solución. Estaba muy "pre-ocupado". Finalmente se tomó una
pastilla para dormir, se metió temprano en la cama, y esperó a que
llegara el lunes.
De este modo a la mañana siguiente, se levantó como pudo y fue hasta la
oficina.
Allí lo estaban esperando las malas noticias.
Al llegar se reunió de inmediato con su socio para ver como enfrentar el
drama, tiraron ideas, les pareció ver alguna luz al final del túnel de
sus problemas y aplicaron una solución.
Así pasaron dos días más de amarguras hasta que, gracias a Dios, el
conflicto se solucionó. Ese mismo día concretó una operación comercial
que le dejaba buenos beneficios, se puso muy alegre y llamó a María para
festejar.
Fueron al mismo bar, charlaron, hablaron de ir al cine y luego salir un
poco.
María preguntó:
- ¿Es necesario que esté el teléfono celular encendido?.
- Discúlpame -dijo José- pero estoy esperando novedades de la bolsa de
San Pablo, en unos minutos mi secretaria me las pasa y te prometo que lo
apago.
Unos minutos después sonó el celular.
De nuevo la cara de José comenzó a endurecerse y a ponerse blanco, luego
terminó la conversación y con voz quebrada dijo:
- ¡No lo vas a creer!, la bolsa de San Pablo perdió 9,6 % y la de Buenos
Aires 7,8 %.
María comprendió que de nuevo "su José" había desaparecido, dejando en
su lugar a un comerciante demasiado preocupado por sus inversiones
financieras. Esta vez fue María quien le propuso suavemente:
- Si te parece lo dejamos para otro día.
Y José se apresuró a decir:
- Sí, gracias por comprenderme, en todo caso salimos el Jueves.
Y José volvió a su casa... A la mañana siguiente salió pensando en la
Bolsa de San Pablo y en una bocacalle, en un choque muy tonto, le
abollaron el guardabarros derecho del coche. Fueron tres días de
amargura hasta que, previo pago de la cuenta del chapista, José trató de
olvidarse del choque. Al día siguiente subió la bolsa de valores de
Tokio y se alegró pensando que repercutiría favorablemente en la de
Buenos Aires. La felicidad duró poco, pues luego de la rebaja de la tasa
de interés en Estados Unidos, la bolsa de Buenos Aires cayó
estrepitosamente. También el ánimo de José cayó y canceló la salida con
María. No quería que ella lo viese caído, prefería estar solo en esos
casos. Rumiar su bronca, su dolor, su tristeza... Fue otro fin de semana
de soledad y depresión. La semana siguiente fue peor que la anterior, y
la siguiente también. Una tormenta de mala suerte se había desatado
sobre su vida y parecía que no terminaría jamás. Todo lo que podía salir
mal, salía mal. Y José cada día se lamentaba más, cada día se ponía más
negativo, más tenso, más huraño. Hacía mucho tiempo que ya no sonreía.
Se levantaba a la mañana e iba al trabajo casi arrastrándose. Ponía, sin
fuerzas, el pecho a los problemas, y luego a la noche volvía a su casa
justo a tiempo de encender el televisor para enterarse si la bolsa de
valores había cerrado en baja o en alta. Si había cerrado en baja se
lamentaba y se iba a dormir. Si había cerrado en alta, se decía que
seguramente al día siguiente iba a bajar, se lamentaba y se iba a
dormir.
Así se alejó de todos, y casi todos se alejaron de él. Se limitaba a ir
a tomar un café con algunos colegas que tenían problemas similares a los
de él. De este modo podían contarse unos al otros, los dramas y los
desastres que soportaban, sin esconder su amargura y desilusión. Entre
ellos "se entendían".
Pero, como en los cuentos de hadas, llegó un día que algo pasó. Ese fue
el día en que José, casualmente y no teniendo nada mejor que hacer,
abrió un libro que María le había regalado para su cumpleaños. Se puso a
leer unos párrafos al azar, hasta que de pronto se irguió sobre su
silla, abrió los ojos y comenzó a releerlos; decían: Uno puede estar a
merced de sus circunstancias o usarlas a su favor. Por una ley conocida
como "ley del péndulo", que afirma: "Todo fluye y refluye, todo asciende
y desciende; la oscilación pendular se manifiesta en todas las cosas; la
medida del movimiento hacia la derecha es la misma que el de la
oscilación a la izquierda; el Ritmo es la compensación".
Para entender esa ley, decía el autor, había que imaginar un péndulo
formado por una esfera de metal, sostenida por un cordel, que oscilaba
alrededor de un punto fijo. Bastaba un pequeño movimiento para que la
esfera comenzara a moverse de un lado al otro, y cuanto mayor fuese el
movimiento para un lado, mayor sería el movimiento para el otro. De este
modo si imaginábamos que de un lado del movimiento pendular se
encontraba la felicidad y del otro lado la tristeza, las personas
fluctuarían, ante el menor acontecimiento externo, entre felicidad y
tristeza como la esfera del péndulo.
Y agregaba el autor: "¡Cuántas veces a un período de entusiasmo ha
seguido otro de depresión!".
También decía que el hombre sabio sabía usar las circunstancias a su
favor y de este modo vencer esta ley del péndulo.
José asintió con su cabeza, y se dijo:
- Es cierto, yo me pasaba la vida fluctuando de un lado al otro, como la
esfera del péndulo, pero ¿por qué ahora sigo mal y no puedo salir de
esta situación?. ¿Por qué quedé atrapado en el extremo de la tristeza?.
Siguió leyendo: Una segunda ley es la "ley de la polaridad": Dice que
todo tiene dos polos, el positivo y el negativo. Explicaba que la
riqueza y la pobreza son los dos polos de una misma energía. Que uno
tenía que polarizarse en el polo que quería, como si el pensamiento
fuese un imán, y de ese modo atrajese a la esfera del péndulo hacia ese
lado, y para que quedase en el extremo deseado, había que pensar
intensamente en lo que uno quería. Por el mismo principio cada vez que
la mente se concentraba en lo que uno "no quería", como ser "no quiero
estar triste" la esfera tendía a orientarse hacia el extremo tristeza.
Si uno pensaba en problemas la esfera se orientaba hacia el "extremo
problemas", y si pensaba en pobreza atraía a la esfera hacia el "extremo
pobreza".
José se preguntó entonces cuales habían sido sus pensamientos dominantes
de este último mes y tuvo que reconocer que consistían en pensamientos
de pobreza, tristeza, conflicto, bronca y dolor.
Se acomodó un poco y siguió leyendo: Existe otra ley "la ley de lo
semejante" que actúa junto con aquella y la refuerza. Esta ley dice que
las energías similares se atraen. Todo lo semejante se atrae, que si uno
estaba bien atraía a su vida circunstancias positivas y que si uno
estaba mal atraía lo negativo, y que si esto era muy intenso se
realimentaba y fortalecía continuamente. Con lo cual ya no se trataba
solamente del campo magnético que uno creaba y que mantenía la esfera
del péndulo hacia un lado. Por aplicación de esta ley uno además atraía
a otros imanes que se ponían a su lado, aumentando de este modo la
atracción sobre la esfera.
En ese momento se dio cuenta que las pocas personas con las que "podía
hablar" estaban tan negativas como él. Entonces cerró el libro, se
levantó de la silla, miró al cielo, y como si hablase con alguien dijo:
- ¡Basta!, suficiente, ya entendí el mensaje. Ya me cansé de estar mal.
Se fue al baño, tomó una ducha, se afeitó, y se cambió de ropa, buscando
colores alegres. Volvió al living, y se puso a buscar entre la pila de
cds que tenía arriba del equipo de música, hasta que finalmente encontró
uno de música brasilera con mucho ritmo. Luego, y mientras su cuerpo se
movía siguiendo el compás, se puso a repasar mentalmente su vida. Pensó
en todo lo que existía y que él no había valorado lo suficiente
simplemente porque estaba ahí. Pensó en sus hijos, y los vio felices
viviendo su vida y su rostro se iluminó. Pensó en su salud, y se vio
caminando por un parque lleno de flores mientras tomaba sol, su cuerpo
comenzó a erguirse y una suave ola cálida lo invadió. Pensó en sus
amigos, y se vio feliz mientras disfrutaba con ellos de un partido de
Tenis. Pensó en aquellas épocas en que había comenzado los negocios con
su socio y disfrutaban de trabajar, y se sintió próspero. José pensó en
muchas otras cosas. Finalmente sus pensamientos volvieron a María y la
llamó. Esa noche José, se puso su mejor ropa sport y salió sin su
celular. Dicen que volvió muy tarde. Esa noche, en el mundo sutil, la
esfera de un péndulo cambió de lado.
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